Parte IV

Aquiles es el abuelo de Lola

Bruna, una novia de Fabián, intenta matar a él y a Lola
Marcelo vuelve al bar de Los Gozosos y quiere que Lola lo atienda sólo a él. Y Los Galeano también quieren atención exclusiva y, para evitar problemas, Lola no se sienta con ninguno. Desilusionado, Marcelo se emborracha y dedica una canción a su amada. Mientras, Nacho se entretiene con La Marquesa y, cuando se da cuenta de que su patrón ha bebido mucho, deja a la chica y se lo lleva a casa. Y Priscila se lamenta porque Lola es más bella que ella y cree que, por eso, Marcelo la rechaza y se enamoró de Lola. A la mañana siguiente, Lorenza y Regina, cada una por su parte, se avergüenzan de que sus hijos hayan llegado en muy mal estado por la borrachera que tienen después de visitar a Lola al bar. Al cerrar el bar, Fabián Poncela duerme plácidamente y una mujer interrumpe su sueño, se trata de Bruna, una antigua novia desequilibrada, que ha vuelto con intención de matarle, pero él la detiene a tiempo para que no le clave un cuchillo. Y muy celosa, Bruna encuentra a Lola en casa de Fabián, y comienza a agarrarla de los pelos, creyendo que Lola es la nueva amante de Fabián. Y para detenerla, Fabián tiene que encerrar en su cuarto a Bruna y, como está loca, la policía se lleva a la joven, de vuelta al sanatorio donde estaba interna. Más tarde, Fabián le dice a Lola que quizás Marcelo y Los Galeano la convirtieron a ella en un trofeo y quieren rivalizar por conseguirla, creyendo que ellos se encapricharon de Lola. Acto seguido, Fabián recibe la llamada del Comisario Romero, que le avisa de que Bruna se envenenó ella misma. Y por este asunto, Fabián tiene que acompañar a la policía, mientras Lola se queda al mando del bar, que prefiere mantener cerrado el negocio hasta que él regrese. Por otra parte, la policía de Aduanas llega por sorpresa a la tienda de Teodoro y Agapita. Tras registrarla, un agente requisa parte de la mercancía y, lo que es peor, que se llevan detenido a Teodoro. Y Virginia y Esperanza consuelan a una destrozada Agapita. Y azuzada por Virginia y Esperaza; Agapita va al bar de Los Gozosos porque cree que Lola tiene la culpa del arresto de su marido, ya que cree que ella atrae a las desgracias, sin imaginarse que Silvana les denunció por contrabando de artículos en su tienda. Y por miedo a que se venguen de ellas; Silvana y Priscila la piden a Lorenza que guarde silencio y que no desvele a nadie que ellas denunciaron a Don Teodoro.

Lola le desea la muerte a Gerardo después de intentar abusar de ella
Marcelo se enfrenta a su prima Priscila, diciéndola que es una insoportable, ya que ésta le insinúa que Lola está trabajando al lado de Fabián Poncela porque son amantes. Además, Silvana, Priscila y Juana siguen asegurando que la gente que está alrededor de Lola corren peligro porque atrae a las calamidades. Cuando Agapita culpa a Lola del arresto de su marido porque cree que ella atrae las desgracias, Lola le asegura que ella no tiene nada que ver con lo sucedido y, como Agapita no cree en la inocencia de Lola; Agapita intenta golpear a Lolita, que gracias a Don Pablo, la chica se libra de ser golpeada; ya que Pablo estaba visitando a Lolita para advertirla que sacaron de la cárcel a Gerardo Ibáñez y podría regresar al bar para molestarla. “Muerta” de celos, Nicolasa va al bar de Los Gozosos en busca de Nacho. Y Nicolasa comienza a llorar desconsoladamente al ver a Nacho besándose con La Marquesa. Y Doña Regina va a rescatar a su empleada y la saca del bar, regañándola por perseguir a un hombre que no la quiere. Además, Regina le da una gran paliza a La Marquesa por insultar a Nicolasa. A la salida del bar, Doña Regina se encuentra con sus hijos, que regresan a su casa para regañarla por ir al bar a pelearse con una mujer por defender a su empleada, pero Regina les responde que ella es su mamá y que no tienen derecho a regañarla. Poco después, se produce otro altercado en el bar por culpa de Gerardo Ibáñez, ya que el minero acosa de nuevo a Lola, que la ataca por sorpresa y la tira sobre la cama y cuando se dispone a violarla, Fabián lo ve y lo echa a golpes. Y Lola, asustada, le desea a Gerardo la muerte delante de la clientela. Por su parte, Nacho decide romper su relación con La Marquesa porque descubre que ella quiere tener algo serio con él y, además, descubrió que ella tiene dos hijos. Y por esto, Marcelo le aconseja a Nacho que rehaga su vida junto a Nicolasa, ya que está esperando un hijo suyo y le quiere sinceramente. Acto seguido, se produce un derrumbamiento en la mina, y Marcelo y Nacho se ofrecen voluntarios para ayudar a los bomberos a sacar a los trabajadores, y lo mismo hace Romano en cuanto se entera. Una vez dentro de la mina y, arriesgando sus propias vidas, consiguen desenterrar con vida a todos los trabajadores o, al menos eso creen, porque cuando salen de la mina se enteran de que Gerardo Ibáñez ha muerto. Y Mónica (la hija de Don Pablo) llora a su esposo, mientras que el pueblo acusa a Lola de la desgracia.

