Parte V

Lola hereda la fortuna
de su abuelo

Lola descubre que su abuelo la dejó una gran fortuna

Para sorpresa de Lola; Javier Canal, abogado y asesor financiero de su abuelo (Aquiles Barraza), le notifica que el difunto era millonario y que la ha nombrado su única heredera. Y Javier las dice a Lola y Marta que ya están libres de toda sospecha, ya que al hacer la autopsia de Aquiles, descubrieron que él murió de un infarto. Lola llora cuando además el hombre le dice que debe abandonar Horneros. Y a partir de ahora, Javier será el asesor personal de Lola y, al día siguiente, lleva a una mujer para se ocupe de arreglar como una señorita a Lola. Como Aquiles no confiaba en Marta Carrero; Javier Canal le advierte a Lola que tendrá que olvidarse de su tía Marta, ya que debe de manejar la fortuna de Aquiles sin ella, como fue su voluntad y, aunque Marta no quería apartarse de su sobrina Lola; Marta accede irse cuando Lola la inculpa de haberla maltratado cuando llegó siendo una niña a su casa y tratándola como su esclava. Al irse, Marta se va llorando porque reconoce que adora a su sobrina Lola y que no sabe vivir sin ella y, cuando Javier Canal la ofrece dinero, ella lo rechaza. Y por esta prueba que la impuso para saber si sigue siendo una aprovechada, Lola se da cuenta de que su tía Marta cambió y va a recogerla para que se quede a su lado. Y Marta y Lola se abrazan llorando. Una vez más, por equivocación, Priscila besa a Nacho en la oscuridad de la hacienda, ya que pensaba que Nacho era Marcelo. Y después, les encuentra Marcelo, y Priscila se asusta y abofetea a Nacho, acusándole de intentar abusar de ella, y ésta se queda muy sorprendida. Como está fracasando el bar de Fabián Poncela; Esperanza y Virginia se encargan de culpar de eso a Lola, por la mala fama que tiene de atraer las desgracias. Esperanza y Virginia aconsejan a Fabián cerrar el bar Los Gozosos, pero él se opone enfurecido. Y su vecina Agapita le reclama a Fabián que tenga un gran escándalo en el bar. Y al entrar al bar, Don Teodoro (el esposo de Agapita) comienza a bailar con las mujeres del bar y, por esto, Agapita se pone furiosa con él, además, Poncela se burla de ella porque ni su esposo la respeta.

Lola se va a la capital para comenzar su nueva vida como millonaria
El Comisario Romero les informa a Lorenza y Marcelo que Lola y Marta podrían haber matado al viejo Aquiles, pero ellos saben que Lola sería incapaz de eso. Mientras tanto, Lola entierra a su abuelo Aquiles Barraza en el cementerio de Horneros. En el alto del yunque, Regina y Lorenza con sus hijos van a ver a Lola, pero delante de la casa están dos policía que les impiden el paso a la casa, advirtiéndoles que Lola ya no está allí. Marcelo se cuela en la casa de Aquiles y descubre que realmente Lola ya se marchó, además, él encuentra una fotografía de Lola y se la lleva. Y el lujo que la rodea a partir de ahora no calmará en nada la profunda tristeza que siente Lola al tener que abandonar el pueblo de Horneros y, sobre todo, tener que alejarse de su amado Marcelo. Lola y su tía Marta se hospedan en un gran hotel de la capital, junto a su abogado y su asesora. Su tía Marta percibe el dolor de Lola y trata de consolarla, recordándola que muchas personas del pueblo la odiaban señalándola como un ave de mal agüero, pero a Lola eso no le preocupa, ya que sólo piensa en Marcelo y cree que ya debió de casarse con Priscila, creyendo que ya le ha perdido definitivamente. Por la noche, Marcelo y su madre Lorenza regresan al alto del yunque y, como ella siente miedo, ellos deciden no entrar en la casa del difunto Aquiles. Y Silvana y Priscila se enfadan con Marcelo y Lorenza porque les prometieron que iban a ir a cenar todos juntos a un restaurante de Santelo, para despedir a Marcelo, que pretende volver a la capital para seguir estudiando. Y Priscila enfurece porque se da cuenta de que Marcelo sigue preocupado por Lola Carrero. Después, Priscila se arrepiente y le pide disculpas a Marcelo por regañarle, ya que no quiere romper su compromiso con él, ya que ella cree que, cuando regrese de estudiar, ellos se casarán. Al día siguiente, Marcelo regresa solo a la capital para seguir con sus estudios, pero antes la pide a su madre Lorenza que intente averiguar sobre Lola.

