Diana Quijano


Diana Quijano demuestra su gran carácter en la piel de Regina, en la telenovela ‘Bella Calamidades’, donde tiene que lidiar con sus cuatro hijos. Y Diana confesó que su mamá fue la inspiración para dar vida a este personaje y admite que el legado que le dejó su progenitora de rectitud e integridad le ha servido para su vida, actitudes que le imprime de lleno a su personaje de Regina en la telenovela.

Actriz de teatro, cine y televisión, comenzó su carrera artística en un concurso, fruto de su trabajo de modelo de pasarela que comenzó a los 16 años. ‘El cielo es el limite’ le sirvió para vincularse con lo que es la producción de televisión y, antes de acabar su contrato como modelo, ya estaba trabajando como asistente de producción en una teleserie llamada ‘La Pensión’, donde también hizo su debut como extra con parlamento. Paralelamente la contratan para ‘Matrimonios y algo más’, comedia de Panamericana TV donde realiza papeles pequeños como comediante, después la llamaron como actriz invitada para la teleserie ‘Gamboa’, donde interpreto un caso controversial sacado de los archivos de la policía de investigaciones de Perú.

Después de hacer varias obras teatrales y alguna película, ella se destacó por sus personajes en telenovelas en Miami, como en ‘La Revancha’ (2000), ‘Gata Salvaje’ (2002) y su gran éxito internacional lo obtuvo en el 2004 con su personaje de Lulé en la telenovela de Telemundo: ‘Prisionera’.

Más tarde, la actriz peruana viajó a Colombia para grabar tres telenovelas con RTI-Telemundo: ‘Sin Vergüenza’ (2007), ‘Victoria’ (2007/08) y ‘Bella Calamidades’ (2009/10).

Después de pasar un tiempo en Miami; Diana Quijano regresó a Bogotá (Colombia), para grabar con Teleset y MTV: ‘Niñas mal’, pero eso no es todo, a su vida aparte de trabajo llegó el amor, se trata de un empresario hotelero, quien la trata como toda una reina y del cual ella dice estar muy enamorada.

-Diana, ¿cómo definirías a tu personaje de ‘Bella Calamidades’?
Regina es madre de cuatro hijos, mujer dura, seria, que ha levantado una hacienda sola porque se quedó viuda con sus hijos chicos. No hay nadie en el mundo más perfecto y maravilloso para esta mujer que sus hijos, a los que tiene que tratar con mano dura porque se le salen del camino. Mi personaje no es una mujer coqueta, tiene el carácter muy fuerte y su mayor orgullo son sus hijos. Es la primera vez que hago un papel así.

-¿Qué tuviste que hacer para interpretar a Doña Regina?
Tuve que engordar, debido a que tenía que lucir como una señora mayor y “dejada” para darle más realismo a mi personaje. Me la pasé comiendo todo el día con tal de no bajar de peso y tenerle continuidad al personaje. Mientras que, cuando estuve en Miami, hacía una dieta muy sana y bastante ejercicio. Y cuando terminé las grabaciones de ‘Bella Calamidades’, nuevamente entré en régimen para lograr la figura, que fue más o menos 10 kilos de diferencia para alcanzar mi peso ideal, mismos que subí a base de arepas y todas las harinas habidas y por haber. Ni modo, gajes y “sacrificios” del oficio (risas).

-¿Te gustó interpretar a Regina?
El personaje me encantó porque no es la clásica villana de los papeles que he interpretado siempre, no es mala ni buena, pero es muy humana y amorosa, adora a sus hijos, la relación con los actores de la novela que tengo por ejemplo con Tiberio Cruz, Pablo Azar, Jonathan Islas y Santiago Gómez ha saltado de la pantalla a la vida real, les quiero mucho. Santiago, el menor de todos, tenía 14 años y es toda una revelación, nos hace reír mucho, es el genio del grupo, grabábamos todos los días, éramos toda una familia, almorzábamos juntos, y de alguna manera como yo estaba en Colombia sola me hacían sentir acompañada, porque mi hija Samikay me hacía mucha falta, pero con el cariño de ellos cuatro ya no me sentía tan abandonada.

-¿En quién te inspiraste a la hora de interpretar a Regina?
Me inspiré en mi mamá. Y cuando salió al aire la novela. Mi sobrina le dijo a mi mamá: "abuela, tienes que ver la novela porque eres tú".

-¿En qué te pareces a Regina como madre con tu hija?
Soy muy protectora, pero a la vez no soy castrante como lo era Regina. Pero, sí soy muy militar en la casa para llegar bien a fin de mes (risas).

-¿Eres una mamá “felizmente” divorciada?
Claro que sí (risas). Cometí la burrada de casarme por gusto, no lo volvería a hacer. Tengo a mi hija Samikai de 12 años con la que soy feliz.

-¿Qué harías si perdieras el interés por un hombre?
Una traición o una mentira.

-¿Tu hija qué te dice cuando te ve interpretando a un personaje como Regina?
Trato de ser su mejor amiga y confidente. Y a pesar de llevar años haciendo novelas, no le permito a mi hija verlas, ya que no son para menores de edad. Soy una mamá muy drástica.

-En tu país natal: Perú, no se te dio el éxito internacional del que hoy gozas, ¿qué nos puedes decir?
Perú es mi casa, mi vida, un sueño que vivo a diario. Me siento orgullosa de ser peruana, de preparar mi cebiche, mi papá a la huancaína y sacarle cachita a toda la gente porque sé bailar bien marinera (risas). Aunque me marche del Perú con una carrera hecha, soy consciente de que mi proyección internacional se logró con producciones realizadas en el extranjero. No todos somos profetas en nuestra tierra, pero está bien, eso no me molesta.

