..:NIÑOS RICOS, POBRES PADRES:..

GACETA, DULCE PARAÍSO
(Edición especial 7):

  • SINOPSIS: Revive la historia en la edición especial que te ofrece la Revista "Gaceta, Dulce Paraíso".

  • ELENCO: con biografías y entrevistas a algunos de los actores de la telenovela, como a Carmen Villalobos, Aldemar Correa, Sebastián Caicedo, Aylín Mujica, Fabiola Campomanes, Javier Delgiudice, Geraldine Zivic, Juan Pablo Shuk, Margarita Muñoz, Carlos Arturo Buelvas, Johana Bahamon, Didier Van Der Hove, Maleja Restrepo, Gabriel Valenzuela, Paula Barreto, Majida Issa, Millie Ruperto y otros.

  • RESUMEN: toda la historia escrita de cada uno de los episodios, en cinco apartados, para que no te pierdas ni un detalle.

  • ANÉCDOTAS: todo lo que sucedió detrás de cámaras.

  • CUESTIONARIO: demuestra que no te has perdido ningún capítulo de 'Niños ricos, pobres padres' en este breve cuestionario.



VÍDEO DE 'NIÑOS RICOS, POBRES PADRES':



Encuesta: ¿Te ha gustado 'Niños ricos, pobres padres'?
  1. Sí (con el 77%).
  2. No (con el 23%).

..:SINOPSIS:..


En el verano de 2009 comenzó ‘Niños ricos, pobres padres’, una telenovela donde los jóvenes guardan secretos de adultos. Protagonizada por Aylín Mujica, Fabiola Campomanes y la estrella de ‘Sin senos no hay paraíso’, Carmen Villalobos, la novela se estrenó el pasado martes 7 de julio, por Telemundo, a las 9:30pm/8:30c.

Al elenco de actrices Carmen Villalobos, Aylín Mujica y Fabiola Campomanes, les acompañan un gran elenco conformado por Aldemar Correa, Sebastián Caicedo, Margarita Muñoz, Juan Pablo Shuk, Geraldine Zivic, Javier Delguidice, Marcelo Cezan, Ángela Vergara, Didier Van der Hove, Johanna Bahamon, Mónika Pardo, Gabriel Valenzuela, Majida Issa, Millie Ruperto, Conrado Osorio, Andrés Fierro, Paula Barreto, Javier Jattin, Carlos Arturo Buelvas, Tatiana Rentaría, Juan David Agudelo, Margarita Vega, Mónica Chávez, Alexander Gil, Álvaro García, Sebastián Eslava, Camilo Perdomo, Maleja Restrepo y Juliana Gómez.

Producida por RTI Colombia para Telemundo, escrita por Luis Felipe Salamanca, y bajo la dirección de Rodolfo Hoyos y Santiago Vargas. La producción ejecutiva está a cargo de Hugo León Ferrer.

Con un total de 125 capítulos, esta historia de Telemundo llega a la Revista “Gaceta, Dulce Paraíso”, en la séptima edición especial que lanza nuestra publicación para que podáis disfrutar y revivir los momentos de cada episodio, con entrevistas y biografías a los actores y actrices, perfiles de cada personaje, resumen detallado de cada uno de los episodios (dividido en cinco partes), pósters y un cuestionario para que demuestres que no te has perdido ni un solo capítulo.


SINOPSIS:

El sueño americano de Alejandra Paz terminó justo el día en que en su escuela fue reconocida como la mejor alumna y elegida como la encargada del discurso de graduación con el que seis meses después daría por terminados sus estudios secundarios. De regreso a su casa, Alejandra encontró a su madre rodeada de policías y de funcionarios de migración, quienes realizaban una redada en el vecindario para capturar inmigrantes ilegales, entre ellos la madre de la muchacha, Lucía Ríos viuda de Paz, mujer que hacía veinte años había llegado a los Estados Unidos pero nunca había legalizado su situación. Después de una breve pero intensa batalla legal, Alejandra se ve ante la terrible disyuntiva de seguir viviendo en los Estados Unidos como la ciudadana legal que es o acompañar a su madre a su forzado exilio al país de donde huyó hace veinte años. La respuesta para Alejandra es obvia y, pocos días después, llega al país de sus orígenes sin sospechar que el destino le tiene preparada la más dura prueba de su vida.

Acogida en la casa de una tía desconocida, Verónica, quien las recibe a regañadientes en su lujosa residencia, gracias a los buenos oficios de su tío político, Roberto, y de su primo, Santiago; Alejandra comienza a conocer el asombroso mundo que dejó su madre atrás cuando, huyendo de la presión familiar, lo abandonó todo por alejarse de un amor imposible y por seguir al hombre que sería el padre de Alejandra. Y ésta no puede creer el lujo, el derroche y la opulencia que encuentra al llegar. La enorme mansión, el cuerpo de servidumbre, la flota de automóviles y el sofisticado refinamiento de sus parientes, parece sacado de la más extravagante película de Hollywood, pero esta vez en el tercer mundo.

A su llegada, Alejandra accidentalmente conoce a los dos muchachos que serán en adelante los enconados rivales que lucharan por el amor de la muchacha desde dos realidades distintas: David Castro, el joven taxista que será su primer contacto con el país, y Esteban Sanmiguel, el hijo único de una de las más poderosas familias locales. La sorprendente coincidencia es que ambos estudian en la misma escuela a la que asistirá Alejandra, David en calidad de becario y Esteban como el dueño y señor del lugar. La tragedia de Alejandra comienza al mismo día de su llegada cuando Esteban la invita a una fiesta con la cual se despide la temporada de vacaciones. A su llegada, la muchacha queda perpleja ante el lujo de la casa, el derroche de licores y viandas, pero sobre todo por el comportamiento verdaderamente salvaje de quienes serán sus nuevos compañeros. Fabulosos automóviles a la llegada, bellísimas jovencitas vestidas a la última moda, apuestos jóvenes que parecen sacados de una agencia de modelos. Todo es absolutamente nuevo e increíble para Alejandra, quien desprevenidamente recibe una copa mientras sus nuevos amigos le enseñan la suntuosa mansión. Y Alejandra despierta en una habitación desconocida semidesnuda y siendo auxiliada por su primo y quienes se convertirán en sus ángeles guardianes: David y Anaís. La muchacha ha sido violada, pero tarda algunas horas en comprender el horror de su tragedia. Impotente e incapaz de darle a su mamá más problemas, Alejandra guarda el terrible secreto sólo para ella y las personas que la auxiliaron.

Haciendo de tripas corazón, al día siguiente, tiene que asistir a su primer día en la escuela y no es más que llegar para sentir todas las miradas clavadas en ella. Isabela, la novia de Esteban, quien desde el comienzo comprende el peligro que representa la nueva alumna para su eterno novio, es quien la pone al tanto de que no sólo fue ultrajada, sino que además alguien le tomó fotos desnuda, fotos que ahora aparecen en la página Web que los traviesos muchachos tienen para alardear de sus aventuras sexuales. Alejandra es incapaz de comprender tanta maldad pero no está dispuesta a rendirse tan fácilmente por lo que, callando su secreto, decide emprender la búsqueda del culpable a la vez que finge una tranquilidad que no siente pues por dentro está destrozada. Enteradas sus compañeras de la escuela, le restan importancia al asunto y explican que todas han sido víctimas del mismo tratamiento, pero para Alejandra es una cuestión de honor y justicia. El trauma que ha sufrido tendrá efectos devastadores para ella, pero por lo menos encontrar al culpable puede ser un alivio.

Como puede, Alejandra reasume su vida normal y comienza a descubrir la realidad que se mueve al interior del colegio más prestigioso de la ciudad, donde estudian los hijos de las familias más prestantes del país. Muchachos sin Dios, sin ley, hacen lo que les viene en gana. Son los dueños y señores del lugar y lo usan para cometer toda suerte de fechorías. En realidad la escuela sólo es un punto de encuentro en donde los muchachos pasan el tiempo que no están en discotecas, clubes, de compras en Miami, jugando golf o polo, o corriendo en sus automóviles deportivos y motocicletas. El sexo y algunas sustancias prohibidas están a la orden del día. La violencia, el chantaje y los negocios extraños completan el menú de actividades de la escuela en donde lo académico tiene poca o ninguna importancia. En este mundo extremo, sin embargo, Alejandra encuentra gente buena, estudiantes que quieren romper con el círculo vicioso y, poco a poco, con la llegada de la muchacha, comprenden que existe la posibilidad de salvación. Pero no será fácil. La misma Alejandra se acercará peligrosamente al vacío, llevada de la mano por Esteban de quien se enamora perdidamente.

Paralelamente a la vida de los muchachos, girará la vida de sus padres, algunos tan perversos e inmorales como ellos y otros en cambio luchadores incansables por sacar a sus hijos adelante. Las traiciones de sus mayores serán el ejemplo a seguir. Los negocios multimillonarios, a veces realizados de manera poco ortodoxa, serán la cotidianidad para gente que tiene que alquilar un ejército de asistentes que vivan sus vidas pues sus ocupaciones se lo impiden.

En este medio crecerán y entraran a la edad adulta los jóvenes del colegio con sus historias de amor y dolor, con su sentido de la soledad y abandono, con las difíciles definiciones acerca de la sexualidad y el futuro, pero siempre encontrando en el último momento la respuesta que les permitirá salir del engañoso mundo en el que viven.

Por su parte David, el hijo de un modesto taxista quien, gracias a una beca, estudia en la escuela, se convierte en el silencioso enamorado de Alejandra y en su clandestino protector. Vive pendiente de ella y a pesar de los múltiples problemas personales y económicos que tiene, es capaz de sacrificar el último minuto y el escaso dinero que tiene con tal de ayudarla. Su rival, Esteban, en cambio todos los días encuentra un recurso nuevo para impresionar a la muchacha. Cuando sus demostraciones de poder ya no son lo suficientemente atractivas, Esteban es capaz de inventar un personaje sensible y lleno de detalles encantadores y de gestos aún más conmovedores que llegan directo al corazón de su víctima. Entre los tres aparece la más bella, caprichosa, veleidosa y perversa de las mujeres: Isabela Domínguez. Viendo comprometido no sólo su liderazgo en el colegio, sino su futuro matrimonio, pactado desde la cuna por sus padres con los de Esteban, emprende una feroz persecución contra Alejandra, esta vez ayudada por Mónica, la madre de Esteban, quien no solamente la odia por ser hija de su más temida rival, Lucía, la madre de Alejandra, sino porque ve en peligro la fusión de dos de las más grandes fortunas del país.

En este ambiente sofisticado y lleno de lujos, pero no por eso menos enrarecido e inmoral, Alejandra librará su batalla final para encontrar en el lugar menos esperado al verdadero amor y después de muchos engaños y mentiras, al responsable de la violación y de muchas de sus desgracias.

..:ELENCO:..

Carmen Villalobos


Después de su arrollador éxito en ‘Sin senos no hay paraíso’, Carmen Villalobos volvió como Alejandra Paz en la nueva producción de Telemundo, ‘Niños ricos, pobres padres’.

Villalobos es considerada como una de las actrices jóvenes más reconocidas en televisión hispana en la actualidad. Siendo la novela ‘Sin senos no hay paraíso’ su primer protagónico, esta bella actriz demostró un gran profesionalismo al interpretar a Catalina Santana en esta historia que cautivó a la audiencia.

Originaria de Barranquilla (Colombia) Villalobos inició su carrera en el programa infantil ‘Club 10’. Su incursión en las telenovelas se da en ‘Amor a la Plancha’, seguida por ‘Dora la Celadora’. En el 2005, se lanzó al mercado internacional cuando participó en ‘La Tormenta’ interpretando a la ciega Trinidad Ayala y en el 2006 se integró al elenco de ‘Amores de Mercado’. En el 2008, gracias al éxito de ‘Sin senos no hay paraíso’, Carmen realizó una extensa gira de promoción por los Estados Unidos y firmó un contrato de exclusividad con la cadena Telemundo.

Carmen también ha incursionado en el teatro, destacándose en las obras ‘Taxi 2’, ‘Nos vamos o nos venimos’ y ‘Todos Podemos Cantar’.

