Katie Barberi


Katie Barberi vuelve a sonreír, volcada en su trabajo. La sofisticada Silvana de ‘Bella Calamidades’ llegó a la vida de Katie en un momento en que necesitaba sonreír.

Su relación de dos años con el también actor Gabriel Valenzuela había terminado mal. Él se había ido con Aylín Mújica, su compañera en ‘Niños ricos, pobres padres’. La telenovela no sólo le sirvió para devolverle la alegría, sino también para demostrar a los telespectadores que puede hacer comedia: “Me he divertido mucho”. La dolorosa ruptura con su prometido ha hecho cambiar a esta bella mexicana. “Ahora soy menos ingenua”, confiesa Katie Barberi.

Después de una exitosa carrera como actriz adolescente en Hollywood, Katie comenzó una segunda carrera: la actuación en telenovelas. En 1994 Televisa le ofreció un contrato para formar parte de una serie de telenovelas en México. Durante los siguientes años Katie apareció en producciones como ‘Yaqui indomable’, ‘Alondra’, ‘Acapulco bay’, ‘Alguna vez tendremos alas’, ‘El privilegio de amar’, ‘Mi pequeña traviesa’, ‘Por tu amor’, ‘Carita de Ángel’, ‘Salome’, ‘Rebeca’ y ‘El amor no tiene precio’.

Luego se fue a Colombia, donde ha participado en ‘La marca del Deseo’, ‘Doña Bárbara’ y ‘Bella Calamidades’. Katie no deja de trabajar y ahora la vemos en otra producción de Telemundo: ‘El Fantasma de Elena’, para ello, ella se hospedado en Miami.

-Katie, ¿qué te gustó más de Silvana?
Que genera todo tipo de situaciones graciosas. Era la primera vez que me daban un personaje cómico en una telenovela y me dejaron construirlo a mi conveniencia. Además, no tuve que pasar el casting.

-¿Y qué cambiarías de ella?
Casi toda su ropa. A Silvana sus vestidos le parecen espectaculares, pero yo no me pondría ninguno.

-Hace un año sufriste una dolorosa ruptura con Gabriel, ¿cómo estás?
No me agrada hablar del tema. Yo siempre he sido discreta, no he dado pie a que hablen de mí y entonces tampoco lo hice, fueron otros. No quería que mi vida se convirtiera en un circo. Aprendí que callada me veo muy bonita y que la gente te lo agradece. Mi madre me enseñó a ser una dama y, si no tengo nada positivo que decir, mejor no decir nada.

-Después de llevarte esa decepción, ¿contemplas la posibilidad de enamorarte de otro modo?
Uno nunca sabe cómo va a reaccionar, pero ahora soy menos ingenua y fantasiosa. Creo que ya voy a identificar rápidamente lo que no quiero.

-¿Habías tenido otras relaciones importantes?
Ninguna tan seria como esta. Me iba a casar, incluso tenía anillo de compromiso. Y tampoco había vivido antes con nadie, porque estaba centrada en mi trabajo.

-Cuando diste vida a la dulce Cecilia de ‘Doña Bárbara’, conseguiste despertar el cariño de los televidentes, ¿cómo lo recuerdas?
Ocupa un lugar muy especial en mi corazón; de hecho, creo que es mi personaje favorito y he interpretado muchos en 27 años de profesión.

-¿Y cómo recuerdas la grabación de ‘Doña Bárbara’?
La novela se realiza en los estudios de RTI en Bogotá y los exteriores eran grabados en diferentes localidades, hay un pueblito precioso llamado Honda el cual fue escogido para realizar la novela porque aún conserva sus características coloniales y rurales. Allí pasamos mucho tiempo y todos en el elenco nos enamoramos poco a poco del pueblo y de su gente. Muchos de los actores son locales, pero varios éramos de otros países que establecimos residencia en Bogotá durante la grabación de la novela. Estuvimos viviendo cerca de nueve meses, sin embargo vivir en Bogotá ha sido una experiencia inolvidable, la gente es muy educada y gentil. Es una gran suerte que el elenco de ‘Doña Bárbara’ y también de ‘Bella Calamidades’ está formado por gente maravillosa y con el tiempo nos hemos compenetrado mucho. El tren de trabajo es bien intenso y las grabaciones se extienden por largas horas, filmamos 6 días a la semana y queda poco tiempo para atender a nuestras cosas personales. Trato de mantenerme en contacto con mi familia y amigos por internet, pero realmente el trabajo ha sido agotador.

