Catherine Siachoque


Catherine Siachoque es sin duda una de las favoritas del público, no sólo habiéndose ganado el título de “la villana más sexy” de la televisión, sino además demostrando una gran versatilidad en su trabajo. Entre sus novelas más conocidas, tanto en Estados Unidos como internacionalmente, se encuentra ‘Sin senos no hay paraíso’, donde realizó su exitoso protagónico como Doña Hilda. También ha formado parte del elenco estelar de ‘Pecados Ajenos’, ‘Tierra de Pasiones’, ‘La Venganza’, ‘Te voy a enseñar a querer’ y ‘Amantes del Desierto’, de Telemundo. ‘La Guerra de las Rosas’, ‘La Sombra del Deseo’, ‘Sobrevivir’ y ‘Las Juanas’ fueron otras telenovelas que realizó en su natal Colombia.

Aunque Siachoque sea la mejor malvada en la historia de las telenovelas, en la vida real, es un ser humano con un gran corazón y muy sensible. Nadie se imaginaría que alguien tan malvado en la pantalla chica, sea una de las personas más solidarias en el ambiente artístico, por eso ella es muy querida entre sus colegas y siempre termina siendo la preferida entre sus compañeros cada vez que realiza una novela.

La bella y querida actriz comenzó su carrera hace más de 20 años, aunque no como actriz, sino como bailarina solista con la Compañía Colombiana de Ballet. Más tarde, incursionó en la actuación, destacándose no solamente en la televisión, sino también sobre las tablas. Siachoque es una consumada actriz de teatro, que tiene en su haber obras como ‘La Casita del Placer’, ‘La increíble Molly Brown’ y ‘La Jaula de las Locas’, entre otras.

Casada desde hace trece años con el actor Miguel Varoni, conocido internacionalmente por su genial interpretación del ingenuo y romántico Pedro Coral en la telenovela ‘Pedro, El Escamoso’, Siachoque no está de acuerdo con las personas que dicen que los matrimonios entre actores están destinados al fracaso.

-Catherine, ¿cómo definirías a Cecilia, tu personaje?
Ella usa su apellido siempre de soltera antes que el de casada, Altamira, para ellos, es como ser una Kennedy. Cecilia es un personaje que hace de todo, es impredecible, tu nunca sabes que va a pasar con ella, arranca muy tranquila, pero hay que tenerle un poquito de cuidado. Cuando estoy haciendo una novela la estudio tanto, estoy todo el tiempo viendo como es el personaje, lo analizo, pienso, vuelvo y leo, soy apasionada con todos mis personajes y eso finalmente lo acaba sintiendo el público a quien no se puede engañar. Esta novela es muy buena, ágil y diferente. Mantiene a todos con el ojo abierto todo el tiempo y así son todos los capítulos.

-¿Cómo te sentiste con tu rol actoral de Cecilia Altamira?
Estoy muy feliz con mi personaje, creo que ha sido una bendición y me lo he gozado y siento que lo he aprovechado.

-Antes de dar vida a Cecilia, ¿viste la versión chilena de la novela?
Quiero poder estar en neutro con lo que estamos haciendo, me encantó la historia por sí sola y cuando me dijeron del elenco, pensé que definitivamente es de esos proyectos que uno como actor quiere estar porque es una apuesta diferente.

-Esta vez no das vida a la típica villana...
Yo diría que Cecilia es humana. Para mí, Cecilia es uno de los mejores personajes que me han tocado hasta el momento, porque es matizado al extremo.

-¿Qué experiencia te dejó ‘Dónde está Elisa’?

Estoy muy agradecida con toda la gente y el apoyo que le han dado a la novela, con la aceptación de un proyecto diferente, con una historia distinta, y que lo hayan aceptado y acogido de esa manera, me tiene muy feliz.

-¿En qué crees que radica el éxito de esta telenovela?
Hemos tenido un grupo de actores reconocidos por su trabajo por su talento más que por cualquier escándalo. Esto ha hecho que todos estemos comprometidos con la novela con la escenas con los tiempos de grabación y que el ambiente sea espectacular donde lo más importante no es si te hicieron cinco planos o con quién terminó el plano cerrado; todas esas cosas que se dan en telenovelas acá. Todos nos apoyamos los unos a los otros es un ambiente de grabación difícilmente igualable a cualquier otra novela.

-¿Qué ha significado en tu profesión ‘Dónde está Elisa’?
Con todo el amor y el respeto que me merecen todas las novelas que he hecho como actriz y como persona, esta novela para mí ha sido de lo mejor. Me ha enriquecido de todas formas, a nivel personal y artístico y me siento una bendecida.