Su paraíso son su carrera y su familia. Al parecer, encarnar a Catalina estaba en el camino de la actriz colombiana Carmen Villalobos (de 25 años), pues antes la llamaron para audicionar en la serie ‘Sin tetas no hay paraíso’ (la primera versión que hizo Canal Caracol, en 2005), pero no aceptó porque estaba grabando la telenovela ‘La Tormenta’. Y después de haber protagonizado ‘Sin senos no hay paraíso’, la actriz confiesa que esa novela le abrió las puertas de la cadena estadounidense Telemundo, para la cual ahora graba ‘Niños ricos, pobres padres’, con quien comparte rol protagónico, con su novio Sebastián Caicedo.

-¿Cuál es tu papel en ‘Niños ricos, pobres padres’?
Soy Alejandra, una niña que sabe lo que quiere, tiene carácter, personalidad, echada para adelante. Vuelve de Estados Unidos a su país y se enfrenta a violaciones, droga, sexo y alcohol. Alejandra es un aniña buena, pero con carácter.

-¿Cómo le afecta la presión de grupo a tu personaje?
Muchísimo porque se enfrentó a cosas ajenas, que nunca había visto, como lo son las drogas, las violaciones en un colegio tan prestigioso, ver a un hijo de un mafioso, etc. Mi personaje vivió cosas muy fuertes de la vida, que ocultó a su madre para no afectarla, y tendrá el apoyo de sólo de dos o tres amigos porque todos los demás estarán en su contra. Aunque ella se enfrentó a estas cosas tan duras.

-¿Cómo ha afectado tu personaje de Alejandra en la forma que ves las cosas hoy en día?
Cuando empecé a ver libretos y a desglosar la historia, me di cuenta de que viví algunas cosas con mis amigos y por el mundo en el que me desenvuelvo. Pero, esta historia me ha gustado porque creo que la mejor forma de combatirlo es contándoselo al público.

-¿Qué consejo le darías a los adolescentes de hoy en día?
A la juventud le daría como consejo que tuvieran mucha comunicación con los padres, y que los padres hablen también con sus hijos. A veces nos dejamos influenciar por los amigos, la televisión, la prensa; por eso, debemos tener una buena relación entre padres e hijos.

-¿Cómo animarías a los televidentes para que vean ‘Niños ricos, pobres padres’?
Es una historia que trata la problemática de los jóvenes. Está muy bien escrita, muy bien realizada y muy bien dirigida. Entonces, se han podido abordar temas muy fuertes que se han hecho sin ánimo de ofender a nadie. Y tanto padres e hijos podrán sentarse juntos para disfrutar de esta novela.

-¿En qué se diferencia Alejandra (de ‘Niños ricos, pobres padres’) a Catalina (tu personaje en ‘Sin senos no hay paraíso’)?
Se diferencian en muchísimas cosas. Catalina no tenía personalidad y se dejaba influenciar por los demás, lo único que la importaba eran las cosas materiales y el dinero, aunque tuviera que venderse al mejor postor. En cambio, Alejandra es todo lo contrario, es una niña que piensa, tiene responsabilidad y sabe lo que quiere en la vida, enfrentándose a un mundo lujos y dinero, no dejándose deslumbrar por todo eso.

-¿Temes que te encasillen en los roles de niña linda y pícara?
No. Con mi trabajo he demostrado que tengo mucha madera.

-¿Qué significa para ti ‘Niños ricos, pobres padres’?
Significa mi primer protagónico como exclusiva de la cadena Telemundo. Con un gran elenco, grandes amigos y grandes directores. Además, estoy al lado de mi novio, al que admiro, Sebastián Caicedo, mi co-protagonista en la novela.

-¿Y qué lugar ocupa ‘Sin senos no hay paraíso’ en tu trayectoria artística?
El más alto. Se hablará de un antes y un después en mi trayectoria, pues el papel de Catalina es muy fuerte. La televisión implica mucha rapidez, y a la vez, hacerlo bien; no es fácil por lo complejo que es el carácter de Catalina. Es una niña que quiere ser mujer y a la vez tener poder, por lo que no mide los riesgos que toma sino hasta que estos se vienen sobre ella.

-¿Cómo llegaste a ‘Sin senos no hay paraíso’?
Antes trabajé con RTI-Telemundo. Llevaba como siete años en la actuación y se dio la oportunidad de hacer el casting y este fue larguísimo, que duró casi un mes.

-¿Por qué se extendió tanto?
Porque era un proyecto al que le querían meter toda la ficha. No querían equivocarse con la protagonista. Me audicionaron desde la primera vez e iban como descartando hasta que me escogieron.

-¿Cuál era el perfil que buscaban?
Fue difícil porque querían a una chica que se viera inocente, pero que tuviera el tipo de mujer prepago, que cuando le operaran los senos tuviera el carácter de mujer hecha y derecha. Tocaba dar los dos tonos, el de niña inocente y el de mujer adulta y sexy.

-¿Cómo te preparaste para el rol?
Fui muy seguidora de ‘Sin tetas no hay paraíso’, que hizo Caracol en Colombia. Me encantó. También me leí el libro y recurría a éste cuando lo necesitaba. Y el trabajo se hizo de la mano de dos grandes directores, Miguel Varoni y Ramiro Meneses.

-¿Te hiciste algún cambio físico para la telenovela?
La verdad no. Todo fue muy actoral.

-¿Tuviste temor de no mejorar la primera versión?
Sabes que no, nunca lo sentí. Obviamente hay presión porque va a haber comparaciones y es cierto que había que superar o igualar el trabajo de la primera.

-¿Catalina te ha hecho notar como actriz?
Realmente sí. Además, qué rico es hacer tu primer protagónico y que tenga tanto éxito. Agradezco a Catalina porque es un personaje lleno de matices. Empieza como una niña inocente con unas ilusiones en su cabeza que no son las mejores, pero va creciendo como persona y ser humano. Me dio la oportunidad de mostrar muchas facetas a nivel actoral. Me parece súper delicioso (risas).

-¿En contenido, esta versión es mejor que la anterior?
Yo no diría que mejor, ni peor. Sino que por ser novela es más completa, la otra fue una serie. En esta se le da un desarrollo más completo a cada historia, algo que en la anterior tomó un capítulo, acá se trató en diez o quince.

-¿Cuál es tu paraíso?
El paraíso se lo hace cada uno, lo vas construyendo. Vivo en un paraíso hermosísimo, tengo una bella familia, un novio que adoro y estamos mejor que nunca, un trabajo que amo, salud y amigos.

-¿Ahora solo te llegan protagónicos?
Sí, me llegó un contrato de exclusividad de Telemundo y acepté encantada. También hay más trabajo.

-¿Tienes planes de boda con tu novio Sebastián Caicedo?
Sí, cuando terminamos la novela decidimos casarnos (risas). ¡Que no. Mentira! Hasta ahora estamos empezando, llevamos algo más de un año y, aunque es mi complemento perfecto, no hemos pensado en boda. Es una persona muy afín a mi, con mis mismos sueños e ideales. Me encanta, es un papacito (risas).

-¿Te gustaría ser madre?
Sí, pero aún no es el momento. Y trataría de llevar a mis hijos por el buen camino dándoles una buena base de educación. Y espero ser una gran madre consentidora y amorosa.

-¿Quieres hacer cine y teatro?
Teatro lo he hecho y es una experiencia maravillosa, ahora no tengo tiempo para ello. Siempre ha estado la idea de hacer cine, pero cuando lo haga será porque me atrape. Me han llegado propuestas, algunas muy buenas, pero siempre hay desnudos de por medio. En este momento de mi vida no quiero, no quiero desnudarme, siempre lo he tenido muy claro, tal vez más adelante.

-Aparte de actuar, ¿qué más te gustaría hacer?
Estudiar psicología y lo voy a hacer. Además, me asocié con mi novio y tres personas más en una importadora de vino ecológico.


Carmen Villalobos fue Alejandra Paz en ‘Niños ricos, pobres padres’:

Alejandra es una joven hermosa de 17 años, que estaba acostumbrada a vivir una vida modesta pero feliz y tranquila en Miami al lado de Lucía, su mamá. Desde muy pequeña cultivó una relación cálida y muy cercana con ella, que se afianzó con la trágica muerte de Emilio, su padre. Al verse solas, Lucía no tuvo otra opción que comenzar a ingeniárselas para mantener a su hija. Alejandra nunca comprendió por qué a su mamá se le dificultaba tanto conseguir trabajo y por qué, siempre, los trabajos que se conseguía, eran tan mal pagos. Es cierto que su mamá no había estudiado una carrera, pero era una mujer inteligente, e increíblemente recursiva.

A pesar de la estrechez económica, Alejandra y su mamá lograron encontrar un lugar tranquilo para vivir durante casi veinte años. La tragedia de Alejandra comenzó el día en que descubrió, de manera sorpresiva, que su mamá era inmigrante ilegal. A pesar del dolor que le causó el silencio que su madre guardó durante tantos años, tomó una decisión que dejaría a Lucía sin piso y con un gran cargo de conciencia: decidió que acompañaría a su mamá a México, así eso significara dejar la vida que había construido en Miami. Fue así como supo que tenía familia en un país que desconocía por completo: una tía (la hermana de su madre), un primo y un tío político.

Alejandra y su mamá llegaron completamente confundidas y desorientadas a la capital. Al llegar al aeropuerto, y después de esperar pacientemente el carro que supuestamente Verónica había enviado a buscarlas, Lucía no tuvo más opción que tomar un taxi, que era conducido por David, un amable y divertido joven quien, sin saberlo, se convertirá en una persona muy importante en la vida de Alejandra.

La bienvenida que les da su tía Verónica es, al parecer, cálida y amistosa, pero en realidad detrás de la máscara se esconde el profundo odio que la mujer siente por su hermana, Lucía. Alejandra se alegra de conocer a su tío político, Roberto, y a su primo Santiago, quienes se comportan sorprendentemente amables con ella. Santiago se alegra de conocer a su prima y Roberto le anuncia que entrará a la misma escuela en la que estudia su hijo.

Esa misma noche, Alejandra es invitada a una fiesta, con la que sus futuros compañeros celebran el fin de las vacaciones. Al aceptar asistir, la muchacha (sin saberlo) está firmando su sentencia, pues esa misma noche comenzara la tragedia que marcará su vida. Alejandra se sorprende al ver la naturalidad del pesado ambiente en el que se desenvuelven quienes serán sus compañeros de clase. Las drogas se encuentran servidas en las mesas y son el deleite de los adolescentes, que departen mientras se fuman un porro o aspiran una línea de coca. Alejandra le recibe un trago a Miguel y a los pocos segundos comienza a sentirse mal. Nadie se da cuenta de que Alejandra ha sido llevada a una habitación en donde es violada. Marcada por semejante recibimiento, Alejandra comenzará a reconstruir su vida ocultándole a su madre lo que sucedió y tratando de descubrir al culpable de su desgracia, ignorando que se encuentra mucho más cerca de lo que piensa.

Alejandra es una muchacha dulce, pero de recio carácter. Ha tenido que luchar con una vida complicada que ha hecho de ella, pese a su corta edad, una persona sensata y madura. Es inteligente y conoce sus prioridades dentro de las cuales y en primer lugar está el amor y la responsabilidad que siente hacia su madre. Su belleza natural y su simpatía la hacen notar en cualquier ambiente. Es educada y cortés. Se preocupa por los demás y trata de ser generosa y amable con los débiles.

Su abrupta entrada a un mundo desconocido y el traumático efecto de la violación comienzan a cambiar su carácter. Encandilada por el mundo de excesos al que llega, Alejandra parece perder el rumbo y en un momento se deja llevar por la poderosa influencia de sus compañeros, pero en el último momento reacciona y logra retomar las riendas de su vida y salir adelante en un ambiente hostil y muy peligroso por el tipo de tentaciones que ofrece.