Marcelo regresa a la capital para continuar sus estudios
Creyendo que allí se esconde una gran fortuna, los habitantes del pueblo de Horneros saquean la casa del difunto Aquiles Barraza. Y en ese momento, llega Lorenza y Nacho, que se quedan muy sorprendidos al ver a todas esas personas robando los muebles de Aquiles, además, se pelearon por un baúl en el que pensaban que ahí estaba el tesoro, cuando en realidad ese baúl estaba lleno de latas. En el cementerio, Pablo le cuenta a su hija Mónica que Aquiles era el abuelo de Lola porque le enterraron al lado de su hija Dolores, quien era la madre de Lola. Cuando Marcelo llega a la capital, él sigue con sus estudios, pero no puede concentrarse en las clases porque sigue pensando en Lola.

Nacho y Nicolasa se van a vivir juntos
Nacho y Nicolasa se van a vivir juntos a una casita que les proporcionó Doña Regina. Allí, Nicolasa y Nacho tienen una nueva discusión, ya que él la advierte que tendrá que trabajar bastante tiempo en la hacienda de Lorenza, y la dice que ayudará a su patrona a buscar a Lola y, en ese momento, Nicolasa enfurece porque sigue odiando a Lola. En el bar de Poncela, él recibe la visita de Doña Agapita y Don Teodoro, al que exigen que cierre el negocio porque hay mucho escándalo y apenas tiene clientela. Y buscando una solución, Fabián Poncela les propone a Agapita y Teodoro que expongan la ropa que les compraron a Silvana y Priscila en su bar, formando una fiesta con desfile de modelos. Y Doña Agapita y Don Teodoro creen que asociándose con Fabián Poncela podrán relanzar ambos negocios. Mientras que, Silvana y Priscila vana hasta el pueblo con el coche de Doña Lorenza y, por exceso de velocidad, Silvana se estrella contra unos puestos del pueblo y un ciclista y, en ese instante, Silvana y Priscila se ponen muy nerviosas y comienzan a gritar como locas desesperadas y, al final, Silvana se accidente y se golpea la pierna y la cabeza, pero rápidamente Silvana y Priscila regresan a la casa de Lorenza, que está furiosa porque se quedó sin coche y ahora tendrá que pagar lo que ellas dañaron. Después de pasar una semana viviendo con Nicolasa y su hija, Nacho regresa a trabajar a la hacienda con Doña Lorenza y, por esto, Nicolasa se pone muy malhumorada y le reprocha que la deje tantas horas sola a ella y también a su hija. En la capital, Lola se convierte en una gran empresaria. En el pueblo de Horneros, Silvana y Priscila se enfurecen al enterarse de que Doña Agapita y Don Teodoro consiguieron tener un gran éxito poniendo en venta los vestidos que ellas mismas les vendieron, haciendo en el bar de Poncela un desfile de moda.

Priscila acusa injustamente a Nacho de intentar violarla
Priscila y Silvana enfurecen al enterarse de que Agapita, Teodoro y Fabián están vendiendo sus vestidos por el valor de diez veces más del dinero que las dieron a ellas por los vestidos. Y Priscila no soporta que su tía Lorenza no quiera comprarla un costoso vestido de novia para su matrimonio con Marcelo. Por esto, Priscila y Silvana le reclaman a Doña Agapita y Don Teodoro por vender un precio tan desorbitado sus vestidos, exigiéndoles que las den más dinero y, como éstos se oponen, Silvana boicotea las ventas de los vestidos, diciendo que esa ropa ya fue usada por ella y su hija Priscila y diciéndoles que les están pidiendo más dinero del que cuestan esos vestidos. Por la noche, Priscila escucha como Nacho le dice a los demás empleados que está cansado de Priscila y Silvana y que le contará a Marcelo todo lo que han hecho en su ausencia, ya que cree que Marcelo se está equivocando al casarse con Priscila. Por eso, Priscila se inventa que se la estropeó el baño, para llevarle hasta allí su cuarto y seducirle y, cuando él comienza a besarla, Priscila comienza a gritar como una histérica y acusa a Nacho de intentar violarla y, de este modo, vengarse de él. Y al día siguiente, Nacho es detenido por la policía.