-Dices ser diferente a tu personaje de ‘Bella Calamidades’, ¿pero, te pareces a Cecilia Vergel (de ‘Doña Bárbara’)?
Las similitudes vienen de su personalidad y sentido del humor, más que otra cosa. Pude meter más reacciones mías al personaje de Cecilia que de costumbre, lo cual me permitió la posibilidad de hacer una actuación muy natural. Moralmente somos similares en el hecho de nuestra fe y creencia en Dios, y en nuestros instintos maternales, y sobre todo nuestra habilidad de perdonar. Y de hecho, curiosamente, las dos nos enamoramos de un hombre exactamente ocho años menor que nosotras. La gran diferencia entre Cecilia y yo es, tal vez, en nuestros puntos de vista acerca del amor. Yo creo que hay que dar una oportunidad a un sentimiento. Cecilia no tanto. Cecilia vivía con mucho miedo y sufría mucho por ello. También Cecilia creo que sintió el peso de los años mucho más que yo. Para mí, la edad es tan sólo un número.

-¿Cómo recuerdas tu infancia?
Recuerdo de niña que mi padre trabajaba en la industria del turismo y estuvo trabajando en el hotel Opryland (de Nashville, Estados Unidos), yo era muy pequeña pero recuerdo que vivíamos en Madison y yo atendí la escuela Stratton Elementary. Mi papá en esa época nos llevaba al hotel y allí jugábamos en los jardines. Desde entonces no he podido regresar a Nashville, pero la recuerdo con mucho amor pues fue una parte muy linda de mi infancia. Me imagino que hoy en día habrán cientos de niños hispanos que estudian en Stratton Elementary y espero que sepan que por esos mismos pasillos por los que ellos hoy transitan, yo también jugué y disfruté mucho de mi niñez en Nashville.

-¿Qué representa para ti llegar a ser famosa y ser admirada por millones de personas?
Llegar a co-protagonizar una telenovela, como en ‘Doña Bárbara’ no es sencillo y requiere de mucha preparación, estudio, una gran perseverancia y más que todo mucho, pero mucho trabajo. En esta industria, aun más difícil que llegar a la cima, es mantenerse en ella. Es una profesión muy exigente y donde hay muchísima gente talentosa.

-¿Cuál es tu secreto para mantenerte en la cima?
En realidad no hay una fórmula para el éxito sino el trabajo y el esfuerzo propio. Algo que sí me ayuda mucho es mi afición por estudiar la vida de los grandes actores y actrices. Me encanta leer las biografías de los famosos y revivir con ellos sus frustraciones, sus altibajos y sus éxitos. De allí realmente aprendo mucho.


Katie Barberi fue Silvana Barbosa de Cardona en ‘Bella Calamidades’:

Tiene 48 años. Decir que Silvana es la bruja perversa de este paseo, sería un error. Como ser humano esta señora es un desastre, pero la pobrecita parece que no se ha dado cuenta y nunca lo sabrá. Procede de un nivel bajo, quizás no tuvo mucho estudio, pero como era bonita logró casarse con un millonario (Jacinto, el difunto hermano de Lorenza). El hombre era mucho más viejo y nada agradable y ella le manejó a su antojo, obligándole a malgastar su fortuna, en juegos y estupideces que les llevaron a la ruina. Del triste matrimonio quedó una hija (Priscila), a quien Silvana ha educado a su antojo, haciéndola partícipe de sus aventuras por todas partes, en su afán de conseguir  el dinero que perdieron. 

Haciendo ostentación de poder, llegó a París, ciudad donde quedó en el asfalto, viéndose obligada a trabajar en empleos miserables junto con Priscila, hasta que cansada de aquella vida, decidió buscar a Lorenza, su cuñada, para asegurarse un refugio y vivir como un parásito.

Silvana es una mitómana  excepcional. Mentira que dice, mentira que se cree ella misma. Y por eso, asegura que es de noble cuna, que ha vivido como una reina en Europa, que es amiga íntima de la gente más importante y, en fin, cuanta la fantasía que se le viene a la cabeza. Presume de refinada y asegura saber mucho de modas, pero sus gustos son ordinarios, su inteligencia escasa, y de modas, tiene muchísimas maletas llenas de ropa de dudoso origen. Asegura que habla francés perfectamente, pero no sabe sino unas cuantas palabras y frases, con las cuales convence a los crédulos que confían en ella. Como es de esperarse, viste y se maquilla extravagantemente, sobre todo para “deslumbrar” al pueblo al que ha llegado. Silvana es fatua, materialista, superficial a morir y sobre todo tremendamente inconsciente. En su carrera por conseguir lujos y comodidades, no le importa atropellar a quien sea, sin sentir ningún remordimiento, pues no parece querer absolutamente a nadie. Quizás a su hija, pero a solas la trata tan mal y le infunde consejos tan perversos,  que cualquiera piensa, que debe odiarla. Pero ella no se da cuenta, ella tira la piedra, esconde la mano y toma el papel de la víctima. 

Algo que sí ama realmente, es el dinero. No hay nada, ni nadie mejor que él. Y en su ambición desmedida, comete injusticias y equivocaciones espantosas. No hay duda. Silvana es alguien a quien se le llega a odiar o a sentir lástima por su torpeza increíble y su carencia de buen juicio, para administrar su vida. Un excelente papel, para una villana que hace dar más risa, que rabia.