Aldemar Correa


Aldemar Correa hasta los cinco años creció con los abuelos en Ituangoen, el norte de Antioquia, en Colombia, en una casa campesina de puertas abiertas que muestra con impecable holgura las pulcritudes del interior, los muebles, las personas, el aire perfumado de naturaleza, la libertad de la vida circulando sin misterios y el discurrir parsimonioso del tiempo. De esos primeros sorbos de niñez, él adoptó un comportamiento silvestre, en el que da igual estar desnudo o cubierto con bufanda y pasamontañas. “Soy impúdico. Nada más evidente que la naturaleza”. De aquella finca recuerda en especial una noche, perdido en el campo. Tenía cinco años y las nubes eran una danza que escondía y develaba la luna ante los ojos de mapache del pequeño Aldemar. Llegó a casa bien tarde, quizá en la madrugada, y tras un regaño, un abrazo y unas lágrimas, se fue a la cama pero se demoró en dormirse. La experiencia lo cambió. Lo volvió otro. Y poco o nada lo sorprende ahora. Aún sale a caminar en la noche.

El actor colombiano desprecia las discriminaciones y los rótulos. Hijo de una familia de firmes principios, Aldemar era un estudiante promedio del Colegio Bolivariano de Medellín. Se destacaba en fútbol, y más adelante en natación. Las únicas breves excursiones en la actuación fueron los desfiles de los actos cívicos y en un Día Cultural en que “con mi hermano hicimos el 'oso' declamando una poesía a dos voces”. Aldemar terminó el colegio y gracias a un trabajo de “patinador” de estrados judiciales se vislumbraba como un formidable abogado porque a los seis meses ya redactaba demandas, interponía recursos y era amigo de los secretarios de despachos. “Lo de las demandas fue fácil: sólo era copiar minutas”. Al poco tiempo se aburrió, le pareció que la abogacía es ardua y circular, plana y repetitiva. Inició ingeniería ambiental pero a los pocos semestres conoció a un grupo de actuación “y le dije a mi mamá que mi decisión era ser actor profesional, que iba a suspender la carrera”.

Estuvo en tres academias de actuación en las que contó con tres crudos y generosos maestros. La orden de Di Prietro era: “Róbele al mundo, que este mundo no es de nadie”. Vilma Sánchez le decía que a veces parecía un alma en pena. Y para la serie de ‘Vuelo 1503’ le enseñaron a jugar con las luces y las sombras, tener en cuenta cada uno de los detalles del escenario y manejar el cuerpo con la coordinación de un gimnasta. Ha sido casi una década al servicio del cuerpo interpretando otros cuerpos, y la cual empezó con la deserción de la universidad, el nacimiento de un primogénito y los días en que vendía implementos de aseo, y ahora llega por unos instantes al puerto amable de la vida. Se entendió con Simón Brand porque creen en la escuela del oficio. “Cuando dicto conferencias en universidades les digo a los estudiantes que seis años de academia no les va a enseñar tanto como un día de rodaje”, dice el director que desde un principio halló en Aldemar a un actor que respeta las órdenes y el libreto y que además lo enriquece con una infinidad de posibilidades corporales.

Llegó al director durante los casting para ‘Paraíso Travel’. “Cristina Umaña me recomendó. Esa primera prueba le gustó a Simón y fui citado para que a los ocho días presentara cuatro escenas de la película”. Estando en la casa de Jorge Franco, unas semanas después, “me avisaron a quemarropa que yo sería Marlon”. Con John Leguízamo comparte Aldemar una coincidencia que los define como dos trashumantes de la calle. Ambos conocen Chapinero, lo han caminado, saben que es el punto limítrofe donde en relativa paz se citan las caras de todos los estratos. Leguízamo ama a Chapinero, nació en la clínica David Restrepo y allí vivió y lo defiende, lo siente suyo y quizás por eso le insistió a Aldemar sobre la memoria del cuerpo, pues para este ‘Paraíso Travel’ en versión de cine es ideal por ser una historia urbana.

La primera vez que Aldemar se vio como Marlon fue en la discoteca Salomé. Asistió allí para aprender a bailar salsa, pues el guión así lo exigía, y de paso examinar las primeras señales de ese nuevo amigo llamado Marlon. Lo encontró torpe e inseguro, y un detalle lo desanimó: se paraba inclinando su cuerpo sobre la izquierda. Él lo hace sin inclinaciones. Su eje es el centro. No le gustó. Vino a quererlo cuando calzó sus zapatos. “Armo todos mis personajes desde el calzado”, dice el actor que ahora camina de lado. Una estrella que seguramente brillará con luz fuerte.

El actor colombiano abre su corazón para revelar datos de la primera sentencia que un juzgado emitió por el asesinato de su hermano Gonzalo. El 18 de diciembre del 2006, en inmediaciones de Yarumal, Antioquia (Colombia), el ingeniero civil Gonzalo Correa, hermano mayor del actor Aldemar Correa, fue asesinado y enterrado en una fosa común y reportado como guerrillero por parte de miembros de un grupo de contraguerrillas del batallón Girardot, adscrito a la Cuarta Brigada. La familia Correa emprendió una acción judicial que el 21 de mayo del 2009 condenó a cuatro miembros del Ejército a 35 años de prisión por falso positivo, según el radicado 3965 de la Fiscalía de derechos humanos en Medellín. Aldemar dio estas declaraciones: "que se sepa la verdad, en Colombia muchos crímenes quedan impunes, la gente se queda con la boca callada. Voy a encontrar a los responsables", y ahora esa promesa es una realidad. El proceso continúa contra dos miembros más del ente militar.

Aldemar Correa es uno de los protagonistas de ‘Niños ricos, pobres padres’, telenovela que inició después de regresar de México, donde grabó ‘Deseo prohibido’, su primer trabajo después de la película ‘Paraíso Travel’.

-¿Cómo es David, a quien das vida en ‘Niños ricos, pobres padres’?
Es un joven muy aterrizado, que hace las veces de papá en su familia. Es un muchacho virtuoso, con un talento especial, que le hace resaltar dentro de una sociedad a la que no pertenece. Este personaje genera conflictos porque tiene muchos valores y destaca frente a los demás por ser diferente a los demás, aunque él mismo no sea conflictivo.

-¿Crees que el dinero es importante para sobrevivir?
El dinero te da poder. Y si tienes mucho dinero en esta sociedad, no tienes límites, pero esos estribos los puedes perder en la vida, si no tienes a una persona que te guíe. El dinero sí te puede dar comodidades, lujos y excesos, pero no te va a hacer una buena persona.

-¿Cómo ves las diferencias de las clases sociales?
Las diferencias entre varias clases sociales es bastante complejo. Cada persona es diferente, pero siempre aprenderemos cosas nuevas de la persona, así sea pobre o rica.

-¿Cuál es la peor influencia en los jóvenes?
El entorno social, aunque lógicamente los padres también son muy importantes porque ellos te deben de soltar las alas para poder volar por el mundo y moverte en la sociedad, bajo unos principios que te dan los padres y los jóvenes tienen que ir escogiendo sus amistades.

-En el 2006 perdiste a tu hermano mayor, que fue asesinado, ¿cómo fue el proceso cuando descubriste el asesinato de tu hermano?
Reinventar la familia fue lo más duro. Gonzalo era un pilar muy importante para todos nosotros, sentí que tenía que sacar a mi familia adelante. Esa tragedia nos fortaleció en amor y me tocó amarrarme el cinturón y apoyar a mis padres y hermanos. Con Gonzalo nos criamos como mellizos, fue como si una mina quiebrapatas hubiera acabado con la mitad de mi vida.

-¿Tu familia ha tenido consecuencias por emprender una acción legal contra los asesinos?
Empezamos a vivir con miedo, no es un secreto que éramos sobrevivientes de esta sociedad. Sabíamos como familia que estábamos en el ojo del huracán, nos sentíamos acorralados con llamadas y otras intimidaciones y, aunque no supimos de parte de quién eran, sí las sentimos. Por tal motivo mi familia tuvo que mudarse en varias oportunidades.

-¿Estás tranquilo con el fallo, crees que se hizo justicia?
Forma parte de un proceso de justicia, es importante que los culpables estén tras las rejas. Esto aún no ha terminado pero ya se ven los resultados, vamos bien, yo me siento tranquilo de saber que el sistema está respondiendo.

-¿Estuviste presente en el juicio de los implicados?
Por mi salud mental prefiero no ver a ninguno de ellos. Mi madre sí tuvo el valor suficiente para verlos. Ahora que soy el mayor de los hijos estoy enfocado en velar por mi familia.

-¿Cómo afrontó tu mamá todo este proceso de tener enfrente a los victimarios de su hermano?
Sagradamente, no le he preguntado. Lo dejo a la imaginación, estoy seguro de que para ella no fue fácil, pues tuvo que dar declaraciones sobre los hechos.

-¿Qué esperas con este proceso?
Lo importante es que se limpie la memoria de mi hermano. Hasta el momento el fallo habla por sí solo, porque se demostró que fue un falso positivo y quedó claro que las víctimas somos nosotros. Mi madre descansa por el hecho de que se haga justicia.


Aldemar Correa fue David Castro en ‘Niños ricos, pobres padres’:

Gracias a una beca, David (un joven de 18 años) entró a estudiar en la preparatoria. Fue ahí donde se dio cuenta de que todo, absolutamente todo lo que a él le hace falta, sus compañeros lo tienen en exceso. Excepto una familia, claro está.

Desde el instante en que David pisó la escuela se convirtió en el blanco de burlas y abusos de sus compañeros. Era obvio que no estaba al nivel económico del resto de la clase y eso, desafortunadamente para David, se notaba. Nunca antes el joven Castro había sentido que su condición económica fuera algo de lo que debía avergonzarse. Pero en el colegio se encargaron, diariamente, de hacerlo sentir inferior por eso.

Sin embargo, David nunca se sintió menos que ellos. A pesar de las burlas, David aprovechó sus habilidades con los sistemas de computación para hacerse notar entre la multitud. El único problema fue que sus compañeros, entre los que se encuentra su enemigo Esteban, al enterarse de que tenían un “genio” entre ellos, decidieron que era hora de que las tareas fueran hechas por el que consideraban prácticamente su esclavo.

Los problemas comienzan para David. En la prepa es el hazmerreír de sus compañeros y en la casa, la enfermedad de su padre, Rafael, avanza irremediablemente. Ahora, el taxi que siempre manejaba reposa parqueado frente a la casa de los Castro, la artritis de Rafael no ha permitido que salga a trabajar. La comida en la casa escasea y David decide tomar el problema en sus manos, es por eso que después de clases, sale a manejar el taxi de su padre.

Pero es precisamente en una de sus rondas como taxista que le sucede algo que a David le cambia la vida: conoce a Alejandra Paz. Bonita, agradable y con muchos más sesos que sus odiosas compañeras, David la ve como una aparición, y por un momento, todos sus problemas desaparecen y mientras habla con ella en el taxi de su papá, decide que una mujer como ella es la que quiere para su vida. Lo que no se imagina David es que Alejandra caerá, como todos sus compañeros, en los peores vicios, los mismos en los que ellos están inmersos. Para Alejandra, David será quien la salve, quien la guíe y la convenza a ser la misma joven dulce y agradable que era cuando la conoció.

Sebastián Caicedo


Sebastián Caicedo nació en Cali (Colombia). Sus primeros trabajos en televisión fueron ‘Solterita y a la orden’, ‘Historias de Hombres sólo para mujeres’, ‘Historias Familiares’, ‘Padres e Hijos’ y ‘Así es la Vida’. El gran sueño del actor colombiano es poder llegar a ser valorado por su trabajo.

Ha saboreado las amargas y las dulces pruebas de la actuación. Cuando terminó su bachillerato en Bogotá, tenía muy claro que quería seguir la carrera de actor. Pero la presión familiar lo llevó a decidirse por la ingeniería ambiental. No duró ni tres meses asistiendo a la Universidad de la Salle. Sabiendo todo lo que se le venía encima, habló con sus padres de sus intenciones de estudiar arte dramático. En un principio, su papá le quitó el apoyo económico, pero su mamá lo respaldó.