Lola y Fabián se van juntos por unos días
Al enterarse de la muerte de Gerardo Ibáñez; Aquiles Barraza va al bar de Los Gozosos para recordarle a Lola que es un pájaro de mal agüero, y Lola empieza a pensar que tiene razón, por eso, Lola va a confesarse con el Padre Cayetano, arrepentida porque jamás quiso desearle la muerte; pero el cura le dice a Lola que ella no es culpable de eso. Después, Lola visita a Mónica, que la confiesa que no siente la muerte de su esposo Gerardo porque ya no soportaba sus malos tratos y sus humillaciones, además, la aconseja a Lola que no se sienta culpable de la muerte de Gerardo porque ella no tiene nada que ver con su fallecimiento. Y los Galeano le dicen a Lola que no se vaya, como le exige todo el pueblo, pero ya es tarde porque Lola ha tomado una decisión: acompañar a Fabián, que ha decidido cerrar el local e irse unos días a una casa de campo, ya que como todos los habitantes de Horneros piensan que Lola atrae a las desgracias, dejaron de ir al bar, además, las empleadas de Fabián también desistieron de su puesto en el bar. Y Lola tiene que rechazar la propuesta de su madrina Lorenza, que la ofrece que trabaje nuevamente para ella, mientras que Doña Regina le dice a Lola que ella puede ayudarla a encontrar otro trabajo, algo que Lola también rechaza. Antes de irse, Lola le pide a Marcelo que la dé un tiempo para pensar, prometiéndole que volverá a su lado. Por su parte, Fabián se siente muy culpable porque cree que Bruna se mató por su culpa, ya que ella enloqueció de amor por él, y acabó tirándose por una ventana. Poco después, Marcelo quiere saber el tipo de relación que tienen Lola y Fabián, pero éste le deja muy claro que él no le va a responder si se acuesta con Lola. Al enterarse de que Lola se marchó de Horneros, Silvana y Priscila se alegran por ello. Buscando a Marcelo; Priscila se encuentra con Nacho, al que abraza, cuando teme que se la acerquen las vacas de la hacienda de su tía Lorenza.

Marcelo cree que Lola está enredada con Fabián
Cuando iba a despedir a Lola; Marcelo queda muy defraudado al ver a Lola abrazada a Fabián. Más tarde, Aquiles Barraza le aconseja a Marcelo que se aleje de Lola Carrero porque ella no le conviene ni a él ni a ningún otro porque es una pájaro de mal agüero. Después del rechazo, La Marquesa va a recriminarle a Nacho que la dejara al enterarse de que tenía dos hijos y, creyendo que Priscila es amante de Nacho; La Marquesa se enzarza con Priscila y, después, Nacho echa a La Marquesa, advirtiéndola que no tendrá nada con ella. Más tarde, Nacho se disculpa con Priscila por el altercado, pero ella está tan furiosa que le echa de su cuarto insultándole. En la casa de campo donde se fueron de vacaciones, Fabián le pide a Lola que sean novios y se atreve a darla un beso, pero él no es correspondido y la rechaza. Semanas después, Lola y Fabián regresan y reabren el bar de Los Gozosos por todo lo alto, llevando un nuevo grupo de música muy exitoso. Y todos en el pueblo de Horneros creen que Lola y Fabián son pareja.

Lola y Marcelo se dan celos
Aunque los Galeano disfrutan en la fiesta del bar de Los Gozosos; Romano, Renato, Ricardo y René se dan cuenta de que Lola y Poncela están muy unidos y temen que se casen. Y Marcelo va al bar y siente celos al ver a Lola junto a Fabián, creyendo que perdió a Lola, por eso, Marcelo no le dirige la palabra a Lola. Al darse cuenta del éxito del bar, las empleadas regresan a trabajar con Fabián. Mientras que, Regina está preocupada por su hijo romano, ya que se dio cuenta de que obsesionó con Lola y no es capaz de olvidarla. A la mañana siguiente, René cuenta a Romano su plan para separar a Lola y Fabián. Cuando se repite la fiesta en Los Gozosos; los hermanos Galeano se disponen a boicotearla con una bomba fétida. Y René prueba su experimento de la comba fétida con sus hermanos, que se ponen enfermos y huyen despavoridos al oler eso. Por la noche, Lola se queda destrozada cuando Marcelo aparece con Priscila en el bar y los primos comienzan a bailar juntos y, para darla celos, Marcelo besa apasionadamente a Priscila, delante de Lola, que se va a su cuarto a llorar. Y después, Marcelo le deja muy claro a Priscila que la besó para dar celos a Lola, ya que no quiere que su prima se haga falsas ilusiones con él. Al día siguiente, Marcelo y Lola se encuentran en el cementerio y, como Marcelo sigue creando celos nombrando a Priscila; Lola hace creer lo mismo diciéndole que mantiene una relación sentimental con Fabián Poncela.

Lola busca otro refugio cuando Fabián intenta violarla
Haciendo caso a los consejos de su patrón y amigo Marcelo; Nacho se reconcilia con Nicolasa y la dice que se casará con ella antes de que nazca su hijo. Ajenos a esto, Virginia insulta a Lola, cuando se ofrece a atenderla en el bar, acusándola de convertirse en la amante de Fabián, y Lola abofetea a Virginia por el atrevimiento. Acto seguido, el local se llena de humo y de nuevo todos culpan a Lola de su intoxicación, sin saber que fue un experimento de René, que fue ayudado por sus hermanos para estropear el negocio de Fabián Poncela y, así, separarle de Lola. Pero, Fabián Poncela sospecha que los Galeano fueron los que intentaron atentar en contra de su bar, aunque Lola no lo cree así. Y después, Fabián, en una actitud muy tierna, le hace un ofrecimiento de compromiso a Lola, pero ella no acepta casarse con él diciéndole que no puede quererle como él quiere, ya que sólo le quiere como amigo, porque ella ama realmente a Marcelo. Y después, Fabián intenta abusar sexualmente de Lola, pero acaba arrepintiéndose de lo que estaba haciendo y la deja tranquila. Por eso, Lola decide dejar el bar de Los Gozosos y busca refugio en la parroquia del Padre Cayetano. Y todo Horneros llega a Los Gozosos con la intención de echar a Lola del pueblo, pero Fabián no está dispuesto a permitirlo. Poco después, llega Marcelo, quien ayuda a su rival a librarse de la chusma del pueblo. Y Fabián, Marcelo y también Nacho se llevan una gran paliza por oponerse a los hombres de Horneros, que acaba deteniéndoles la policía. Más tarde, Fabián busca a Lola pero, para entonces, Lola se ha ido sin decir nada a nadie. Y Fabián se lamenta de haber dejado huir a Lola, la mujer de la que se enamoró por primera vez y la primera que le rechazó.