-¿Te asustó aparecer sin un ápice de glamour en algunas escenas de esta novela?
Para nada. En esta novela mi personaje a veces sale con ojeras, con sombras en la cara o manchitas en la piel. A mí no me importa. Lo importante es el resultado; transmitir la esencia del personaje al público.

-¿Qué haces para ser considerada una de las actrices más sexys?
Eso depende de los ojos con lo que lo miren a uno (risas). La verdad que no hago mucho (risas). No soy de mantenerme en un gimnasio, tengo la ventaja que tengo muy buena genética, y obviamente que es porque yo bailaba desde que era niña, entonces mi cuerpo aparte de la genética, tiene una información muscular, y como que eso se mantiene a través de los años, cuando tengo tiempo, voy al gimnasio. Trato de comer bien, pero normal, no me mato haciendo dieta porque ya sufrí mucho con las dietas cuando era bailarina, no me interesa tener una delgadez muy natural en mi, porque soy una mujer latina, soy voluptuosa, yo lo asumo y ya (risas).

-¿Le gusta a tu esposo qué vistas provocativa?
Pero claro. A él le gusta que muestre más, a mí me gusta mostrar de menos. A él le gustan los vestidos apretados, más cortos, más escotados, pero yo soy menos de eso, y él dice: “muestra, muestra, que me encanta”.

-¿Cómo manejas con Miguel las escenas fuertes de cama?
Como nosotros hacemos exactamente lo mismo, sabemos cómo se manejan esas escenas, sabemos como son, es más casi que ni hablamos del tema, lo hablamos alguna vez hace 10 años, cuando hice mi primera novela con Telemundo, que me tocó empezar a tener escenas fuertes, con diferentes personajes en la misma novela, yo estaba un poco indignada con el tema, y Miguel me dijo: “tienes que hacerlo, tú no le puedes crear la moral a tu personaje”, y lo asumí, y las hago como toca, y que la gente crea porque, si no, me dedico a otra cosa.

-¿Os intercambias consejos en vuestra profesión?
Nos respetamos mucho la carrera. Cuando alguno tiene duda sobre alguna escena, sobre algo del personaje o vamos a arrancar un proyecto sí lo comentamos con el otro a ver si nos parece conveniente o no; pero en el desarrollo de los personajes realmente no. Tal vez yo me meto un poco más en sus decisiones, que él en las mías, pero nos manejamos como independientes.

-¿Cómo vas a celebrar con tu esposo vuestro 14 aniversario de casados?
Todavía no sabemos cómo vamos a celebrar, pero para mí lo más importante no es el lugar sino saber que estamos juntos. Quizá tendremos una cena romántica. El mejor regalo es estar a su lado.

-En la misma profesión que tu esposo, ¿chocan vuestros egos?
No entiendo las guerras de egos. Cuando Miguel triunfó con ‘Pedro, El Escamoso’, yo me retiré un año, aunque tenía ofertas de trabajo, para apoyarlo a él. La persona que cele profesionalmente a su pareja, pues es mejor que se separe rápido, para que no sufra.

-¿Y qué consejos darías para tener una buena relación sentimental?
No dormir los problemas. Nunca acostarse enojados. Hablar las cosas. Otra cosa sabia de mi mamá: “no volverse la esposa, sino seguir siendo la novia”. No hay que desarreglarse; hay que estar siempre arregladita para él, como cuando eran novios.

-¿Ya has pensado en ser madre?
Ese es un tema que siempre hablamos y no sé cuando. Hasta ahora estamos tan felices y creo que somos bastante egoístas con eso, pero sabemos que ya tenemos que pensar en serio si queremos o no tener hijos porque no somos tan jóvenes, pero podemos esperar todavía un par de añitos más.

-¿Para ti es importante la familia?
Para mí la familia es muy importante. No importa qué hagamos; estar juntos es lo principal. Mis hermanos, mis papás, mi esposo. Son todo para mí.

-¿Cómo recuerdas a tu suegra, Teresa Gutiérrez, toda una institución de la actuación colombiana que falleció recientemente?
Teresa Gutiérrez es un icono para tantas generaciones en Colombia, toda su tenacidad, la seriedad con su trabajo, hasta el último momento siempre se sabia su letra, estudiaba perfectamente, llegaba temprano, esa disciplina, como hay gente que está empezando en televisión ahora no tiene, la actuación va mas allá que salir en televisión, es dedicarse a eso, y cumplir con una cantidad de cosas, entre ellas la más importante, la disciplina y el respeto por lo que se está haciendo y por la gente con la que uno comparte el día a día, Tere con eso era muy disciplinada, no te aceptaba que llegaras ni un minuto tarde y no te aceptaba que no te supieras la letra, actoralmente me dejó eso cuando trabaje con ella en ‘La Guerra de las Rosas’. Y como persona me dejó todo.