No sabía por dónde empezar a concretar sus ideales, hasta que el destino le lanzó una señal. Era 1999, caminaba pensativo, cuando vio que en plena calle estaban grabando una novela. Se dirigió hasta donde estaba el director, Jaime Escallón, y sin más, le preguntó cómo hacía para ser actor profesional. La respuesta de aquel hombre lo llevó directamente a la academia de actuación de Alfonso Ortiz. Se matriculó y apenas tres meses después, se ganó un casting para ‘Se armó la gorda’. No lo podía creer. A simple vista, esto de la actuación parecía fácil y se ganaba bien. Pero no todo fue color de rosa.

Las siguientes producciones en las que participó, fracasaron. La serie ‘Los otros y nosotros’ y la telenovela ‘Salomé’ no tuvieron el éxito esperado. "Me deprimí mucho". Después, una mala decisión le bajó aún más los ánimos cuando abandonó ‘Pandillas, guerra y paz’ por actuar en ‘AMA, la academia’, de RCN, que tampoco prosperó.

Su paso por ‘Padres e hijos’ y ‘Francisco, el matemático’ le devolvió las esperanzas, y ya para entonces contaba con el apoyo de su manager. Aunque el modelaje lo tentó en varias ocasiones, pues no se puede negar que tiene un físico muy atractivo, nunca pensó en escoger esa rama. Ni siquiera cuando le dijeron que su personaje en ‘Francisco’ no podía continuar porque Mónica Lopera, con quien tendría una historia de amor en la serie, había renunciado.

En fin, cuando permanecer en la televisión se veía casi imposible, surgió el casting de ‘Todos quieren con Marilyn’. El día en que llegó a la audición y se vio rodeado de actores mexicanos con pinta de galanes y pensó que no lo lograría. Sin embargo, sus estudios con Julio César Luna, John Bolívar y Alfonso Ortiz no fueron en vano, y su interpretación fue la que más gustó. Así se convirtió en Beto, ese joven de 17 años, millonario y solitario, que no estaba de acuerdo con la forma de pensar de su familia. "Alfonso Ortiz me ayudó mucho a construir el personaje y me fijé también en los gemelos que se la pasaban en la calle 93 de Bogotá".

Siguió su trabajo en telenovelas de RCN, en la exitosa producción ‘Los Reyes’. Más tarde, el actor fue contratado por el Canal Caracol donde participó en ‘El Baile de la vida’, ‘Amores Cruzados’, ‘Nadie es eterno en el mundo’ y ‘La quiero a morir’.

En el 2008, el actor quiso probar suerte y comenzar una carrera internacional, consiguiendo un papel pequeño en la producción de Telemundo-RTI, ‘Sin senos no hay paraíso’, consiguiendo poco después protagonizar la telenovela ‘Niños ricos, pobres padres’, junto a su novia Carmen Villalobos.

También ha trabajó en teatro en la obra ‘Estados del Alma’ y en cine le hemos podido ver en la película ‘La Captura’.

Juan Sebastián Caicedo Londoño afirma que llegó a la pantalla chica con disciplina y perseverancia. Este colombiano de 28 años de edad, confesó que desde que estaba en el colegio empezó su carrera como actor.

-Háblanos de tu personaje en ‘Niños ricos, pobres padres’...
Esteban es un personaje que su único fin en la vida es el estatus, el dinero, criado donde sus principio es el dinero porque sus padres siempre le han dejado solo.

-¿Cómo preparaste el personaje?
A mi me gusta hacer el trabajo de campo y copiar los personajes por la calle. Y en Colombia fui a varios sitios para ver este tipo de personajes de clase alta.

-¿Qué mensaje tiene esta novela?
A mi me parece que esta novela va a hacer que la gente de clase alta se va a dar cuenta en el mundo que viven sus hijos porque creen que si los dan dinero a sus hijos, ellos piensan que eso es criarlos bien, pero en realmente lo que están haciendo es perderles, mandándoles directos al abismo de las drogas, las fiestas, lujuria y desenfreno. Creo que un joven de quince años no debería de tomar ni un solo trago. Es un producto que está hecho para tocar conciencias y ojala los papás se sienten con sus hijos para analizar la vida, y no comentan los jóvenes todos los errores de los personajes de ‘Niños ricos, pobres padres’.

-¿Cómo iniciaste tu carrera?

Empecé a los 14 años en un grupo de teatro, luego profesionalmente en la Academia de Alfonso Ortiz.

-¿Y cómo llegaste a la televisión?
Realmente después de haberme preparado, me llegó la oportunidad de ingresar a este medio a través de seriados como: ‘Solterita y a la Orden’, ‘Nosotros y Vosotros’, este seriado buscaba rescatar el canal uno, ‘Historia de Hombres’, ‘Así es la Vida’; luego ingresé al elenco de ‘Padres e Hijos’, donde solo estuve 6 meses de ahí a la Academia, fui llamado a ‘Francisco el Matemático’, allí duré un año y ‘Pandillas Guerra y Paz’, estos dieron mi paso a las novelas, una de ellas ‘No Renuncies Salomé’, ‘Todos Quieren con Marylin’, en esta yo era el hermano del protagonista y buscaba perder la virginidad en un burdel. De ahí pasé al Canal Caracol en la novela ‘El Baile de la Vida’, ‘Nadie es Eterno en el Mundo’ y ‘La quiero a morir’, de ahí empecé a ver la televisión de otra forma.

-¿Cómo te gusta ser visto en la pantalla chica: de galán o de malvado?
La verdad no quiero ser un galán de televisión reconocido por mi cara bonita, no niego que ayuda mucho; pero la verdad lo que me interesa es imponer mi estilo que todos me conozcan porque soy capaz de interpretar al niño mas bueno, o a un villano, ya que he estudiado para ello.

-¿Qué le agradeces a la vida?
La vida. Le agradezco las cosas que me ha dado, la oportunidad de llegar a este medio y a mi familia que siempre me apoyo y estuvo ahí.

-¿Qué tal la fusión de los actores extranjeros habiendo tanto talento colombiano?
En todos los países ocurre lo mismo, todos los actores viajan a buscar nuevas oportunidades; por ejemplo a Miami llegan mexicanos, venezolanos, españoles, en fin latinoamericanos. Aquí en Colombia se ve el fenómeno del buen talento, se ve también que producir es muy barato, se ve que la calidad humana y laboral es muy buena. A nosotros como actores colombianos nos cobija una ley, la cual dice que las producciones nacionales actualmente deben llevar el setenta por ciento de actores colombianos; de ahí que no me incomoda compartir set con otros actores, así como ellos aprenden de nosotros, nosotros también aprendemos de ellos, aún quiero prepararme para irme al extranjero.

-En la novela ‘Niños ricos, pobres padres’ compartes set con tu novia, Carmen Villalobos, ¿cómo es vuestra relación?
Antes de ser pareja, somos muy amigos. Nosotros hace dos años compartimos set en una novela en Colombia. Yo a Carmen la admiro mucho profesionalmente, es una gran actriz y, a pesar de su talento, es una persona muy profesional, y creo que en eso nos identificamos mucho porque respetamos esta profesión, nos gusta lo que hacemos y lo hacemos a conciencia. Compartir el trabajo con ella es lo mejor que me podría haber pasado. Carmen es un ser humano divino, además, tiene una familia muy unida, al igual que yo.

-¿Y te gustaría casarte con Carmen?
Me encantaría, pero creo que no es el momento todavía. Estamos jóvenes y ambos queremos concentrarnos en el trabajo. Aunque a lo mejor, dentro de de seis meses cambio de opinión.


Sebastián Caicedo fue Esteban Sanmiguel en ‘Niños ricos, pobres padres’:

El primer nombre que aprendió Esteban en su vida fue el de su nana, Josefina, la mujer que lo crió. Fue ella quien le cambió pañales por primera vez, calentó sus teteros y estuvo presente cuando el pequeño Esteban comenzó a hablar. Mientras la infancia del heredero Sanmiguel transcurría en soledad, sus padres dedicaban la mayoría de su tiempo al trabajo y a las numerosas reuniones sociales a las que eran invitados y a las que, por supuesto, les encantaba asistir. Sólo al día siguiente se acordaban de preguntar con quién había quedado Esteban y si había comido o no.

Mientras fue un niño, Esteban se vio afectado por el comportamiento errático y distante de sus padres. Fue malcriado, rebelde, caprichoso y sus síntomas disfuncionales se dispararon el día que Josefina se vio obligada a abandonarlo. La mujer recibió una llamada en la que un familiar le anunció que su mamá había sufrido una severa trombosis y que de ahora en adelante no podría vivir sola. Josefina, con lágrimas en los ojos se despidió de Esteban mientras éste lloraba a gritos y decía que la odiaba por dejarla. Este episodio cambió por completo la vida de Esteban, quien aprendió a ocultar sus sentimientos y a mostrar siempre una actitud agresiva y cínica hacia la vida.

Después de la partida de Josefina, su adolescencia siguió sin cambios por parte de sus padres. Ellos, ausentes aún de la vida de su hijo, ignoraban que los peores hábitos y vicios rondaban el entorno del joven y gracias a ese vacío afectivo, Esteban no demoró en comenzar a vivir experiencias poco sanas y que, a toda vista, un joven de su edad no debería vivir. Primero fue el licor, en abundancia y de todas las clases, sabores y marcas. Luego las drogas, desde las más “suaves” ó “inofensivas” hasta las más duras y peligrosas.

Y como si les estuviera cobrando a todos el abandono de Josefina, la única mujer que se ha preocupado por él, se vuelve en la pesadilla de Alejandra y de David. Alejandra se convierte para Esteban en una especie de obsesión. A pesar de que, después de una fallida relación con ella, continúa en su relación sentimental con Isabela Domínguez, Alejandra se transforma en el objetivo que debe y tiene que alcanzar, el rechazo de la joven y la dificultad para conquistarla lo irrita y se lo tiene que cobrar de alguna forma. Esta venganza crece cuando Alejandra se hace novia del pobretón y “don nadie” de la clase: David Castro.

Esteban no está dispuesto que una persona tan insignificante como David lo supere de alguna forma y opta por hacerle la vida imposible a la pareja, haciéndoles toda clase de desplantes, agresiones y ofensas. Esto, sin dejar que su relación con Isabela se afecte, pues a él lo que le interesa es que la joven más bonita y deseada del colegio siga a su lado, así se niegue a acostarse con él. Eso, sin embargo, no es problema para Esteban quien tiene a sus pies, gracias a su gran atractivo y a su dinero, a más de una jovencita del colegio que se derrite por complacerlo y que daría lo que fuera por llevarlo a su cama.

Él y su mejor amigo dominan a sus compañeros de la escuela y, para algunos de ellos, su palabra es ley y sus órdenes se deben cumplir a como dé lugar. Sus padres se encargan de ocultar los desmanes de Esteban, quien casi siempre se sale con la suya y quien, al igual que su mamá, logra obtener lo que quiere con dinero. Sus deseos están al alcance del billete que muestre. Con lo que no cuenta es que ese mismo dinero no va a ser suficiente cuando descubra que lo que más quiere no tiene precio.

Esteban posee una inteligencia aguda y al parecer destinada a crear problemas y dañar a los demás, con tan solo 17 años. Es extremadamente cruel pero puede fingir la mejor sonrisa de “yo no fui” con tal de convencer a sus víctimas de sus buenas intenciones. Es extremadamente apuesto y, a pesar de cometer toda suerte de excesos, se mantiene en buena forma gracias a su obsesión por el gimnasio y algunos deportes extremos. Adora los automóviles deportivos y costosos de los cuales tiene una muy completa colección. Ha corrido algunas veces en el autódromo, pero su falta de interés por todo echa por la borda sus innegables talentos. Juega golf, tenis y polo, pero a pesar de descollar en todo lo que hace, es poco interés que le pone a desarrollar alguna de sus habilidades en especial. Odia a sus padres casi tanto como a sí mismo. Los desprecia y los trata de una manera que solamente la culpabilidad que sienten hacia él les permite soportarlo.

Esteban es vanidoso y cruel, incapaz de amar a nadie que no sea el mismo, pero detrás de todo esto se esconde la impotencia no sólo emocional, sino física que gracias a sus excesos ha desarrollado a muy temprana edad.