Regina entrega a sus hijos a la policía por estropear la fiesta de Fabián
Fabián Poncela va a hablar con Doña Regina para acusar a sus hijos de haber estropeado la última fiesta de su bar, y ésta le pide que la dé tiempo para averiguar si sus sospechas son ciertas. Y aunque al principio no creía a Fabián; Regina se da cuenta de que él tiene razón y que René, en complicidad con sus otros hermanos, preparó un experimento para ahuyentar e intoxicar a la clientela del bar de Los Gozosos. Y enfurecida, Regina regaña a sus cuatro hijos y les dice que les entregará a la policía por atentar en contra de varias personas, pero Fabián no quiere dar ningún escarmiento a los Galeano porque en el juicio quedaría sin la reputación que se ha labrado como un gran macho, ya que tendría que decir que estuvo viviendo con Lola y jamás se acostó con ella. Pero, los Galeano insisten porque no quieren que la gente de Horneros culpe a Lola de eso, cuando ella no tenía nada que ver. Por su parte; Marcelo le cuenta a su prima Priscila que quiere olvidarse de Lola. Y Priscila está dispuesta a hacer cualquier cosa por enamorar a su primo, aunque él se oponga en varias ocasiones.

Regina se siente aliviada al ver a sus hijos volver a su casa
Atormentada por el bienestar de sus hijos, Regina intenta salir para sacarles de la cárcel, pero ellos consiguen quedar en libertad porque Fabián Poncela no les incrimina de nada. Y pidiéndola perdón; Romano, Renato, Ricardo y René dedican a su madre una serenata, bajo la lluvia. Y aunque intenta hacerse la dura, Regina recibe con los brazos abiertos a sus cuatro hijos. Pero, Regina le entrega bastante dinero a Fabián Poncela para que arregle los desperfectos que causaron en el bar después de que sus hijos intoxicaran el bar; y Regina les advierte a sus dos hijos mayores Romano y Renato que estarán trabajando para ella varios meses hasta que consigan pagarla el dinero que ella tuvo que entregar a Poncela. Cuando Aquiles va a insultarla recordándola que es un ave de mal agüero; Lola echa de la parroquia a Aquiles, ya que no entiende porque la odia tanto. Por su parte, Lorenza se pelea a gritos con Doña Regina, cuando ésta le aconseja que tenga cuidado y que no permita que Marcelo se case con su prima Priscila, porque es una mujer que no le conviene, pero Lorenza dejará que su hijo haga lo que quiera. Mientras que, Silvana consuela a su “ma petite” (como dice cariñosamente a su hija Priscila), ya que está desconsolada por los continuos rechazos de Marcelo. Más tarde, Silvana y Priscila visitan al Padre Cayetano para advertirle que saque de la parroquia a Lola, inventándose que Lola es una aprovechada que seduce a los hombres con los que trabaja: Marcelo, los Galeano y Fabián Poncela; pero el cura no las cree y las pide que se vayan, porque el Padre Cayetano cree a Lola cuando le confesó que sufre porque ama a Marcelo. Por su parte, Lola se pone muy triste cuando Ricardo llega a la iglesia para ensayar sus cantos y la dice que su madre Regina vio a Marcelo acaramelado con su prima Priscila. Entre tanto, Romano empieza a salir en secreto con Carolina, la hija de los Charry.

Marcelo se pelea con Fabián
Gertrudis Charry visita a los Galeano para saber cómo son ellos y, así, saber con quién está su hija Carolina, ya que ella es novia de Romano; pero Regina le dice a la mujer que no debe de precipitarse y, junto a sus hijos Renato y René, se burlan de ella porque es una mujer insoportable. En la gasolinera, Marcelo se encuentra con Fabián, y ambos se dan un par de puñetazos por Lola, pero Fabián le acaba confesando que él jamás se acostó con Lola porque ella está enamorada de él (de Marcelo). Aunque Lola no quería cantar en el coro de la iglesia por temor a que la rechacen la gente del pueblo; Ricardo convence a Lola para que cante con él y los demás miembros del coro. Por la noche; Renato, Ricardo y René espían a su hermano Romano, que besa apasionadamente a Carolina Charry, mientras sus hermanos cuentan los segundos que tarda Romano besando a su nueva novia; pero Regina sorprende a sus hijos, que regaña duramente a sus hijos por espiar a su hermano, al que también regaña por llevar a su novia hasta su casa para besarla. Y Regina le pide a su hijo Romano que respete a Carolina para que no la meta en líos con la familia Charry. Al día siguiente, Marcelo se queda sorprendido al ver a Lola cantando en el coro de la iglesia. Y Priscila se enfrenta a su primo diciéndole que estaba embobado con Lola, y Marcelo no se lo niega porque es cierto y él no quiere que nadie más se interponga en su relación con Lola. A pesar de tener novia; Romano sigue pensando en Lola y más aún cuando la vio en la iglesia, por eso, Romano le pide ayuda a su hermano Ricardo para que le consiga una cita con Lola, aprovechando que Ricardo la verá en la iglesia.

