Daniela Tapia


Daniela Tapia personifica a Nicolasa en la telenovela ‘Bella Calamidades’, donde da vida a la empleada de Doña Regina (Diana Quijano), lidiando con los cuatro hijos de su patrona.

Es cubana y por sus venas corre sangre de artista. Su padre, Ernesto Tapia, es actor y su madre, Ana Curbelo, bailarina de ballet clásico y directora de cine. Por ello, no es de extrañar que ella se desenvuelva tan bien en telenovelas como ‘Madre Luna’, ‘Victoria’, ‘Doña Bárbara’ y ‘Bella Calamidades’.

La joven actriz tiene muchos sueños por cumplir y le gusta disfrutar de las cosas buenas de la vida, en la que también le ha tocado duro. Esta aventurera se mueve de país en país, tratando de abrirse campo en la actuación. Ha estado en Perú, Ecuador, Panamá, España y Miami. Regresó a Colombia y tuvo la oportunidad de dar vida a un personaje importante en la telenovela ‘Madre Luna’, de RTI-Telemundo y después de esto ha conseguido participar en tres producciones más, la última fue ‘Bella Calamidades’.

-Daniela, siendo cubana de nacimiento y colombiana de corazón, ¿cómo llegaste a Colombia?
Llegué a los cinco años a Colombia al lado de mis padres, también artistas. Mi padre, Ernesto Tapia, es actor y llegó a Colombia a dictar cátedra de actuación corporal en la Universidad del Valle por dos años antes de convertirse en galán de la televisión colombiana. Y en 1995, siendo todavía una niña, comencé mi carrera en la televisión colombiana actuando en la teleserie del canal regional Telepacífico ‘El reparador de sueños’, bajo la dirección de mi madre, Anita Curbelo, bailarina de ballet clásico, actriz y directora de cine.

-¿Y cómo continuó tu carrera artística?
En 1997, cuando tenía once años, regresé a La Habana a continuar mis estudios. Tomé talleres de Locución, Danza Afrocubana, Danza Contemporánea, Voz y Dicción, Expresión Corporal, Teatro Musical, Baile Yoruba, Lingüística Aplicada y Locución Radial alternativamente de sus estudios secundarios. Entre los años 2001 y 2005, en La Habana, participé en las puestas en escena ‘Santa Camila de La Habana Vieja’, ‘Réquiem por Yarini’, ‘María Antonia’, ‘Un tranvía llamado deseo’, ‘La Moira’, ‘Contigo pan y cebolla’, ‘Romeo y Julieta’, ‘Hamlet’, ‘Mambrú se fue a la guerra’ y ‘Andoba’, todas ellas bajo la dirección de Humberto Rodríguez del Grupo Olga Alonso en el Teatro Olga Alonso.

-Después regresaste a Colombia...
En el 2006, en Colombia, comencé haciendo papeles pequeños en varios canales, tal es el caso de las teleseries ‘Tentaciones’ de Caracol Televisión y ‘Padres e hijos’ de Colombiana de Televisión. También modelé. Tomé parte en diversos videos clips y comerciales de televisión tanto en Cuba como en Colombia.

-¿Cómo te llegó la oportunidad de trabajar en Telemundo?
Llegué con una mano adelante y otra atrás. Apenas me gradué de la Escuela Nacional de Arte, en La Habana, me vine para Colombia, porque la idea es hacer una carrera aquí. Lo duro es ir de casting en casting. En un mes puedes llegar a hacer 10 y no salirte ninguno. Llevaba dos meses sin trabajar y me llamaron para hacer el personaje de Juana, en ‘Madre Luna’, una de las prostitutas del pub Violeta’s. A punto de comenzar las grabaciones y con el contrato ya firmado, me reuní con los guionistas para preparar el papel y entonces cambiaron de opinión, porque se dieron cuenta de que yo encajaba mejor en el perfil de Dulce Elena. La verdad es que fue muy emocionante.

-A la hora de enamorar, ¿eres de las que da el primer paso?
Cuando me enamoro, no puedo ocultarlo. Mi mirada es el espejo del alma, así que me lanzo sin ningún problema. Los cubanos somos así, mientras que otros latinos prefieren ser ellos quienes tomen la iniciativa.

-¿Qué parte de tu cuerpo suele gustar más a los hombres?
Mi trasero. Me lo dicen todos mis compañeros. Pero lo que más me gusta a mí son mis labios.

-¿Te consideras sexy?
Sí. Además, desde que era pequeña mi tía abuela me decía que tengo un ‘sex-appeal’ especial y que no necesito hacer nada para conquistar a los hombres.

-¿Te operarías de algo?
Claro, por qué no. Lo que pasa es que me da miedo el quirófano, pero me pondría más pecho y me haría una liposucción en el abdomen para que se me quedara una cintura divina.

-¿Cómo te gustan los hombres?
Me suelo fijar más en los oscuritos de piel, pero no elijo. Lo único que pido es que sea sincero, sencillo, conservador, extrovertido y que no se fije en lo material.

-¿Actores o no?
Pues he salido más con músicos. De todos modos, no me fijo en la profesión, sino en la esencia.

-¿Cómo te gusta que tu pareja se comporte contigo?
Yo soy una consentida. Me gusta que mi pareja me mime, aunque lo único que le pido es que sea sincero, sencillo, conservador, extrovertido y que no se fije en lo material, porque yo no me fijo en las profesiones o el dinero, sino en la esencia.

-¿Nos podrías contar un defecto confesable que tengas?
Lo directa que soy diciendo las cosas a los demás.

-¿Qué sueños te faltan por cumplir?
Hacer cine, conocer la India, estudiar Arqueología y ser mejor persona, entre otros.

-¿Nos podrías contar algunas de tus facetas que más te gustan?
Me gustan los dulces y las papas fritas, mi prenda favorita son los jeans y nunca salgo a la calle sin dinero, que mis cantantes favoritos son Joaquín Sabina y Pablo Milanés, que mi color favorito es el amarillo, que tengo una perrita yorkie de mascota llamada Sahara y que estoy obsesionada con la India, país que “conozco” a la perfección a través de la teoría en los libros de historia y geografía.


Daniela Tapia fue Nicolasa Fragoso en ‘Bella Calamidades’:

Empleada de Regina y sus cuatro hijos, de 25 años, ha estudiado muy poco y no es muy inteligente, podría ser mejor trabajadora, pero es torpe y eso la hace lenta y distraída. Además es algo perezosa, pero Regina no la despide porque es honrada y la aprecia. Nicolasa es atractiva. Novia de Nacho Mendoza, no tiene reparos en escaparse por las noches para verse con él a escondidas, ignorando que las consecuencias de sus actos le pueden acarrear gravísimos problemas. 

Además desconfía de Lola, la envidia y le tiene resentimiento. Eso la coloca en el plan de enemiga de la heroína de la novela, quien más que rabia, le siente lástima por bruta y ofensiva. Nicolasa no es mala, pero es ignorante, insegura, envidiosa y comete muchas equivocaciones.