Aylín Mujica


Aylín Mújica con sólo 19 años se convirtió en madre, en 1993 nació Mauro, fruto de su relación sentimental con el músico cubano Osamu. Bajo su físico de infarto y su desbordante talento se esconde una mujer sencilla y familiar. Ella es Fabiola, Estrella, Yacaranday, Lorena, Verónica, Laura y, en la vida real, Aylín Mujica. Innumerables premios avalan su larga carrera como cantante, presentadora e intérprete de apasionantes historias.

Inició su carrera artística a los 8 años en La Habana (Cuba), ciudad que la vio nacer el 24 de noviembre de 1974. Allí tomó clases de ballet y, después, de actuación. Con 13 años ya había participado en obras de teatro y a los 16 debutó en el cine con ‘La bella de la Alhambra’. Además, intervino en spots publicitarios y documentales.

Al igual que en lo profesional, Aylín fue también precoz en otros ámbitos. En 1993 tuvo su primer hijo, con 19 años, al que llamó Mauro, fruto de su relación con el músico cubano Osamu, con quien se casó. No obstante se divorciaron poco después: “dejé a mi marido por mi carrera, puesto que quería triunfar en México”. En este país, en 1994, había rodado la película ‘Jinete de acero’.

En 1995, tras realizar un postgrado en el Instituto Superior de Arte, se marchó a la capital azteca para ingresar en el taller de perfeccionamiento de Televisa. No fue fácil alejarse de su pequeño, a quien dejó con su madre: “no podía ser una mamá mediocre. Le expliqué que tenía que trabajar para ofrecerle un porvenir mejor, pero que volvería a buscarlo”.

Ya en México, sorprendió a los productores por su talento, pero también por su disciplina y dedicación. Enseguida le ofrecieron su primer papel. Fue en ‘La dueña’, donde trabajó al lado de actores de la talla de Cynthia Klitbo, Francisco Gattorno y Eduardo Santamarina. Precisamente con este vivió un fugaz romance. En 1998 debutó como protagonista en ‘Yacaranday’, de la que cantó el tema principal: “el productor, Alejandro Gavira, me ofreció cantar el tema principal y acepté encantada”. A raíz de este papel no tardó en recibir nuevas ofertas. Participó en ‘Canción de amor’, en 1996, y en ‘Señora’, un año más tarde. Cuando terminó las grabaciones de esta última, regresó a Cuba para reencontrarse con su hijo, al que obsequió con un viaje. Los acompañó Maurice Baldman, el novio de Mujica en aquel entonces. Madre e hijo jamás volvieron a separarse: “me lo llevé conmigo a México”.

Pero cantar el tema principal de la novela ‘Yacaranday’ no fue la única propuesta de Alejandro Gavira, del que se enamoró durante las grabaciones: “recuerdo que apenas llevábamos unos meses saliendo. Mientras acudíamos a la entrega de los premios ‘Billboard’, en 1999, me preguntó sin rodeos si quería casarme con él y me regaló un anillo”. Ella aceptó ilusionada. “Lo amo. Es cariñoso, sincero y, además, se lleva fenomenal con Mauro”, declaró. El 6 de diciembre la pareja se casó en Miami, en una ceremonia civil íntima y sencilla.

También en el terreno laboral, 1999 fue un año excelente para la actriz. Además de grabar ‘Háblame de amor’, protagonizó la obra de teatro ‘Drácula’, por la que fue premiada. Algunos meses más tarde, la actriz anunciaba su embarazo: “no esperábamos tener un hijo tan pronto, pero estamos contentos”, aseguró. Aunque ya era madre, confesó que afrontaba la maternidad de un modo diferente: “cuando nació Mauro, era muy joven, ahora me siento más preparada”. En noviembre de 2000 nació Alejandro y en 2001 Aylín regresó al trabajo con ‘Lo que callamos las mujeres’, a la que siguió ‘Agua y aceite’.

Está divorciada desde el año pasado, pero asegura que es incapaz de vivir sin este sentimiento. 2004 marcó un punto de inflexión en su carrera. Además de dar vida a Lorena en ‘La heredera’, lanzó su primer trabajo discográfico, ‘Aylín’, producido por su esposo. Aunque no le fue mal, prefirió dejar a un lado la música al ver que su matrimonio estaba en crisis: “compaginar el trabajo y el amor no era sencillo; teníamos discrepancias”. Al año siguiente, la cubana debutó como presentadora en el programa ‘Tempranito’, una faceta que la cautivó: “dejar de ser un personaje para ser tú misma es también maravilloso. Estoy feliz y, además, gracias a él presenté ‘Bailando por un millón’ y ‘Top models’”.

Pese alcanzar el éxito en la faceta de presentadora, decidió volver a la interpretación. No pudo resistirse a la oferta de Telemundo: “me dieron un doble personaje, las gemelas Laura y Verónica, en ‘Marina’: fue un reto en mi carrera encarnar a dos mujeres tan dispares”. Eso la llevó a abandonar TV Azteca, con la que acababa de grabar ‘Mi amor secreto’, pero valió la pena: “ ‘Marina’ es la novela que más he disfrutado”. Tras presentar los Premios Billboard 2008, gala que también ha conducido este año de 2009, se sumergió en las grabaciones de ‘Sin senos no hay paraíso’, donde dio vida a una codiciosa proxeneta.

Recientemente, la hemos podido ver en el papel de la villana desequilibrada de ‘Niños ricos, pobres padres’, donde conoció a su actual pareja, el actor colombiano Gabriel Valenzuela (ex de Katie Barberi), donde la pareja protagonizó tórridas escenas de amor. Al finalizar las grabaciones de la novela en octubre de 2009, la actriz confesó que está embarazada y que esta vez será una niña. Para Mujica este será su tercer hijo. La cubana de 36 años y el colombiano de 28 años esperan que su hijo nazca en Miami. Muchas embarazadas se martirizan al ver su abultado vientre o se quejan de las libritas de más, pero no Aylín Mújica. La actriz cubana asegura que el embarazo es el mejor estado de la mujer. Ella cuenta ya con dos hijos varones: Mauro, de 15 años, y Alejandro, de 8 años. Ellos, afirmó su progenitora, "están felices" con la noticia. Tras tres meses de relación con Gabriel Valenzuela, ambos se enteraron de la procreación de la niña que está programada para nacer el 10 de abril.

Ahora, en su más reciente rol en ‘Niños ricos, pobres padres’, Mujica interpreta a Verónica Ríos, una mujer materialista, interesada y narcisista. Una de las cosas que más destaca Aylín sobre este nuevo reto actoral, ha sido la posibilidad de volver a vivir en Bogotá (Colombia), como cuando grabó ‘Sin senos no hay paraíso’.

-¿Cómo es Verónica, tu personaje en ‘Niños ricos, pobres padres’?
Verónica es malvada, ambiciosa y con mucha falta de cariño. Es una mujer triste, que le cuesta mucho sonreír y que está buscando la felicidad por encima de todo, incluso de su hijo y de su esposo. Verónica busca la felicidad que nunca ha tenido y el único que la da amor es el jardinero, con el que conoce el amor.

-¿Se parece a ti tu personaje de Verónica?
Verónica no tiene nada que ver conmigo. Ella no vivía feliz por el qué dirán. Yo no soporto vivir una vida ajena. Todo lo que tengo me lo he ganado yo. Es realmente la antítesis de mi forma de vida. Yo soy muy pro-gimnasio. Es la tía mala, es una persona que es infeliz con el matrimonio, su hijo es homosexual, se hace amante del jardínero. Es una mujer que se obsesiona con la cirugía.

-¿Por qué decidiste aceptar este nuevo proyecto de Telemundo?
Había otras propuestas. Pero quería representar a una mujer neurótica, mezclando la bondad con la maldad y, por eso, acepté este gran proyecto.

-¿Cómo has encarado este proceso de creación?
Siempre, para construir un personaje, me encanta recurrir a la psicología. Verónica ha sido una preparación fuerte. Es una mujer que se ha obsesionado con el poder, con el dinero y tiene una familia disfuncional.

-¿Cuáles son los temas que trata esta telenovela?
Esta novela refleja todo lo que sucede en la sociedad con los adolescentes, sobre todo en jóvenes de familias adineradas que no se enteran de lo que hacen sus hijos, que crecen con las empleadas, ya que estos niños crecen con creyendo que el dinero lo es todo y que por eso pueden llevarse a la mano todo lo que quieran y lo único que les ha faltado es una educación formal de base, de un verdadero hogar. Trata temas candentes, como es la droga, acción, amor, desamor, sexo, mentiras, desengaños y pasión.

-En esta telenovela has trabajado con muchos jóvenes actores, ¿cómo has vivido esta experiencia?
Telemundo esta haciendo grandes producciones y ha logrado reunir jóvenes muy talentosos, que a pesar de ser muy jóvenes, ellos lo han dado todo en las grabaciones.

-¿Qué te pareció el final de Verónica?
Hubo muchas cosas interesantes en el desenlace de mi personaje. Tuvo el final que le tocaba con esa actitud tan compulsiva.

-¿Cómo ves esta nueva generación de jóvenes?
El dinero perjudica en todos los sentidos y las nuevas generaciones buscan una ambición de lo material y quiero que haya un nuevo tipo de generación más espiritual, y creo que poco a poco estamos viviendo ese despertar.

-¿Resulta complicado compaginar la profesión con la familia?
Sí, pero me organizo bien. Entre un trabajo y otro suelo disponer de tiempo libre; entonces soy cien por cien madre. Los llevo a sus clases de natación, baloncesto, kárate, los ayudo con los deberes. Además, hago de ama de casa. Todo me sirve para tener los pies en la tierra.

-¿Tienes alguna manía confesable?
Soy muy obsesiva con mis hijos y con los olores.

-¿Qué aficiones tienes?
Me gusta montar a caballo, ir al cine y bucear.

-¿Te atreverías a confesar si te has hecho algún retoque estético?
Me he operado dos veces, una para levantar el pecho, después de dar a luz, y otra para reducir una talla. Es importante verse bien, pero sin volverse loca.

-Además de la actuación, has incursionado en la música, has hecho radio y has sido presentadora. ¿Te queda algún sueño profesional por cumplir?
Muchos, yo siempre quiero más. Deseo comerme el mundo.

-¿Qué metas tienes en la vida?
Triunfar como actriz en Hollywood. También como madre y como mujer.

-¿Cómo te ves dentro de diez años?
Deseo seguir trabajando, sentirme plena y vivir en el mar con mi familia y mis mascotas.

-¿Es cierto que recuerdas ‘Marina’, como una de las grandes telenovelas que has realizado?
Sí. Manolo Cardona y yo nos hicimos muy buenos amigos, además, conocí a toda su familia. Mi hijo mayor no soportaba las escenas en las que me besaba con Manolo Cardona, así que jamás me veía, sin embargo, se enganchó con ‘Sin senos no hay paraíso’; es la primera vez que le pasa con un trabajo mío. En cambio, el pequeño sólo decía que me parecía mucho a Verónica. Recuerdo también una anécdota: un día me intoxiqué comiendo marisco y tuvieron que aplicarme muchísimo maquillaje para ocultar los granos y la hinchazón. Lo más duro fue cuando terminó la novela, que sentí una pena terrible; el personaje no quería salirse de mi cuerpo y yo no deseaba que se fuera de mi vida.

-¿Y qué recuerdos guardas de la proxeneta a la que diste vida en ‘Sin senos no hay paraíso’?

En cuanto me ofrecieron el papel, me compré el libro de Gustavo Bolívar y vi la serie original. El escritor creó el personaje especialmente para mí, daba vida a una proxeneta que llevaba a las niñas de Colombia a México.

-¿Cómo te has sentido en Colombia?
Mi vida está más tranquila que nunca y, en Colombia, he encontrado el amor y estoy muy dedicada también a mis hijos. Estuve feliz en Bogotá (Colombia) porque es una ciudad con mucha cultura y con gente que te da mucho cariño. Y no tiene nada que ver la vez anterior en la que vine a grabar ‘Sin senos no hay paraíso’ porque tenía una carga emocional difícil porque estaba pasando momentos malos en mi vida personal. Pero, hoy en día, estoy feliz y en paz. Estoy buscando ese maravilloso triángulo de congruencia: “pensar, decir y hacer la misma cosa”.