Priscila amenaza con quitarse la vida y acaba disparando a Marcelo
Ricardo le cuenta a Lola que su hermano Romano sigue loco de amor por ella, pero Lola no quiere mantener una relación sentimental con Romano, dejándoselo muy claro a Romano cuando va a buscarla. Y Carolina, la novia de Romano, se da cuenta que desde que él vio a Lola, la rehuye. Y como lo único que hace Romano es pensar en Lola; él estuvo a punto de tener un accidente automovilístico, mientras llevaba a sus dos hermanos menores al colegio. Y como no quiere a su novia Carolina; Romano rompe su relación con ella. Por su parte, Marcelo va hasta la iglesia para hablar con Lola y decirla que la ama y pedirla que se case con él y, acto seguido, ellos se besan. Y Marcelo regresa a casa feliz porque ha propuesto matrimonio a Lola, y ésta ha aceptado emocionada. Pero, cuando se lo cuenta a Priscila, ésta enfurece y no duda en golpearle. Y Nacho llega en ese momento y, tras dejar su arma en el aparador, ya que estaba limpiando esa pistola, la separa de su jefe para que no le haga más daño; pero Priscila se hace con el arma y amenaza con quitarse la vida si Marcelo no cancela su compromiso con Lola. Y en un forcejeo entre Marcelo y su primo por quitarla la pistola a Priscila; ella dispara sin querer y, de un balazo, hiere a Marcelo. Nacho y una angustiada Lorenza intentan tapar la herida, pero es inútil porque Marcelo pierde mucha sangre. Mientras, Marcelo se debate entre la vida y la muerte en el hospital; Lorenza no se separa ni un segundo de su cama. Y Priscila está muy aturdida por lo ocurrido, ya que ella no quería disparar en ningún momento a su amado Marcelo; mientras que Silvana teme que por ese arranque de su hija, Lorenza las eche de allí.

Priscila y Silvana intentan alejar a Lola de Marcelo
Marcelo sigue inconsciente en el hospital, tras ser operado de urgencia por el balazo que recibió en el vientre; mientras que Lola espera a su amado, que la citó para recogerla después de que le contara a su madre sus intenciones de casarse con ella. Y Silvana mantiene dormida con calmantes a su hija Priscila, ya que está muy nerviosa y dice incoherencias desde que disparó sin querer a Marcelo. Y para tranquilidad de Silvana; Lorenza le explica a Silvana que no culpó a Priscila del accidente de Marcelo, haciendo creer a la policía que el revólver se disparó cuando él estaba limpiándola. Mientras tanto, Priscila sufre por Marcelo ya que cree que, si él muere, ella no podrá vivir sin él y con el remordimiento de haber disparado ella misma la pistola. Ajenos a lo ocurrido, el Padre Cayetano va hasta la casa de Doña Lorenza para hablar con Marcelo, pero en su lugar encuentra a Silvana, que le hace creer que Marcelo y Lorenza viajaron a la capital para resolver asuntos personales. Y Silvana y Priscila van hasta la iglesia para hacerla creer que a Lola que Marcelo la engañó porque él estaba comprometido en matrimonio con Priscila; aunque Lola no sabe qué creer porque la parece muy extraño que Marcelo haya desaparecido de un momento a otro. Después de que Romano rompiera con Carolina; Doña Gertrudis va a reclamarle a Doña Regina que Romano haya jugado con Carolina, ilusionándola con falsas promesas, a pesar de que Carolina perdona a Romano porque ella le agradece que haya roto con ella si en realidad no la quería. A la salida de la casa, Renato le pide a Doña Gertrudis que él podría remediar el desprecio de Romano, ya que él quiere tener algo serio con Carolina, que le atrajo desde el primer momento, pero ella se opone porque no está dispuesta que se rifen a su hija. Más tarde, Romano le confiesa a Regina que rompió con Carolina porque no ha podido olvidar a Lola.

Renato se hace novio de Carolina, la ex de su hermano Romano
Silvana sueña con que Marcelo se muera y tras esto, ella cree que Lorenza hará todo lo que ella quiere, vendiendo la hacienda y viviendo llena de lujos en la capital gracias al dinero de su cuñada. Mientras que, Renato le pide a Carolina que le dé una oportunidad a él mismo, para solventar ese vacío que la dejó su hermano Romano; pero la madre de Carolina (Doña Gertrudis) ahuyenta al muchacho a paraguazos, ya que cree que Renato debe de ser igual que Romano y que se burlará de su hija. Aunque, Renato no se da por vencido y, a espaldas de su familia, él logra seducir a la hermosa Carolina. Como no sabe qué le ocurrió a Marcelo y Lorenza; Regina manda a su empleada Nicolasa para que se lo sonsaque a Nacho, pero éste la hace creer que se fueron a la capital. Al despertar en el hospital, Marcelo le pide a su madre Lorenza que vaya a hablar con Lola para explicarla lo qué le ocurrió. Pero, Priscila y Silvana le aconsejan a Lorenza que no vaya a hablar con Lola para que no acuse a Priscila ante la policía de intentar matar a Marcelo. Por la noche, al descubrir de fiesta a Renato con su hija Carolina; Gertrudis y Mariano (los padres de Carolina) llevan a Renato hasta su casa, que le dan permiso a que siga saliendo con su hija, siempre y cuando él respete a Carolina.
Aquiles acoge a Lola, después de que intentaran echarla a golpes
Para evitar que Lorenza vaya a hablar con Lola; Silvana finge tener un fuerte dolor en el estómago. Mientras que, Priscila va a la iglesia, y se alegra cuando el Padre Cayetano la dice que Lola se irá del pueblo. En las fiestas del pueblo de Horneros, unos hombres que hacen fuego por la calle, sin querer, queman un camión, que estaba lleno de pólvora y, con tan mala suerte, que la pareja de enamorados de Renato y Carolina, que estaban por allí cerca, y sufrieron las consecuencias y, por las quemaduras, son internados de inmediato en el hospital de Santelo, donde ambos se recuperan satisfactoriamente. Para colmo, por la terrible explosión en el pueblo, todos culpan a Lola, entre los que se encuentran Silvana, Priscila, Juana, Virginia y Esperanza. Y Fabián Poncela le reclama al Comisario Romero que no estuviera en el pueblo en el momento que todos Horneros intentó golpear a la pobre Lola. Pero, favorablemente, Aquiles Barraza llega en el momento en el que los habitantes de Horneros pretendían sacar a Lola del pueblo a golpes y, por extraño que parezca, sale en su ayuda, que la defiende, enfrentándose a los demás con su escopeta, y se la lleva a su casa para evitar que la maltraten.