Nacho tiene que dejar de trabajar para Doña Lorenza
Lorenza le pide a Priscila que recapacite y que no le denuncie a Nacho porque ella cree que jamás abusaría sexualmente de ninguna mujer. En la cárcel, Nicolasa visita a Nacho para reclamarle que haya intentado violar a Priscila, sin importarle que está viviendo con ella y que tienen una hija, pero él la pide que no desconfíe de ella porque él en ningún momento quiso abusar de Priscila. Pero, como Nicolasa sigue criticándole; Nacho la exige que la deje en paz, echándola de la celda donde está prisionero. Como el Comisario Romero no tiene pruebas suficiente en contra de Nacho; él es puesto en libertad. Tras el problema con Priscila; Nacho decide dejar de trabajar en la hacienda de Doña Lorenza y emplearse en la mina del pueblo, pero la relación entre Nacho y Nicolasa es insostenible porque están discutiendo continuamente porque a ella todo le molesta y siente celos en todo momento, ya que Nacho por las noches va a una cantina llena de borrachos donde le es infiel a Nicolasa con otras mujeres. Mientras que, Priscila enfurece al enterarse de que su amado Marcelo retrasará su regreso a Horneros porque se retrasó el lanzamiento de un libro que él mismo escribió, pero Silvana la tranquiliza diciéndola que ahora tendrán más tiempo para conseguir el vestido de novia. Como Nicolasa no ha regresado a trabajar con Doña Regina; ésta contrata a Molly como su empleada, y sus hijos están encantados porque es una jovencita muy bella y provocativa. Pasado un tiempo, Romano y Renato se quedan sorprendidos al ir al alto del yunque, donde vivía Aquiles Barraza y descubrir que derrumbaron ese casón viejo, para construir una nueva gran casa, que desconocen quién vivirá allí. En la capital, Lola se da cuenta de que Marcelo escribió un libro que se ha convertido en todo un éxito.

Silvana y Priscila intentan convencer a Lorenza para que venda la finca
Aunque Silvana y Priscila intentan convencer a Lorenza para que venda la finca y se vayan a vivir a la capital; ésta se opone a dejar su hacienda y a sus vacas. Y Silvana y Priscila decoran la casa para recibir a Marcelo, que se queda sorprendido por las extravagancias de Priscila y Silvana. Y Marcelo llega acompañado de su amigo Luis. Ajena a esto, Lola regresa en avión con su tía Marta a la casa. Mientras que, René sigue con sus experimentos y con su creación de su muñeco Memo, consiguiendo que él se mueva y camine por la casa; y su madre Regina se asusta al ver a ese muñeco andando por las afueras de la casa. Y René esconde al muñeco que creó porque sospecha que su madre Regina quiere destruirlo. Cuando Marcelo ve a otras empleadas en la hacienda de su madre; Lorenza le explica a Marcelo que Juana y Felisa, molestas porque se fue Nacho acusado injustamente de intentar violar a Priscila, abandonaron el rancho y se fueron a vivir con Nacho y Nicolasa a su nueva casa. Y Juana y Felisa trabajan con Nicolasa en una huerta que tienen en la casa y después venden la fruta y todo lo que siembran, mientras que Nacho trabaja en la mina.

Marcelo descubre que Priscila y Silvana han manejado la hacienda a su antojo en su ausencia
Marcelo se enfurece al enterarse de que los mejores empleados se fueron por culpa de Priscila y Silvana y, además, descubre que Priscila se instaló en su cuarto. Por su parte, Romano y Renato (los hijos mayores de Regina) se pelean acusándose el uno al otro de haber embarazado a Molly, su nueva empleada, pero ella no quiere desvelar quién es el verdadero padre. Al día siguiente, Marcelo va a visitar a su amigo Nacho, pero en su nueva casa sólo encuentra a Nicolasa, que lo recibe de malas maneras y le exige que se vaya porque allí no está Nacho. Por el pueblo, Marcelo se encuentra con Juana y Felisa, que le abrazan nada más verle y le cuentan que se fueron porque Priscila culpó injustamente a Nacho de intentar violarla. Y Juana y Felisa le advierten a Marcelo que regresaran a trabajar con Doña Lorenza si Silvana y Priscila se fueran de allí. Mientras que, Silvana y Priscila reprochan a Lorenza que haya hablado con Marcelo mal sobre ellas para enemistarlos. Y al enterarse de que Ovidio (otro empleado de Lorenza) contó a Marcelo lo que ocurrió en su ausencia; Silvana y Priscila regañan duramente a Ovidio, que no las soporta, pero Doña Lorenza le convence para que siga trabajando en su hacienda lechera. Preocupado por el paradero de Lola; Marcelo, acompañado de su amigo Luis, va hasta el alto del yunque, descubriendo que han derrumbado la casona de Aquiles Barraza y han construido una gran casa muy lujosa y moderna, sin imaginarse quién será el heredero del viejo Barraza.