-Esperas tu tercer hijo, ¿cómo recibiste la noticia?
Cuando me enteré no lo podía creer, pero estamos muy emocionados Gabriel y yo con la noticia. Estoy feliz, muy contenta. Estoy embarazada de seis meses y será una niña preciosa, que se llamará Violeta, así lo decidimos el padre y yo. Es una niña hecha con mucho amor que fue buscada.

-¿Está siendo largo para ti el embarazo?
Todo lo contrario. Nueve meses es demasiado poco, es tan rápido, hay tanta sensibilidad. Hay un ser dentro, creciendo, es algo maravilloso.

-¿Cómo fue la experiencia de besarte con tu novio en escenas de la telenovela ‘Niños ricos, pobres padres?
El trabajo constante afianzó ese amor. Hubo muchas sensaciones la primera vez que nos vimos. En una ocasión, en una escena de beso dijeron “corten” y no pudimos parar. Nos la pasamos bien. Duramos 20 días conociéndonos, todo pasó muy rápido.

-¿Y tienes planes de matrimonio?
Gabriel y yo estamos muy enamorados, pero no tenemos planes de casarnos.

-¿Pretendes retomar tu carrera artística después de dar a luz?
Por supuesto. Retomaré mi carrera después de dar a luz con Telemundo. Iba a hacer ‘El Clon’, pero no pude hacer el proyecto debido al embarazo.


Aylín Mujica fue Verónica Ríos de La Torre en ‘Niños ricos, pobres padres’:

Verónica, a diferencia de su hermana, creció siendo una mujer ambiciosa. Consciente de que ni su belleza, ni su gracia superaban las de Lucía, se concentró en aprender lo que más pudo del negocio de su padre, en asistir a todos los cócteles y en fijarse bien quién sería su marido.

Así, cuando el negocio de su padre ya no era tan próspero, Verónica no tuvo ninguna dificultad en seducir a Roberto de la Torre. Este exitoso empresario de una farmacéutica, quedó encantado con la decidida y ahora muy atractiva mujer, pues la mayor de las Ríos no tuvo ningún reparo en hacerse ciertos tratamientos estéticos que con la rapidez de la recuperación la convirtieron en una hermosa mujer.

Verónica es ambiciosa, vanidosa, frívola y materialista, pero en el fondo, quiere a su familia, aunque no sabe cómo demostrarlo o simplemente está muy ocupada en el salón de belleza o con su cirujano plástico.

Es territorial y difícilmente olvida las ofensas, por eso, cuando llega su hermana deportada de los Estados Unidos, sus rencores reviven y no está dispuesta a hacerle la vida tan fácil a Lucía.

La homosexualidad de su hijo Santiago la pondrá a prueba como madre, como mujer y como esposa, pues desde que Santiago nace, Verónica pronostica el mejor futuro para su hijo y lo imagina como todo un empresario y casado con alguna jovencita rica del círculo que frecuentan ella y su familia.

Al ver su mundo comenzar a derrumbarse, Verónica comienza a tener serios problemas con el alcohol. Intentando aferrarse desesperadamente a su juventud, cada vez más lejana, pues ella ya tiene 42 años, la mujer se involucra con hombres bastante menores que ella e inclusive de clases sociales diferentes, a las que paradójicamente desprecia.




Desafortunadamente el dinero que usa para comprar sus favores comienza a desaparecer y la mujer pronto se ve ante el aterrador abismo de una vejez en la pobreza y la soledad.

Fabiola Campomanes


En ‘Niños ricos, pobres padres’, Fabiola Campomanes realiza el papel de Lucía Ríos, una mujer de serena belleza, modales y gustos muy refinados a la cual deportan a su país y se ve obligada a encontrarse con su pasado.

Esta talentosa actriz mexicana es egresada del Centro de Educación Artística de Televisa (CEA). Recibió su primera oportunidad para actuar dentro de la pantalla chica en la telenovela ‘Los Parientes Pobres’. A partir de ahí, gracias a su belleza y talento, diversos productores, tanto de Televisa como de TV Azteca, comenzaron a llamarla para incluirla en sus trabajos.

Entre las producciones en las que Fabiola ha trabajado se destacan ‘Imperio de Cristal’, ‘Retrato de Familia’, ‘Los Hijos de Nacho’, ‘Azul Tequila’, ‘La Calle de las Novias’, ‘Agua y Aceite’, ‘El País de las Mujeres’ y ‘Duelo de Pasiones’. También tomó parte en la producción de Telemundo, ‘Ladrón de Corazones’ y recientemente participó interpretando a la villana Thelma Castelo en ‘Las tontas no van al cielo’. En teatro, Fabiola ha participado en diversas obras como: ‘Quietos, están todos detenidos’, ‘Se los dije’, ‘El Protagonista’ y ‘A oscuras me da risa’. En cine, se destaca su participación en las películas ‘De qué lado estás’ y ‘Copacabana’.

Consciente de ser un torbellino visual, la actriz Fabiola Campomanes reconoce que la sensualidad no es cuestión de pose sino una cualidad que ella posee. Acepta que ha destacado por sus explosivas imágenes en diferentes revistas para hombres.

Fabiola Campomanes se casó el pasado mes de junio en Colombia con Rolly Pavi. Y después de varios meses de estar en Colombia, Fabiola Campomanes regresó a su natal México, dispuesta a disfrutar de la compañía de su hija y de la luna de miel que aún no ha podido tener con su esposo, Rolly Pavi, empresario. Aunque se dijo que la artista se casó cuando apenas tenía poco más de dos meses de relación con Rolly, ella prefirió no hablar mucho de su esposo.

-¿Cómo definirías a tu personaje de ‘Niños ricos, pobres padres’?
Lucía es una mamá joven que de alguna manera tenía todo en la familia que creció, pero ella decidió por amor irse de la ciudad en la que nació. Y deportada, tiene que regresar a su país con su hija Lucía, el motor de su vida, y tiene que cambiar de vida y tener que contarle a su hija el amor que vivió y por el que se fue huyendo de allí.

-¿Has vivido de cerca algún caso en el que alguien haya sido deportado a su país de procedencia?
Los mexicanos conocemos muy bien este tipo de historias porque hay mucha gente que se va del país a buscar un sueño americano y tratar de mejorar su vida, pero tienen que regresar a su país en las peores condiciones. En realidad, no me acerqué a ninguna mujer que lo haya vivido, pero he escuchado mucho acerca de estas historias.

-¿Cómo te sientes interpretando a una madre en la telenovela ‘Niños ricos, pobres padres’?
Me he sentido muy contenta con el personaje. Es la primera vez que hago el papel de una mamá y me ha sido muy fácil interpretarlo porque yo también soy madre de una adolescente. Fui una mamá muy joven y creces junto a tu hija cuando eres tan joven, quizás al principio cuesta trabajo por ser un adolescente porque es una gran responsabilidad, pero ha sido la mejor experiencia de mi vida.

-¿Qué tipo de relación te une a tu hija Sofía?
He crecido junto con ella porque juntas hemos caminado hacia nuestra propia independencia. Ha trabajado para salir adelante, es muy luchadora y trato de ser muy honesta con ella por la gran amistad que nos une.

-¿De qué forma has preparado el personaje de Lucía?
He tratado de ser yo misma porque tengo una relación muy parecida con mi hija, a la que tengo con Alejandra (mi hija en la ficción, el papel que interpreta Carmen Villalobos). Yo tengo una relación con mi hija basada en el respeto, en el amor y la comunicación.

-Esta novela trata temas de la actualidad sobre la problemática de los jóvenes, ¿crees que hoy en día tienen más problemas los jóvenes que en años anteriores?
Creo que los jóvenes siempre, no sólo en estos tiempos que vivimos, han tenido sufrimientos en la etapa de adolescencia. Siempre han existido las fiestas, las drogas, la homosexualidad, ...

-¿Crees que la mala educación de los padres influye en los jóvenes que son problemáticos?
No quisiera cargar toda la responsabilidad en los padres y no quisiera generalizar, pero sí tiene mucho que ver la educación de casa, la atención que des a tus hijos. Y si no puedes ocupar tiempo en ellos y tratas de llenar esos espacios con dinero, ellos también agarran sus mañas y cuando crecen ellos sólo querrán recibir dinero. Creo que lo mejor sería tener una relación de comunicación y que ellos se sientan libres para comunicarte sus inquietudes.

-¿Es fácil ser madre?
No es fácil. Y tampoco soportas cuando te cuentan sus primeras relaciones íntimas porque uno es celoso y siempre esperas que no llegue nunca ese momento, pero es parte de la vida y debes de darle una formación para que el día de mañana se vayan y se enfrenten a la vida solos y de la mejor manera. Por eso, hay que tener una relación de amor, respeto y confianza.

-¿Y cómo viviste tu juventud?
Es una época que sigue viva en mí. Tuve muy buenas vivencias en aquellos años.

-¿Cómo te has sentido en Colombia?
Ha sido una experiencia muy linda. Para mí es la primera vez que salí a trabajar fuera de mi país y me lo pasé muy bien en las grabaciones con el resto del elenco de ‘Niños ricos, pobres padres’. Los colombianos me trataron de maravilla, aunque no dejé de extrañar a mi familia y hasta la comida.

-Compartiste créditos con Aylín Mujica, siendo tu hermana en la ficción, ¿cómo fue tu relación con ella?
Ella es una mujer divina. La conozco desde hace muchos años y nos llevamos muy bien; además, las dos nos hicimos mucha compañía, porque platicábamos de que extrañábamos a nuestras familias y a nuestros hijos. Siempre terminábamos llorando juntas, y es que es difícil ser mamá de larga distancia, no está padre, no puedes regañar igual; se angustia uno muchísimo.

-¿Te consideras una mujer sexy?
Todas las mujeres tenemos en nuestro espíritu una fuerte dosis de seducción. A veces unas la desarrollamos más que otras o simplemente le tenemos menos miedo.

-Te casaste recientemente con tu novio Rolly Pavia, ¿qué significa el matrimonio para ti?

Creo en el matrimonio con todo mi corazón, quería casarme por toda la magia que implica establecer un compromiso de amor con tu pareja.

-Ya has posado desnuda en tres ocasiones para revistas para hombres, ¿no te da vergüenza verte en paños menores?
Soy una mujer atrevida y aventada que sabe muy bien lo que quiere. Me gustó mucho el resultado, me sentí muy tranquila, a gusto, muy libre y muy natural.

-¿Por qué decidiste salir en esas revistas?
Porque me siento bien como mujer, porque estaba en el mejor momento para hacerlo, porque creo que a mí me ha ido muy bien en esa línea y creo que tengo mucha gente que me sigue en ese rollo. Además, cada quien va dirigiendo su carrera en lo que mejor le va y a mí me va muy bien. Siempre he defendido que soy una mujer muy libre, más que nada. Ésa es la verdadera razón por la que hice estas fotos: porque me siento libre. El cuerpo no es más que un cuerpo que me prestaron en esta vida.

-¿No temes que te cataloguen como una cualquiera por mostrarte al natural e incluso se atrevan a hacerte propuestas indecorosas?
No. Ya me encargaré yo de hacerles ver su error. Si alguien cree que por posar desnuda tienen el derecho de pasarse de listos, pues se llevarán una desagradable sorpresa.

-¿Tienes planes futuros después de haber participado en ‘Niños ricos, pobres padres’?
Ahorita no quiero saber nada de trabajo. Tengo muy poco de estar en México y quiero disfrutar de mi familia, de mi marido y de mi matrimonio. Igual hago un comercial, pero no quiero engancharme en una telenovela. Necesito un receso, un respiro para gozar ahora mi vida personal.

-¿Y qué planes tienes con tu familia?
Quiero darme un tiempo para vacacionar, para irme de luna de miel, para disfrutar mucho a mi marido.

-¿Cómo es tu marido, Rolly Pavi?
Nos casamos en Colombia, pero él no tiene nada qué ver con el medio artístico y no quiero dar más detalles.