Lola descubre que Aquiles es su abuelo
Aquiles encierra a Lola en un cuarto grande, lleno de viejos muebles y oscuro, que la ventana da a donde él tiene a los cerdos y a su burro y, aunque ella teme que el viejo avaro la haga daño, él la promete que no la hará nada y que si lo desea puede ir al pueblo nuevamente para que la sigan maltratando. Cuando Lola descubre que está encerrada en su propio cuarto, ella piensa que Aquiles la encerró, pero él la asegura de que debió de atascarse la puerta y, cuando él abre la puerta un empujón; Lola le propina un golpe con un candelabro a Aquiles, creyendo que la iba a hacer daño y, en ese momento, Aquiles se desmaya del dolor que siente y, acto seguido, Lola descubre que Aquiles guarda una foto de ella misma cuando era una niña y fotos de su familia y, leyendo los documentos que él guarda, ella descubre que Aquiles es su abuelo. Después Lola busca Aquiles, que la apunta con una pistola, y furioso la echa de su casa, pero Lola consigue despertarle ternura cuando le dice: “quiero quedarme contigo, abuelo”. Mientras que, Doña Lorenza busca a Lola por el pueblo de Horneros para llevarla hasta el hospital y que visite a Marcelo, pero no la encuentra por ningún sitio. Cuando a sus oídos llega el chisme de que Lola se fue a vivir con Aquiles Barraza; el Padre Cayetano, Romano y Ricardo van a llevarse a Lola, pero ella defiende a Aquiles ante ellos y les dice que está bien allí y que está segura de que él no la hará daño. Tras esto, Aquiles organiza el cuarto de Lola, pero la exige que no vuelva a entrar a su cuarto a esculcar sus cosas. Más tarde, Doña Lorenza descubre que Juana, Silvana y Priscila atacaron a Lola en el pueblo, por lo que las recrimina que hicieran eso a Lola, advirtiéndolas que hará que Lola regrese a su casa, aunque ellas se opongan.

Lorenza no puede contarle a Lola lo qué le ocurrió a Marcelo
Cuando Juana, Silvana y Priscila descubren que Felisa (la empleada) le contó a Lorenza dónde se fue Lola; ellas la enfrentan, pero Felisa no se deja amedrentar y las dice que ojala Lorenza regrese con Lolita. Y aunque Lorenza busca a Lola en la casa del alto del yunque, de Don Aquiles; éste la recibe con su escopeta a Doña Lorenza, a la que amenaza con dispararla si no se va de allí, pero Lorenza no se acobarda y, desafiándole, se adentra en la casa del viejo avaro para poder hablar con Lola. Pero, Lola le dice a su madrina que no se irá de la casa de Aquiles porque es el lugar que la corresponde y donde siempre debió de estar y, sin poder contarla lo que realmente le ocurrió a Marcelo; Lorenza tiene que irse de esa casa, sin antes advertirle a Aquiles Barraza que no se atreva a hacer daño a Lola, a lo que Aquiles la responde que si Lola está en su casa es porque ella misma así lo desea. Aunque Aquiles intenta que Lola se asuste, contándola que su casa está llena de ratas, cucarachas y murciélagos; oponiéndose a dejarla ducharse y que vivirán con poca comida; ella no se asusta y pretende hacerle recapacitar a su abuelo. Y Aquiles se confiesa con Lola y la dice que él era el padre de su madre Dolores, que desconocía que él era su padre y le temía porque la seguía a todas partes, además, ella le aborrecía desde que se casó con José Carrero (el padre de Lola), por eso, Aquiles siempre odió a José Carrero, porque le apartó de su hija Dolores. Para no preocuparle, Lorenza vuelve al hospital y le hace creer a Marcelo que Lola se quedó en Horneros, cuidando al Padre Cayetano porque se enfermó; pero Marcelo no cree a su madre. Mientras que, Regina visita a su hijo Renato, que sigue en el hospital recuperándose de las quemaduras de la explosión; pero le oculta que su novia Carolina está muy grave, por esto, Doña Gertrudis y Don Mariano visitan a los Galeano a su casa para reclamarles que su hija Carolina esté agonizando en una clínica de la capital, culpando a Renato de haber llevado a su hija hasta aquel camión que explotó. Pasadas dos semanas, Priscila va a visitar a Marcelo para pedirle disculpas por lo ocurrido. Al regresar del hospital, Renato les dice a su madre y hermanos que vio en la clínica a Marcelo Machado y, por eso, ellos piensan que algo le debió de ocurrir a Marcelo y que se lo están ocultando.

Marcelo va a buscar a Lola a la casa de Aquiles Barraza
Aprovechándose de que el viejo Barraza fue hasta su casa para buscar los desperdicios de comida para sus cerdos; Ricardo se apresura, coge el coche y va hasta la casa del alto del yunque, en busca de Lola para pedirla que se vaya con él, pero ella se opone a separarse de Aquiles Barraza, sin desvelarle los lazos familiares que le unen a él, además, Lola le da una bofetada a Ricardo cuando éste insulta a Aquiles. Ajeno a esto, Aquiles les deja muy claro a Regina y a sus hijos Romano y René que Lola se quiere quedar en su casa a vivir, pero ellos no creen a Barraza. Después, Ricardo va hasta el hospital de Santelo para visitar a Marcelo Machado y decirle que Lola está en problemas porque se refugió en la casa de Aquiles Barraza y, aunque Marcelo no le cree, Nacho acaba confirmándoselo. Poco después, Regina va a preguntarle a Lorenza por qué está su hijo Marcelo en el hospital, pero Lorenza se opone a decírselo, además, ella le recrimina a Regina y sus hijos que le hayan molestado a su hijo Marcelo contándole donde se encuentra Lola, pues teme que Marcelo empeore al enterarse de eso. De vuelta en casa, le hace una advertencia a su nieta. Y Marcelo escapa del hospital y va hasta la casa de Aquiles Barraza para visitar a Lola.