Marcelo pone en su lugar a Priscila y Silvana
Lorenza y Regina tienen otra discusión, ya que Regina la reprocha a Lorenza que se deje manipular por las insoportables de Priscila y Silvana, advirtiéndola que podría perder todo por culpa de ellas. Cuando intentan despedir a Ovidio; Marcelo enfrenta a Silvana y Priscila, exigiéndolas que no se atrevan de nuevo a despedir a los empleados de su madre Lorenza. Más tarde, Marcelo las advierte a Priscila y Silvana que él se va a quedar definitivamente en Horneros, en la hacienda de su madre Lorenza, por lo que Silvana y Priscila enfurecen, ya que querían irse a vivir a la capital. Mientras que, Lola y su tía Marta se hospedan en la nueva gran casa que construyeron en el alto del yunque. Por otra parte, Nicolasa les comenta a Juana y Felisa que Marcelo llegó a su casa con un amigo y que ella creía que iba con la intención de golpear a Nacho por intentar abusar de Priscila, además, Nicolasa vive con una gran amargura porque su marido Nacho no la hace caso porque está trabajando en la mina y por la noche se va a divertir a una cantina con otras mujeres.

Marta cree haberse enfrentado al fantasma de Aquiles Barraza
Regina le confiesa al Padre Cayetano que teme que el hijo que está esperando su empleada Molly sea de uno de sus hijos, ya que ella coqueteó con los cuatro. Como Don Pablo y su hija Mónica no pueden afrontar los gastos, al ver a Lola visitando las tumbas de su padres y su abuelo en el cementerio, ellos van a hablar con ella y la abrazan emocionados. Además, Lola ayuda económicamente a Mónica, ya que su hija está muy enferma y no han podido trasladarla al hospital porque en Horneros no disponen de un gran hospital. Invadidos por la curiosidad, los hijos menores de Regina (Ricardo y René) van hasta el alto del yunque y averiguar quién vive allí, por eso, René lleva su experimento, un muñeco que anda con una cámara integrada y, al verle caminando por su casa; Memo (el muñeco que construyó René) avanza por el jardín; y Marta, que oye ruidos extraños procedentes del exterior, se preocupa al ver a Memo, cree que se trata del fantasma de Aquiles Barraza, y le tira piedras para que se vaya y, como no lo consigue, es ella la que huye despavorida. Por su parte, Molly les dice a Romano y Renato que no sabe quién de los dos podría ser el padre del hijo que espera, pero ellos están casi seguros de que no pueden serlo.

Marcelo intenta hacerle recapacitar a Nacho
Nacho no acaba de estar cómodo con su nueva vida junto a Nicolasa y se desahoga en una cantina con su habitual amante del bar. Y Marcelo se entera por Juana y va a buscarle para hacerle entrar en razón, pero no consigue que Nacho regrese a trabajar a la hacienda porque no quiere volver a ver a Priscila, aunque afirma que él jamás intentó violarla. Después de ayudar a Mónica, llevando a su hija al hospital; Lola le ofrece a Pablo que trabaje para ella en su casa de lo alto del yunque. Marta, aún asustada, se esconde en su habitación para que el fantasma no la descubra y, cuando llega Lola, le cuenta lo ocurrido, y ella le quita importancia al asunto asegurándole que los fantasmas no existen. Mientras, Ricardo y René revisan las imágenes grabadas por Memo para saber quién vive en la mansión, pero ellos no consiguen darse cuenta de que se trata de Marta (la tía de Lola).