Fabiola Campomanes fue Lucía Ríos en ‘Niños ricos, pobres padres’:

Lucía era muy joven cuando se enamoró de Guillermo Sanmiguel. Acababa de cumplir dieciocho años cuando éste le pidió que fuera su novia. Ni los ruegos de su madre ni las duras palabras de su padre, convencieron a Lucía de dejar a Guillermo. Pero la joven pareja no alcanzaba a imaginar los alcances del padre de Lucía, Raúl Ríos, quien, actuando a espaldas de los jóvenes, logró alejar a Guillermo a punta de mentiras y amenazas. La pareja terminó con una agria y fuerte discusión y Lucía se alejó de su amor pensando las peores cosas de él, inocente de que su padre había sido el artífice del engaño. Pero sin darse cuenta, el mismo padre de Lucía se encargó de volver a alejar a su hija pues fue precisamente en ese momento de vulnerabilidad que la joven conoció a Emilio, el hombre con quien más adelante se escaparía para los Estados Unidos y con quien tendría a Alejandra.

Emilio era uno de los subalternos de Raúl Ríos. Lucía lo conoció en uno de los tantos cócteles que organizaba su padre y él fue el único que logró sacarle una sonrisa desde que terminó con Guillermo. A pesar de tener aún sentimientos encontrados por Guillermo, se embarcó en una relación con Emilio y, cuando menos se dio cuenta, estaba aceptando su propuesta de fugarse con él a los Estados Unidos. A Lucía, una joven de buena familia, criada para ir a la universidad, casarse y darle nietos a su padre, la idea de escaparse le pareció excitante en medio de su monótona y aburrida vida: La relación con su padre iba de mal en peor y para colmo de males don Raúl tampoco aprobaba su relación con Emilio.

A pesar de no estar completamente enamorada, y como un acto de rebeldía, Lucía decidió que fugarse con Emilio era la solución a sus problemas, seguramente con el tiempo su padre terminaría entendiéndola y la relación con su familia mejoraría. Pero no fue así. Verónica se encargó de convencer a sus padres de que el acto de Lucía no tenía perdón. Lucía, dolida, decidió que su familia era cosa del pasado, algo para olvidar, y nunca le revelo a Alejandra su existencia.

Su vida en Miami fue tranquila, con pocas comodidades, pero con el suficiente amor para que Alejandra creciera rodeada de mimos, comprensión y con unos padres que se quisieron bien hasta que Emilio falleció víctima de un infarto.

Eso era lo que Alejandra veía, o mejor dicho, lo que sus padres querían que ella viera. La realidad era otra. A pesar de la tranquilidad en que vivían, Lucía nunca amó a Emilio. El fantasma de Guillermo la persiguió durante todos sus años de casada y esto generó muchos problemas en la pareja. Como si fuera poco, su condición de inmigrante ilegal le hizo la vida más difícil, pero como pudo se las arregló para mantener el secreto durante veinte años.

Ahora, deportada y sin un peso, Lucía se ve obligada a empezar de nuevo. Pero de todos los problemas, ese es el menor, pues su llegada desempolva una cantidad de dilemas para esta mujer quien se enfrenta ahora con su hermana, que aún no la acepta, y con Guillermo, el amor de su vida, quien ahora está casado y tiene una familia.

Lucía entrando en su madurez es una mujer de serena belleza, que tiene 38 años. Los años difíciles le han enseñado a tener en perspectiva lo que es o no importante en la vida. Por venir de una familia adinerada tiene modales y gustos muy refinados, aunque generalmente no puede disfrutar de ellos por su precaria condición económica. Viste discreta pero elegantemente arreglándoselas para conseguir en las rebajas de las tiendas lo más apropiado y posible para su gusto. Los años de matrimonio y privaciones le han hecho olvidar lo atractiva que puede ser, pero en su nueva vida comenzara un proceso de reconstrucción de su imagen que finalmente le devolverá el esplendor de su perdida juventud. Lucía es una mujer tranquila y trata de evitar los problemas analizándolos desde todas las perspectivas, pero enfrentada a la hostilidad de su hermana y de Mónica, la esposa de Guillermo, tendrá que sacar lo mejor de su arsenal para resistir las agresiones de las dos poderosas mujeres.

Por otro lado, Lucía es una excelente trabajadora, amiga fiel y confidente sólida. Su debilidad es Alejandra y por ella es capaz de hacerse matar. Al ver a su hija atacada por todos los flancos, Lucía se convierte en una verdadera fiera y en una actitud suicida se enfrentará a sus peores enemigos, incluyendo los fantasmas del pasado.

Javier Delgiudice


Javier Delgiudice regresó a su natal Lima (Perú), después de las grabaciones de la telenovela ‘Niños ricos, pobres padres’, en Colombia, para estar al lado de sus hijos Stéfano (de 11 años) y Lorenzo (de 17 años), y para estar la lado de su novia Cenaida Uribe. El actor peruano nació el 24 de julio de 1963 en Lima (Perú).

Le conocimos en telenovelas peruanas, como en ‘Cosas del amor’, ‘Luz María’ y ‘María Emilia: Querida’, ‘María Rosa, búscame una esposa’, ‘Pobre diabla’ y ‘Milagros’, entre otras. Años más tarde, se mudó a Colombia y participó en varias telenovelas: ‘Merlina, mujer divina’, ‘Zorro: La Espada y La Rosa’. ‘Victoria’ y, por último, ‘Niños ricos, pobres padres’. También interpretó a Ramiro Mendoza en la telenovela de Venevisión: ‘Trópico’, grabada en Miami.

El intérprete de Guillermo en ‘Niños ricos, pobres padres’ inició un nuevo proyecto después de acabar con las grabaciones de la novela, siendo el conductor de un reality show de Perú. ‘La Beca’ es el nombre del reality que buscará cumplir los sueños de los estudiantes más destacados de Perú. Para ello, un grupo de jóvenes pre-universitarios deberán competir en diversas áreas como habilidad mental, destreza académica, liderazgo y carisma. El objetivo será obtener una beca universitaria con todos los gastos pagados, valorados en 50 mil dólares.

-¿Qué te ha dado este trabajo en ‘Niños ricos, pobres padres’?
Popularidad y mayor reconocimiento profesional.

-¿Cómo te describirías para los que no te conocen?
Tengo 46 años y considero que me encuentro en una edad estupenda. Estoy feliz con mis canas y ni las oculto ni las desmerezco. Mi madre y mi novia dicen que me dan un aire interesante.

-¿Tienes una manía confesable?
Hablar mucho.

-¿Qué olor echabas de menos en Colombia?
El de mi pareja y mis hijos.

-¿En qué te reencarnarías?
En mi mismo, pero mejorado.

-¿Qué querías ser de pequeño?
Actor.

-¿El mejor consejo que te han dado?
Ser como soy.

-¿Y el consejo que tú darías?
Amar la vida.

-Llevas siete años con la parlamentaria Cenaida Uribe, ¿tenéis planes de boda?
No, primero he de resolver lo de mi divorcio, con el que ya llevo tres años, a pesar de que hay consenso en ambas partes. Por desgracia hay que esperar a que los plazos se cumplan.

-Pero, ¿estás feliz con tu chica?
Vivimos una relación muy linda. Mi novia es una mujer alegre y tengo la suerte de que los dos somos personas populares y entendemos la fama. Ella es una líder de opinión. Cuando salimos juntos, es gracioso, pues mientras Cenaida firma autógrafos, yo me quedo mirando.

-Ahora conduces un concurso de pre-universitarios, ¿en qué consiste el reality?
Los jóvenes concursantes son de diferentes niveles sociales. Ellos tendrán que pasar una serie de pruebas, además de convivir en una casa para evaluar su comportamiento.

-¿Rechazaste alguna propuesta por regresar a tu natal Perú?
Sí. Rechacé participar en la serie ‘Operación Jaque Mate’, basada en el rescate de Ingrid Betancourt, donde interpretaría al presidente colombiano Álvaro Uribe. Querían que interpretase a Uribe, era una producción basada en el rescate de Ingrid Betancourt, pero este proyecto (‘La Beca’) me convenció mucho, de lo contrario jamás hubiera arriesgado mi carrera. Mi cabeza ahora está 100 por ciento en este programa, pero terminando la primera temporada regresaré a Colombia para analizar algunas propuesta por la cadena RTI.


Javier Delgiudice fue Guillermo Sanmiguel en ‘Niños ricos, pobres padres’:

Guillermo tenía perfectamente claro cuando se casó con Mónica, que no estaba enamorado de ella. Para él, el amor era algo de lo que debía olvidarse para lograr ascender en su vida, tanto laboral como socialmente. Y eso fue precisamente lo que encontró en la “perfecta” Mónica, hija, nada menos, que de uno de los hombres más poderosos del país.

Se puede decir que Guillermo llegó gracias a su trabajo y contactos a las altas esferas de la sociedad. Su familia no era pobre pero tampoco tan adinerada como las personas que él solía frecuentar, de manera que, sabiendo esto, el hombre se dedicó a escalar solo, ofreciéndose para todo cuanto solicitaran sus conocidos. Cuando menos lo pensó, estaba trabajando para el padre de Mónica y su hija lo estaba mirando con los ojos de quien desea algo para toda la vida.

De esta forma, Guillermo se olvidó de su pasado y le puso la cara a un presente promisorio, al lado de su nueva esposa, la multimillonaria Mónica Fernández y con un excelente puesto en la reciente empresa de publicidad que acababa de montar gracias a los contactos de su suegro. Muy rápido se dio cuenta de que las cosas no eran como se las había imaginado. La vida de lujos y comodidad que creyó tener al lado de Mónica se redujo a un golpe seco con la realidad: él no valía nada en su familia política y su esposa lo trataba como si fuera perrito faldero que debía estar a órdenes de cualquier capricho que a ella se le antojara. Pronto se vio convertido en el bufón de la familia de su esposa y en el hazmerreír de su mujer.

En poco tiempo Guillermo se convirtió en un hombre amargado, embebido en su trabajo y con poco interés por lo que pudiera pasar en su familia. Tan poco, que ni siquiera el nacimiento de su hijo, Esteban, lo hizo recapacitar. La suerte del niño estaba escrita en los designios de su abuelo de manera que Guillermo, resignado, aceptó su puesto de príncipe consorte, sin voz ni voto en las decisiones de la familia, pero cultivando una frustración que lo haría inmensamente infeliz.

Sin embargo, Guillermo (cuando tenía 42 años) no se imagina que una mujer, la única que ha amado en la vida, volverá para devolverle los sentimientos que creía olvidados. Lucía Ríos, su novia de juventud, aparecerá de nuevo en su vida para recordarle que el amor aún existe y para hacerlo consciente de que la vida que lleva es una vida triste, vacía y alejada de todas las cosas que algún día, ellos en su juventud, se propusieron.

Geraldine Zivic


La actriz argentina Geraldine Zivic tiene una modesta carrera en la televisión colombiana y ahora entra al mercado de Telemundo con la telenovela ‘Niños ricos, pobres padres’, donde interpreta a la villana Mónica.

Al escucharla es difícil identificar su acento, aunque luego se puede denotar un leve cantadito argentino ya mezclado con algo de entonación colombiana. La explicación resulta sencilla: Geraldine Zivic (que nació en 1975), argentina de nacimiento se mudó a Medellín (Colombia) en su adolescencia y desde entonces inició una carrera en el mundo del modelaje.

La bella Geraldine, de 1.76 de estatura, fue modelo para reconocidos diseñadores y marcas como ‘Postobón’, ‘Leonisa’, ‘Óscar de la Renta’ y ‘Silvia Tcherassi’, entre otros. El modelaje la llevó a la actuación, campo en el que demostró tener mucha actitud.

Aunque ya había participado en varias producciones en papeles de reparto y obtuvo un pequeño personaje en la película ‘Ilona llega con la Lluvia’ (1996), el primer desafío actoral llegó en 1997 con ‘La otra en mí’. En esta producción, Geraldine interpretaba a Liliana y Valentina, unas gemelas que fueron separadas al nacer y que años después se reencuentran. La carga emocional y el peso de realizar dos personajes le dieron buenas críticas y obtuvo el premio ‘TV y Novelas Colombia’, a Mejor Actriz Protagónica de 1998.