Lola vuelve a distanciarse de Marcelo
En la casa de Aquiles; Marcelo intenta explicarle a Lola por qué se mantuvo alejado de ella todo este tiempo, pero no puede explicárselo porque Aquiles no les deje solos. Y Marcelo enfrenta a Aquiles apuntándole con su escopeta, pero Lola defiende a su abuelo interponiéndose para que no le dispare y, creyendo que Marcelo intenta burlarse de ella nuevamente, Lola echa de la casa a Marcelo, que niega en todo momento que haya estado en la capital preparando su matrimonio con Priscila. Para que Marcelo no piense que Lola está enredada con Aquiles Barraza; ella intenta decirle que Aquiles es su abuelo, pero éste le aconseja que no diga nada a Marcelo porque cree que él no la merece. Y acto seguido, Marcelo se desmaya, debido a que está débil por el disparo que recibió de Priscila y, en ese momento, llegan Lorenza y Nacho para socorrerle, llevándole a la casa donde se recupera del sobresalto. Mientras que, Silvana teme que Lorenza la eche a ella y su hija y que se queden en la calle sin dinero, por eso, Silvana piensa en llamar al inglés Rudy Wallpot, un pretendiente de Priscila, pero ella le aborrece porque ella sólo está interesada en Marcelo. Después de que Lola le demostrara que es capaz de enfrentarse a Lorenza y Regina por defenderle; Aquiles lleva a su nieta Lola hasta el lugar donde enterró a Dolores (la madre de Lola, que también es hija de Aquiles).

Priscila quiere irse para alejarse de Marcelo
Priscila vuelve a insultar a Lola cuando insinúa que debe de estar enredada con el viejo Barraza, pero Marcelo la defiende y la dice a Priscila que debería de irse de su casa porque lleva mucho tiempo allí y no hace nada y, muy dolida por este desplante, Priscila le asegura que la perderá de vista. Y Priscila decide irse de la casa, a pesar de que Silvana intenta convencerla para que se quede porque no tienen ningún lugar a donde ir. Por eso, Priscila va hasta el pueblo de Horneros para vender sus vestidos viejos a Doña Agapita y Don Teodoro y así conseguir dinero para poder buscar un nuevo alojamiento. Y el matrimonio conformado por Teodoro y Agapita se frota las manos con el negocio de los vestidos lujosos que compraron a Priscila, que pretende volver a París para casarse con un millonario (Gastón), al que conoció cuando vivía allí. Aún así, Silvana no quiere irse para volver a pasar necesidades y la suplica a su hija Priscila que no se vaya, pero como Priscila no quiere seguir en la casa al lado de un amor imposible; Silvana, a su pesar, decide acompañar a su hija. En la iglesia, Aquiles Barraza se confiesa con el Padre Cayetana, contándole que él es el abuelo de Lola, y el cura queda muy sorprendido. Por ello, el Padre Cayetano le dice a Pablo (el sepulturero) que no cree que Aquiles Barraza haga daño a Lola. Por la noche, Aquiles recibe la visita de su abogado, para firmar unos documentos. Y después, Aquiles le pide a Lola que le firme esos mismos documentos, sin saber lo que está firmando. A la mañana siguiente, Nacho le promete a Nicolasa que se casará con ella después del parto. Después de que él y Lola firmaran esos documentos, el desaliñado de Aquiles se va en un lujoso coche y con un maletín, no sin antes advertirla a Lola que no abra la puerta a nadie, haciéndola creer que tenga cuidado con el fantasma de la hermana de éste, ya que él dice que su difunta hermana Berta ronda la casa y que a veces le da por espantar. En esa noche lluviosa, Marcelo canta pensando en Lola, lamentándose de que esté viviendo en una casa donde estará pasando penurias. Y como Aquiles viajó; Lola tiene que quedarse sola y está muy asustada porque escucha muchos ruidos en esa enorme y vieja casa. Mientras que, Priscila vuelve a discutir con Silvana y se va de la casa, enfurecida, por esto, Marcelo corre en su búsqueda y la encuentra mojada por la lluvia y llorando en una cabaña.

Marcelo y Priscila hacen el amor
Cuando Lola está sola en la casa, por la noche, de repente escucha los pasos de alguien y, de repente, al abrir su armario, encuentra a su tía Marta escondida y, al verse, del susto, ambas comienzan a gritar desesperadamente y, al verla tan nerviosa, Lola tiene que tranquilizar a su tía pegándola una cachetada. Y Marta le exige a Lola que regrese a su lado, pero ella se opone, además, Lola le pide a su tía que se vaya de la casa, antes de que su abuelo Aquiles la vea. Al encontrarla llorando; Priscila despierta la ternura en Marcelo, que la explica que no la desprecia y que la parece una mujer muy atractiva y, por un impulso, Marcelo besa apasionadamente a Priscila y acaban haciendo el amor. Marta rehúsa a irse de la casa de Aquiles, y le cuenta a Lola que se casó con un miserable, llamado Gabino Crespo, que la maltrataba físicamente y la trataba como una sirvienta, y que éste la robó todo y no tiene donde alejarse. Y al contarla los maltratos que vivió con su esposo; Lola se da cuenta de que su tía Marta fue castigada cuando la trató a ella como su sirvienta. Como Priscila y Marcelo no aparecen; Silvana y Lorenza van hasta la comisaría para denunciar la desaparición de sus hijos. Cuando llegan a su casa, Silvana y Lorenza quedan muy sorprendidas al encontrar desnudos durmiendo abrazados a sus hijos, Priscila y Marcelo.