Fabián rehace su vida junto a Ubalda (la hija de Agapita y Teodoro)
Lola invita al Padre Cayetano a su nueva gran casa para contarle todo lo que le ha ocurrido. En una terraza del pueblo, Ubalda confiesa a sus padres (Agapita y Teodoro) que está embarazada y que se ha casado con Fabián Poncela, el padre de la criatura que espera, por lo que Doña Agapita comienza a insultarle, enfurecida por lo ocurrido. Por su parte, Priscila sigue discutiendo con Marcelo porque ella deseaba casarse en París en una boda llena de lujos, pero él prefiere una boda sencilla celebrada en Horneros. Al enterarse de que llegaron a Horneros unos ricos que se hospedaron en una casa que construyeron en el alto del yunque, Silvana y Priscila quieren conocerles, sin imaginarse que la dueña de la casa es Lola.

Lola se encuentra con Marcelo en el cementerio
En el cementerio, Lola se encuentra con Marcelo y se miran con deseo, curiosidad y alegría, fundiéndose en un tierno y deseado abrazo, sin embargo, se despiden sin abrir sus corazones y Lola le dice que no puede explicarle lo que ocurrió durante este tiempo con ella misma. Más tarde, Lola llega a su casa con Pablo, ya que le ofreció trabajo para que trabajara como su guardián en la casa.

Los Galeano intentan averiguar quién vive en la casa del alto del yunque
Doña Regina le pide a su empleada, Molly, que le diga cuál de sus cuatro hijos la embarazó, pero ella no se lo desvela, insinuándola que uno de ellos podría ser el padre. Como no han podido averiguar quién vive en la casa que construyeron el alto del yunque, y Pablo Ávila (que es el nuevo vigilante de esa casa) les recibe a las afueras de la casa y les cita para que se vean con la dueña de la casa la próxima noche para cenar, sin imaginarse que se trata de Lola. Por su parte, Marcelo y Lorenza vana a visitar a Juana y Felisa, a la que Lorenza las lleva regalos y las dice que las extraña desde que no están en la hacienda. Y Marcelo la aconseja a Nicolasa que se comporte de otra forma con Nacho, ya que le encontró amargado, al igual que lo está Nicolasa y, como Nacho no pasa casi por su casa con la excusa de su trabajo de minero, Lorenza le ofrece ayudarla, pero Nicolasa, enfurecida, la dice que no necesita su ayuda. Por la noche, Nacho visita la casa donde vive Nicolasa con su hija, y comienzan a discutir porque ella le recrimina que la sea infiel con mujerzuelas del bar.

Lola se presenta ante el Comisario Romero como una gran industrial
Fabián Poncela siente vergüenza cuando en el pueblo, su nueva esposa Ubalda y sus suegros (Teodoro y Agapita) le reclaman que coqueteen con otras mujeres, sin importarles que Ubalda esté esperando un hijo suyo. Mientras que, Marcelo y su madre Lorenza presencian el escándalo de Poncela, y comienzan a darse cuenta de que no es una buena idea que él se vaya a casar con la insoportable de su prima Priscila. Lola y su abogado Javier Canal se presentan ante el Comisario Romero como los industriales más importantes que llegaron al pueblo de Horneros, con la intención de construir un gran hospital, y el Comisario se sorprende al ver que se trata de Lola.

Nicolasa descubre que Lola es millonaria
Dejando al cuidado de su hija con Juana y Felisa; Nicolasa busca a Nacho y les descubre muy acaramelado y besándose con una mujerzuela en el bar. Y Nicolasa se pone furiosa y se va llorando del establecimiento, sin decir nada a Nacho. Y sin importarle que ya sea de noche; Nicolasa se va al alto del yunque a buscar trabajo allí, donde la recibe Marta Carrero y, después, Lola se encuentra con Nicolasa, que se queda muy sorprendida de que Lola sea la dueña de esa gran casa. Pero, Nicolasa se va aterrada al ver a Lola, creyendo que Lola es una bruja que la maldijo. Como la ve tan asustada, Lola busca a Nicolasa por el bosque y la tiene que salvar, ya que Nicolasa se sumergió en el agua sin saber nadar y se estaba ahogando.

Priscila y Silvana visitan el alto del yunque
Lola se lleva a Nicolasa a su casa para que se recupere después de estar a punto de ahogarse en un lago. Mientras que, Nacho y Juana buscan desesperadamente a Nicolasa, que estuvo durante toda la noche descansando en la casa de Lola. Por su parte, Priscila y Silvana van al alto del yunque para visitar a los nuevos propietarios. Y allí, Priscila y Silvana ven a Lola y creen que es una de las empleadas, y las recibe Marta Carrero como si fuera la dueña de la casa.