Después de ‘La otra en mí’, vino ‘La Mujer en el Espejo’ (1998), telenovela que después Telemundo reformó y adaptó en el 2004. En la versión original de 1998, más verosímil que la de Telemundo, Geraldine interpretaba a Mariana Ferrer, la mujer bella en la que es transformada Ana Soler (Marcela Benjumea). Nuevamente, Geraldine obtuvo buenas críticas e inmediatamente pasó a protagonizar ‘La Sombra del Arco Iris’, junto a Miguel Varoni. Esta telenovela fue escrita por Mauricio Navas, entonces esposo de Zivic.

Después de haber realizado tres producciones seguidas, con todos los sacrificios que implicó, Geraldine decide abandonar momentáneamente la televisión para dedicarse a la maternidad, etapa que quiso disfrutarla sin ningún tipo de presión laboral. Las llamadas no cesaban para hacerla regresar a la pantalla, pero rechazó toda oferta.

Ya en el 2003, volvió a recibir una llamada, esta vez de RCN para ‘El Cachaco y la Costeña’. Este regreso a la televisión, con un papel antagónico trajo a una Geraldine renovada, de cabello corto y rojizo, muy diferente a la melena rubia que había sido su característica durante muchos años.

En el 2005 protagonizó la telenovela ‘Los Reyes’ y en el 2006 fue una de las ‘Amas de casa desesperadas’, en la versión de Colombia y Ecuador, grabada en Argentina. Luego de esta producción, ha participado en varios episodios de las series ‘Mujeres Asesinas’, ‘Tiempo Final’ y ‘Sin Retorno’.

Su último trabajo con RCN fue en la serie ‘Aquí no hay quien viva’, donde interpretó a una lesbiana. Actualmente, ya en Telemundo, Geraldine con 34 años, da vida a Mónica, una mujer fría y superficial que lleva una vida bastante relajada. Un nuevo rol antagónico para Geraldine, quien ha demostrado ser muy versátil a la hora de pasar de heroínas a villanas.

-¿Desde cuándo estás unida a la cadena Telemundo?
Desde marzo estoy con Telemundo, hice la telenovela ‘Niños ricos, pobres padres’, que se emite en todos los Estados Unidos, España y Chile, entre otros países. Me imagino que pronto llegará a Colombia.

-¿Y tienes planes después de las grabaciones de ‘Niños ricos, pobres padres’?
Descansé un mes, y empecé las grabaciones de ‘El Clon’, una nueva producción que se va a grabar entre Colombia, Marruecos y Miami. Se está construyendo una ciudad set en Girardot (Colombia), en diciembre viajé a Marruecos y en enero voy a Miami.

-¿Cuál ha sido tu papel más difícil?
Hasta antes de ‘El Clon’, yo creía que era el que hice en ‘La otra en mí’ porque eran gemelas, pero súper distintas. Además yo todavía no había neutralizado mi acento y fue un conflicto grande porque no sabía cómo hacerlo, me sentía incapaz, me sonaban rarísimos las frases, tuve asesoría; pero al final esa neutralizada la logré sola. El de ‘Amas de casa desesperadas’ también fue muy complicado porque era un personaje muy distinto a mí, con cuatro hijos, una mujer de hogar, estresada, buena mamá, pero sin saber cómo controlar esos niñitos, pero al final me gustó. Cada personaje tiene un reto: el de ‘Mujeres asesinas’, el de ‘Tiempo final’ para Fox, ante todos me planteo: “cómo voy a hacer esto”.

-¿Y por qué el personaje de ‘El Clon’ es el más difícil?
Porque ese no tiene nada qué ver conmigo. Si los otros personajes eran diferentes a mí, éste sí fue realmente distinto a lo que he hecho; no puedo adelantar más de esta producción, solo que estoy con muy buenos directores y ese es el proyecto internacional más grande del momento de Telemundo.

-¿Cómo fue la experiencia de desfilar para Oscar de la Renta?
Fue la experiencia más maravillosa que pude tener. Eso fue en ‘Colombia Moda’ en 1999. Sentir que uno tenía un vestido de cien mil dólares encima, aunque su productor, que vino unos días antes a hacer como la avanzada, nos decía: “Este no vale sino 35 mil dólares”. Eso sí, criticó mucho la silicona: “Hay mujeres muy bellas, lástima que haya tanta silicona porque los vestidos no horman lo mismo”.

-¿Te asedian mucho los admiradores?
Hoy en día es por Facebook. Tengo más de 700 solicitudes que no alcanzo a contestar, porque no tengo el tiempo ni tengo la paciencia para eso, pero me gustan mucho los mensajes que me dejan, todos de admiración, reconocimiento, pero siempre con inmenso respeto, incluso hasta los piropos.

-Háblanos de tu hijo...
Fernandito tiene 9 años, va al colegio, juega y le encanta el fútbol, es mi fan número uno, aunque a veces me protesta, sobre todo ahora que he tenido que viajar tanto. Sin embargo, comparto mucho tiempo con él, increíblemente, mis fines de semana con él son sagrados, porque tiene otros fines de semana con el papá.

-¿Cómo una mujer tan bella se enamora de hombres talentosos, sexys, pero poco apuestos?
Lo que importa es lo de adentro (risas). Aunque todo entra por los ojos, pues yo los veo lindos porque además son lindos. ¿La belleza es alto, bronceado, ojiazul y con el abdomen marcado? Sí, muy lindo, pero la belleza es otra cosa. Siempre una mujer lo que nos termina enamorando es que nos hagan reír, eso es importantísimo. Como lo es que tenga la misma energía y en este proceso de crecimiento profesional y personal que he tenido, ahora soy ciencióloga, eso me ha servido para tener más certeza de muchas cosas y de las personas que me rodean, entonces eso es lo que yo miro: el ser y la energía de la persona.

-También con hombres jóvenes...
Ahora tengo una relación con una persona mucho menor que yo, pero desde que lo conocí y recibí el batacazo de su edad, esta mente con la que nos han educado dice: “cómo vas a hacer eso, tú tienes diez años más que él, ¿qué van a decir?”. Pero, ¿por qué un hombre sí puede estar con una mujer menor, incluso 20 o 30 años, y nadie dice nada y por qué uno no puede hacer igual? Pero se lo dije: “Tu cuerpo es el que tiene esa edad, pero tu alma es de la edad mía, tiene una espiritualidad y una mente igual”. Si encuentras a ese ser que te hace bien, con el que puedes compartir, el resto son consideraciones y uno tiene que pasar por encima de eso.

-Te refieres a Jaime Andrés Motta, el DJ, ¿cómo va la relación?
Bien (risas). Muy bien. Él también está en la cienciología, los dos compartimos esta filosofía y ha sido un crecimiento mutuo.

-¿Te gustaría apostarle otra vez a la maternidad?
(Risas) Bueno, eso es lo que se está pensando. Hace algún tiempo hubiese dicho que no, porque mi hijo ya está grande y yo me lo tomo muy en serio y pienso en lo que sería estar otra vez tres años sin trabajar. Así hice cuando nació Fernando. Ya no tengo 20 años y están sucediendo muchas cosas en mi vida que no puedo frenar, pero también soy consciente que si estoy con una persona que no es papá y la relación va bien, tener un hijo es algo natural, es producto de una buena relación. Fernando fue el fruto de una buena relación, porque un hijo es algo serio, necesita tiempo y no es que uno tenga que frenar su vida por él, pero hay que hacer ciertas concesiones.

-¿Cómo fue la experiencia de dar vida a una lesbiana en la comedia ‘Aquí no hay quien viva’?
A diferencia de la comedia española donde el personaje es marimacho y morboso, en este yo era exactamente lo contrario. Era una lesbiana, pero muy mujer. Era la parte dulce de la relación. Sergio Osorio, el director, me explicó que debía ser la mamacita a la que le gustan las mujeres y eso hice, ponerme en la piel de cómo sentiría una mujer a la que le gusta otra.

-¿Recuerdas alguna anécdota en las grabaciones?
Recuerda que para grabar la escena con Juliana Galvis en la que con una sola mirada le tenía que decir todo, no pararon de reír. Y para terminarla, Zivic le dijo a su compañera que viera para otro lado (al montar los planos se disimuló esto), pues Juliana sentía que Geraldine la miraba como si fuera un hombre.

-¿Tuviste a algún crítico?
Sí. Mi hijo Fernando es mi principal crítico. Me dijo que no le gustaba que hiciera de lesbiana y que los libretistas eran muy malos con ella. Por fortuna entiende que esto es ficción y hasta me dice que en ningún personaje que he hecho aparezco como realmente soy.

-Participaste en la primera temporada de ‘Amas de casa desesperadas’, ¿por qué rechazaste hacer la segunda temporada?
Porque no estuve de acuerdo con los cambios que se le hicieron a la serie y preferí renunciar. Digamos que me desmotivé y decidí no estar.

-Con tanto trabajo, ¿tienes tiempo libre?
Sí. En mis ratos libres comparto mucho con mi hijo. Nos gusta leer, ver películas, arruncharnos en la cama, pero también soy consciente de que debo dedicarme tiempo para cuidar mi piel. Por eso nada mejor que recibir un regalo para consentirnos.


Geraldine Zivic fue Mónica Sanmiguel en ‘Niños ricos, pobres padres’:

Mónica es una mujer que jamás en su vida ha experimentado dificultades, por lo menos, monetarias. Habiendo crecido en el seno de una de las familias más prestantes del país, Mónica se crió como una princesa a la que no le faltaron sirvientes e incluso, esclavos que se rindieran a sus pies para cumplirle todos sus deseos y caprichos.

Por eso, cuando conoció a Guillermo Sanmiguel, éste se convirtió en uno más de sus tantos caprichos. Siendo una de las mujeres más hermosas de su círculo social, se merecía a su lado un “ejemplar” como Guillermo, así él no estuviera en su nivel. Hubo algo de amor, por supuesto, pero también más orgullo de su parte para reconocerlo y quedarse con Guillermo se convirtió más en una cruzada por conseguir lo que quería que por imaginarse una vida feliz a su lado, a pesar de que su familia estuvo desde siempre en desacuerdo con su elección. Teniendo tantos pretendientes a su disposición, no entendían por qué escogía al que menos abolengo y apellidos tenía.

Mónica impuso su férreo carácter y una vez casada, su vida frívola y sin intereses, continuó siendo la misma. Estudió, obviamente, para no quedarse atrás de sus amigas y como si fuera un simple entretenimiento, montó una tienda donde vende e importa objetos decorativos y obras de arte de los cuales el precio de uno solo podría alimentar a una familia durante un mes. Esto, sin olvidar que Mónica, cada vez que puede, le pone algo de picante a su vida con algún encuentro casual, con hombres a los que no vuelve a ver y con los que lleva una vida sexual mucho más intensa que la que vive en su matrimonio.

El nacimiento de su hijo Esteban supuso un cambio en su vida, cambio que duró muy poco. La dedicación a su hijo le duró hasta que se dio cuenta de que Josefina, la nana, podía encargarse perfectamente de él y que ella podía seguir con su negocio y su vida social como si nada hubiera pasado. Trataba en lo posible de estar pendiente de Guillermo, pero la turbia vida social a la que estaba acostumbrada, llamaba más su atención. A la muerte de su padre, Mónica se ve a la cabeza de un enorme imperio financiero que maneja con mano férrea y asesorada por un verdadero ejército de gente especializada que finalmente es la que hace el trabajo sucio. Mónica no obstante, es calculadora y fría por lo cual en poco tiempo se convierte en una excelente administradora de su enorme fortuna.

Ahora, Mónica, de 39 años, sigue consumida por las fiestas y, como siempre, dándole la espalda a lo que sucede de puertas para adentro en su casa. Su vida dará un vuelco cuando el mejor amigo de su hijo ponga los ojos en ella y la haga sentir otra vez una mujer joven y deseada, cosa que hace mucho tiempo, su marido olvidó.