Lola tiene que defender a su tía Marta de su abuelo Aquiles
Aunque Marta intenta llevarse a Lola a la fuerza; Lola se opone y la da varias cachetadas para advertirla que no sigue siendo la Lola sumisa que conoció. Por eso, Marta intenta negociar con Aquiles para que eche de su casa a Lola y, así, ésta se vaya a su lado. Y Marta también le explica a Lola que su marido le quitó la casa y ahora está viviendo allí con una amante. Y Lola recuerda lo mal que lo pasó cuando era una niña delicada, que su tía Marta la maltrataba y la obligada a que fuera su sirvienta. Cuando Aquiles regresa a su casa, descubre que alguien está allí porque huele su perfume y ve que alguien registró su cuarto. Después, Lola se da cuenta de que su tía sigue allí y que estaba en el sótano intentando encontrar el tesoro de Aquiles. Y Marta vuelve a insistir en que Lola se vaya con ella, pero ésta se opone. Y Aquiles descubre a Marta Carrero e intenta ahogarla con sus propias manos, pero Lola consigue detenerle para que no lo haga y amenaza a Aquiles con abandonarle e irse con ella, si intenta golpearla. Lola le pide a su abuelo Aquiles que deje en su casa a su tía Marta, y éste tiene que dejarla para no perder a su nieta. Pero, Aquiles quiere pagarle a Marta Carrero con la misma moneda con la que recibió a Lola en su casa, y le exige a Marta que se convierta en la empleada de él y Lola para poder vivir con ellos y, como no tiene otro alojamiento, Marta tiene que aceptarlo. Lejos de allí, Poncela se lamenta de cómo está tratando el destino a Lola y no puede evitar contárselo a Romero, pues Fabián dice que al menos, con él trabajaba en un lugar limpio, y no ahora, que recoge desperdicios con el viejo Aquiles. Después de encontrar a “ma petite” (su hija Priscila) acostada con Marcelo; Silvana le exige a su sobrino que se case con Priscila. Como Juana rápidamente le chismosea a Nicolasa que Marcelo y Priscila se enredaron; Lorenza se molesta con su empleada, ya que no quiere que Regina se entere de lo que le sucede; pero ya es demasiado tarde porque Nicolasa se lo contó a sus patrones (Regina y sus hijos). Tras una extraña noche de confidencias, Marcelo pide a su prima que se case con él, advirtiéndola que nunca podrá tener su corazón porque ya tiene dueña y, aun así, Priscila acepta emocionada. Y Juana y Felisa (las empleadas) creen que su patrón ha tomado la decisión equivocada. Mientras Priscila no puede estar más feliz por su futuro casamiento con Marcelo y planean irse a vivir juntos a la capital, a pesar de que Lorenza no puede evitar preocuparse por su hijo, pero Silvana está muy contenta al escuchar la noticia.

Priscila prepara su matrimonio con Marcelo
Como no soporta ser la criada de Aquiles Barraza; Marta decide irse, pero ella se esconde por esa casa y, cuando la descubren, Marta la pide a su sobrina que se vaya con ella, pero ésta se opone. Y como no tiene donde vivir; Marta tiene que cuidarse en la casa de Aquiles, bajo sus reglas, y tiene que cuidar cerdos. Aprovechando que Aquiles está recogiendo los desperdicios de comida para sus cerdos; Marta vuelve a entrar a la habitación del viejo para buscar su fortuna, pero Lola la detiene. Y cuando Aquiles llega a la casa de Doña Lorenza a recoger los desperdicios; Juana le cuenta que Marcelo se casará con Priscila. Por su parte, Silvana y Priscila comienzan los preparativos de la boda de Priscila con Marcelo y, aunque Silvana quiere una gran boda, los novios prefieren una boda sencilla. Mientras que, Marcelo no puede dejar de pensar en Lola; aunque por otra parte, Priscila está feliz de su próximo enlace con su primo.

Marta cree que Aquiles quiere vender a Lolita a varios hombres
Regina se enzarza en una fuerte discusión con Aquiles e intenta sonsacarle si es amante de Lola, pero él se opone a responderla, diciéndola que muy pronto todos sabrán qué le une a Lola. Y después, Regina le confiesa a su empleada Nicolasa que al enfrentarse con Aquiles, se dio cuenta de que no es un pobretón y que en realidad es un hombre importante y prepotente. Días antes de la boda de su hijo, Lorenza tiene una sincera conversación con Priscila, donde ésta le dice que ama sinceramente a Marcelo y que le hará muy feliz, aunque Lorenza sigue sin estar de acuerdo con ese matrimonio. Por su parte; Romano, Renato y Ricardo van hasta el rancho de Aquiles, en busca de Lola, pero por error se llevan a la malvada tía Marta, a la que meten en un saco. Pero, los Galeano descubren que se equivocaron y devuelven a Marta a sus quehaceres, y éstos tienen que irse sin ni siquiera poder ver a Lola. Luego, Marta exagera las cosas y le hace creer a Lola que cinco o diez hombres quisieron abusar de ella y después la querían buscar a ella, pero Lola se da cuenta de que Romano y sus hermanos fueron a visitarla. Y Marta acusa a Aquiles Barraza de estar vendiendo a Lolita a los hombres para abusar sexualmente de ella, pero Aquiles lo niega tajantemente y se opone a decirla quién es un hombre elegante que llegó a su casa buscándole, aunque Barraza le pide a su nieta que no desconfíe de él y que no haga caso de su tía Marta. Más tarde, Aquiles le cuenta a Lola que se enteró de que Marcelo piensa casarse con su prima Priscila y, por esto, Lola se lamenta en su cuarto llorando recordando cuando Marcelo se comprometió con ella.