-¿Tuviste que superar muchos obstáculos para alcanzar el éxito?
Definitivamente, pero cuando uno quiere lograr algo lo consigue. Los productores de televisión en el extranjero valoran mucho la mano de obra peruana porque no somos tan “figurettis” como otros (risas). El talento peruano está en su mejor momento y debemos aprovecharlo, lamentablemente en Perú se produce a muy bajo costo y eso está mal. Si quieres que te vaya bien invierte, produce. ¿No se acuerdan cómo le fue a América Producciones con sus telenovelas? Ahí tienen la respuesta.

-¿Cómo empezaste en el mundo artístico?
Empecé como modelo de televisión en un concurso, después de ganar un certamen de belleza, luego me dieron una participación como extra con parlamento en una comedia que se llamaba ‘Matrimonios y algo más’, en Panamericana TV y ahí comenzó mi carrera profesional.

-¿Cuándo decidiste que querías ser actriz?
Desde pequeña siempre tuve en la cabeza y en el corazón a la actuación, mi mamá me decía que de profesión payaso no iba a salir, siempre trataron de disuadirme hasta que se dieron cuenta que yo no bromeaba.

-¿Qué métodos usas para preparar tus personajes?
Comienzo creando la manera de caminar del personaje, eso es lo que definirá sus movimientos más adelante. También trato de acercarme lo más posible a lo que describe el escritor de la historia, inventándome una vida anterior a la historia que se va a contar.

-Tu trabajo en la telenovela ‘Victoria’ ha cautivado en muchas partes del mundo y goza de mucho éxito en todos lados...
Gracias a Dios es el papel que siempre busqué. La gente me identifica por mis papeles de mala, pero en este rol pasa lo contrario. Me llamaron de RTI para dos papeles en esta historia, pero por suerte me quedé con Camila, con la que sólo tengo en común que es amiga de Victoria Ruffo.

-¿Qué ha sido lo que más le costó a la hora de personificar a Camila?
Los escotes pues estoy acostumbrada a andar bien tapadita. Me incomoda tener que andar mostrando los pechos.

-¿Cómo te sientes al trabajar fuera de tu país natal: Perú?
Estoy muy contenta de estar trabajando en Colombia, el ambiente de trabajo no podría ser mejor.

-¿Regresarías a trabajar al Perú?
Claro que sí, porque es mi casa. Lo que no tolero es el abuso a los artistas. En Colombia, por ejemplo, existe una ley del gobierno que exige a las televisoras que el horario estelar le pertenece a producciones nacionales. Todos debemos apoyar para que nuestra industria televisiva crezca.

-Pero, recientemente, tuviste una propuesta televisiva en Perú...
Había un piloto que haría en el Perú. Me mandaron el perfil del personaje y era interesante. Siempre he querido regresar, pero las condiciones no se dieron.

-¿Cómo te sientes ahora que participas en ‘Niñas mal’?
Estoy feliz con el formato, con este nuevo estilo de hacer televisión, que se rueda como si fuera cine y se ve como tal. Estoy encantada con el hecho de trabajar con jóvenes y con MTV siendo pionera en hacer la primera telenovela de una cadena tan importante.

-¿Tienes alguna manía confesable?
Comerme las uñas.

-¿Tienes algún miedo?
Sí, a no estar para mi hija.

-¿En qué te reencarnarías?
En un caballo alado, porque me da sentido de libertad.

-¿Te has planteado grabar un disco?
Sí, si algún productor se atreve. Soy una cantante frustrada.

-¿En qué te consideras un desastre?
En las relaciones con los hombres.


Diana Quijano fue Regina de Galeano en ‘Bella Calamidades’:

56 años. Es la vecina de Lorenza y, al igual que ella, tiene una hacienda lechera, la cual maneja con algunos trabajadores y principalmente con sus hijos mayores: Romano y Renato. Perdió a su esposo en el mismo accidente que sufrió el esposo de Lorenza y, desde entonces, se enemistó “de mentiras” con ella. Cada vez que puede, camina hacia el cercado que divide las propiedades para enredarse en fuertes disputas con Lorenza, a quien quiere como a su más querida hermana, aunque lo niega asegurando que la detesta. Como Lorenza, parece disfrutar con esas batallas que no pasan de las palabras. Es una señora recia, quizás no tan ágil como Lorenza, pero sí muy trabajadora, pues le ha tocado luchar a brazo partido para mantener la hacienda y a sus cuatro vástagos: Romano, Renato, Ricardo y René, a quienes trata militarmente, para disciplinarlos. Regina es una excelente madre, y por sus hijos no vacilaría en dar la vida, pero a veces exagera su severidad, y los muchachos naturalmente, se rebelan o tienden a desordenarse.

Es una señora culta, con buenos conocimientos, pero no es sofisticada,  ni delicada, ni siquiera diplomática. En su franqueza también se identifica con Lorenza. Tampoco sería capaz de hacerle daño a nadie, ni siquiera a su peor enemigo.  Es una mujer justa, bondadosa, cariñosa, pero también autoritaria, muy llevada de su parecer, exigente y cortante. Con ella todo el mundo sabe a qué atenerse, pues no maneja segundas intenciones, ni se toma la molestia de disimular sus gustos o disgustos.

No quiere presumir de fina ni de importante, pero tratándose de sus hijos exagera la nota. Para ella, no hay hombres más apuestos, ni más inteligentes, ni más fuertes, ni más destacados que sus cuatro hijos, y siempre quiere ponerles en alto, delante de todos y por encima de todos. Es incansable. Vive trabajando, dirigiendo y enfrentándose a propios y extraños para conservar el orden. Como Lorenza, es muy natural y se arregla lo necesario, no exagera en el maquillaje ni en peinados ni se esfuerza por verse bonita. Todo eso la tiene sin cuidado.