Marcelo le advierte a Priscila que no se casará con ella
Silvana y Priscila presumen ante Marta de ser dueñas de una gran hacienda, además, la intentan hacer creer que Lola es una loca y delincuente, sin saber que Lola es la verdadera dueña y las está escuchando. Al llegar a la hacienda de Lorenza; las empleadas las advierten a Priscila y Silvana que Lorenza les enseñó el vestido de novia a Marcelo, por lo que Priscila enfurece y, después, Marcelo la avisa de que no se casará con ella.

Javier Canal, el abogado, se le declara a Lola
Animado por Marta Carrero; Javier Canal le confiesa a Lola que la ama y, aunque ella le asegura al abogado que le aprecia mucho, le advierte que sólo pueden llegar a ser amigos porque su corazón, muy a su pesar, pertenece a otro. Mientras que, Marcelo no ha podido olvidar a Lola desde que la vio, además, Priscila le contó que vio a Lola trabajando como empleada en la mansión del alto del yunque, sin imaginarse que Lola es la dueña de esa gran casa.

René pierde a su creación en la casa de Lola
Para alejarse de Nacho porque se da cuenta de que no la quiere como se merece; Nicolasa se va con su hija a trabajar en el alto del yunque, ocultándoles a Juana y Felisa que Lola es la dueña de esa gran casa, ya que sabe que Juana se opondría porque ella siempre odió a Lola. Por la noche, René se ha empeñado en averiguar quién vive con Marta Carrero y, sin contárselo a nadie, sale de la hacienda con Memo para colarse de nuevo en la mansión del alto del yunque. Y Lola se da un gran susto al encontrarse rondando su casa a Memo y, creyendo que la podría hacer daño, Lola trata de esconderse de su agresor. Pablo, que ha oído los gritos de su jefa, acude a ayudarla y el robot acaba con los cables quemados de un disparo. Y Lola se da cuenta de que ese robot fue un invento más del joven René, mientras que Marta se avergüenza por creer que ese invento era el fantasma de Aquiles Barraza. A la mañana siguiente, René, que consiguió salir de la mansión, se niega a salir de su cuarto y, con lágrimas en los ojos, René le cuenta a su madre y a sus hermanos lo ocurrido.

Silvana atrae a un viejo millonario para que pretenda a Priscila
Priscila y Silvana van a la comisaría para avisar a la policía que allí se esconde Lola, ya que ellas creen que Lola está en busca y captura por la muerte del viejo Aquiles. Tras las disputas entre Fabián Poncela y Doña Agapita; él decide vengarse de su suegra y la amenaza con volver a abrir el bar Los Gozosos, que lo convirtieron en una pasarela de modas. En una terraza del pueblo, de repente y como por casualidad llega Rudy Wallpot en un lujoso coche, un hombre muy peculiar y un viejo conocido de Silvana que tiene mucho dinero, y el hombre enseguida mira con ojos golosos a Priscila, que se queda aterrorizada pues se da cuenta de que su madre ha provocado el encuentro con la intención de que se hagan novios.

Regina y sus hijos visitan a Lola en el alto del yunque
Doña Regina y sus cuatro hijos van al alto del yunque, a reclamar que dispararan al muñeco de René y, para su sorpresa, ellos se dan cuenta de que la dueña y señora de la casa es Lola, que les recibe dándoles una fiesta y contándose todo lo que ha ocurrido cuando se hizo millonaria. Cuando consiguen quedarse a solas, Priscila enfurece con Silvana por invitar a la hacienda lechera a su pretendiente, diciéndola que no soporta que ese gordo asqueroso la mira y la toque, pero Silvana la explica que lo hizo porque teme que Marcelo la rechace.

Romano sigue guardando esperanzas con Lola
En la fiesta que celebra Lola para los Galeano; Romano vuelve a coquetear con Lola, ya que aún tiene esperanzas de que le acepte, pero ésta sigue resistiéndose. Además, Romano siente celos al ver como mira su abogado Javier a Lola, a pesar de que ella no le corresponde. Por su parte, Nacho está preocupado por el paradero de su hija y Nicolasa. Por la noche, Lorenza se queda muy sorprendida al ver llegar a Priscila y Silvana borrachas, además, la avisan de que trajeron a un invitado millonario a la casa.