Lorenza y Regina conocen a la tía de Lola
En el pueblo, Agapita y Teodoro chismosean la próxima boda entre Marcelo y Priscila y, al enterarse, Virginia y Esperanza Capurro les hacen creer que Marcelo también las coqueteó a ellas, aunque sólo es para darse ínfulas de ser hermosas y no resistirse a ningún hombre. Al enterarse de que la tía de Lola también está viviendo con Aquiles; Regina y Lorenza casualmente llegan cada una por su lado a la casa del viejo para conocer a Marta Carrero, pero ésta se opone a hablar con ellas, y Marta se siente avergonzada porque la vieron en muy malas fachas porque estaba cuidando a los cerdos. Después, Regina y Lorenza se quedan a solas. Y Regina le recrimina a Lorenza que deje a Marcelo casarse con la insoportable de Priscila; mientras que Lorenza acusa Regina de haber malcriado a sus hijos convirtiéndoles en unos inmaduros, pegados a sus faldas. Y Nacho tiene que separar a Lorenza y Regina para que no se peleen a golpes. Después, Regina encuentra por el pueblo a Marcelo y le aconseja que no se case con Priscila. Por la noche, Aquiles descubre a Marta durmiendo en la cama de Lola, mientras la jovencita duerme a su lado en un colchón, y la aconseja que no consienta que su tía siga aprovechándose de ella. Acto seguido, el abogado Javier Canal llega a la casa de Aquiles para pedirle los documentos que debió firmar Lola, pero todavía no están firmados porque ella exige saber lo que firma, pero él no quiere contárselo por la desagradable visita de su tía Marta.

Nicolasa da a luz a una hermosa niña
René sigue con sus experimentos y realiza un muñeco al que llama Memo y al que mueve con un mando a distancia. Cuando se entera de que estuvo hablando con Marcelo; Lorenza en los límites de su hacienda llama a gritos a Regina y estuvieron a punto de golpearse a latigazos, exigiéndola que deje en paz a su hijo. Acto seguido, Nicolasa da a luz a una hermosa niña y, cuando Nacho ve por primera vez a su hija, él se emociona. Aunque no tenía un vestido de novia; Silvana se queda toda la noche despierta y le hace un vestido muy ridículo y despampanante a su hija Priscila. Y Lorenza le dice a Priscila que se ve horrible con ese vestido y que debería de ponerse otro, poniéndola el vestido de novia que ella lució en su boda. Y Silvana se pone a llorar porque no la gustó su diseño a su hija y a su cuñada, aunque se pone muy contenta al descubrir que, además del vestido de novia, Lorenza le regaló a su hija Priscila un collar muy costoso. Al día siguiente, Marcelo se arregla en su cuarto y, al verle alicaído, Felisa (la criada) se atreve a confesarle que cree que comete un error casándose. Poco después, Juana cubre la cama nupcial con pétalos de rosa. Felisa la interrumpe para contarle lo triste que está Marcelo. Y Lorenza le asegura a su hijo que todavía está a tiempo de dar marcha atrás, pero él la dice que su decisión es irrevocable. En el rancho, Aquiles se emociona cuando Lola le dice: “abuelo” y le dice que confía en él. Pero, Lola se siente muy triste porque recuerda que hoy es el día en el que se casará Marcelo con su prima.

Aquiles Barraza muere
Después de producirse una fuerte discusión entre Aquiles y Marta, que le acusa injustamente de haber matado a su hermano José Carrero (el padre de Lola), él lo desmiente y dice que nunca quiso a ese hombre porque le apartó de su hija Dolores (la madre de Lola). Y enfurecido, Barraza la amenaza con un rifle y de pronto se oye un disparo. Cuando Lola llega alertada por el ruido, encuentra a su abuelo agonizando en el suelo, ya que en ese momento sufre un infarto. Mientras que, Priscila y Marcelo se ven antes de casarse y, de camino a la iglesia, Marcelo se encuentra con los Galeano, que le exigen que se marche de Horneros cuando se case. Después Marcelo y su madre Lorenza sigue su camino hacía la iglesia para casarse, él se encuentra con Lola y Marta, que llevaban a Aquiles en una mula hacía el hospital. Pese a los esfuerzos de Marcelo y Lola por llevarle a un hospital, ellos se dan cuenta de que Aquiles Barraza ya murió. Y los habitantes del pueblo de Horneros rodean a Lola; y Virginia y Esperanza acusan a Lola de haber matado a Aquiles con sus malas energías y, para que no sigan difamándola, su tía Marta defiende a Lola, golpeando a Virginia y Esperanza. AL ver todo lo ocurrido, Priscila se da cuenta de que Marcelo está más preocupado por Lola, que por ella, por esto, Priscila y Silvana suspenden el matrimonio. Después de todo esto, el Comisario Romero investiga la muerte de Aquiles. Y Marcelo le dice al Comisario que él está seguro de que ni Lola, ni su tía Marta tienen algo que ver con el fallecimiento de Barraza.

Lola y su tía Marta son inculpadas de la muerte de Aquiles
Lola y Marta son interrogadas por la policía para averiguar si ellas tuvieron algo que ver con la muerte de Aquiles, pero ellas lo niegan reiteradamente. Por la noche, Marta está muy asustada porque tiene pesadillas con Aquiles Barraza. Aunque le cuesta alejarse de su madre, Marcelo ya ha tomado una decisión, pero el recuerdo de Lola le está matando y debe irse para olvidarla y recuperar su vida en la universidad antes de casarse con Priscila, que pretende hacer una gran boda cuando él regrese.