-¿Cómo fueron tus inicios en la actuación?
Empecé bailando, luego vino el teatro, me vieron allí y me llamaron para hacer casting para televisión, y me fue bien, arranque y aquí estoy (risas).

-¿Fue difícil entrar a la televisión?
Jamás me interesó entrar a la televisión, nunca fue mi sueño, era bailarina desde que fui niña y después que probé, haciendo teatro en comedia musical, nunca me imaginé trabajando en la televisión ni lo visualicé, las cosas se le van dando a uno, y era una experiencia más, una herramienta más, lo acepté y empecé a encontrarle el gusto, y a la gente le gustó lo que yo hacía, y todo se dio para que yo siguiera actuando, era algo diferente, bailar es actuar sin hablar, y en los musicales era actuar bailando y cantando, todo era relacionado.

-¿En qué se diferencia trabajar en Colombia a Miami?
Estuve en la primera telenovela que hizo Telemundo, con RTI en Colombia, y así lo hice con todas las telenovelas que se hicieron en Colombia para Telemundo, tengo 10 años trabajando con Telemundo, soy actriz exclusiva de esta empresa, y me necesitaban para trabajar en una telenovela en Miami, fue muy rico, conocer otro tipo de personas, era trabajar con camarógrafos, con otro tipo de nacionalidades, y eso crea otro tipo de lenguaje actoral diferente, entonces yo digo que esto es las naciones unidas, ha sido muy enriquecedor para mi, aunque Telemundo tiene muy claro el género de sus telenovelas, como el estilo.

-¿Utilizas el apuntador para tus escenas?
No uso apuntador, lo aprendí a manejar, pero no me gusta. No digo que sea mejor o peor, pero a mi no me gusta usarlo, no lo utilizo, me quita mucho tiempo, porque tengo que memorizar cuarenta o cincuenta escenas de un día para otro, escenas complejas que requieren más dedicación, pero la sensación que tengo cuando hago mis escenas, de memoria no las siento cuando tengo un apuntador, y respeto las personas que lo usan, pero yo no.

-¿Qué herramientas utilizas para preparar tus personajes?
Soy amante de los libretos. Me pongo en neutro para que el libreto me llegue fácil, creo que si uno se deja guiar por lo que uno tenga en la mano, como que el instinto lo va sacando a uno. Obviamente a mi me gusta hacer talleres de actuación, porque son elementos que uno va metiendo en una caja, y a la hora de crear un personaje te salen los que sean que hayas dejado en esa caja, que es el cerebro.

-¿Qué te exiges como actriz?
A mí me importa hacer historias buenas, más allá de que el personaje sea villana o sea buena, eso no me inquieta. Si tengo que hacer de mala de aquí hasta que me muera, lo seguiré haciendo, si es de buena también, mientras sean buenos proyectos, bien realizados, con un elenco bueno. Eso es lo que más me interesa a mí.

-¿De dónde sale esa intensidad al momento de actuar?
¡Ay, no sé! (risas). Mi papá también me decía la vez pasada: “¿Cómo puedes hacer esa escena? A veces siento que no es como mi hija, ¡qué cosa tan rara!”.

-Ahora que tienes un reconocimiento en Estados Unidos con las telenovelas latinas, ¿no has pensado en hacer una carrera en el cine de Hollywood?
No lo tengo pensado, he tenido un acercamiento por cuestiones de suerte, pero no se han concretado, no es algo que me desvele, me interesa más hacer películas en español, vamos a ver cuando se me da la oportunidad, hasta ahora he hecho telenovelas, vamos a ver cuando el universo se confabula por lo menos para que yo haga una película.

-¿Y qué ha pasado con el teatro?
Es lo que más me gusta, me fascina, tiene que ser una producción que me guste mucho, me gustaría hacer algo que fuese musical, tal vez podría hacer un alto en las novelas, tendría que ser algo que me aporte más, que no sea volver a lo que hacía antes, puede ser si se me dan los tiempos y es una buena producción, puede ser que haga teatro.

-¿Qué piensas sobre las adaptaciones de otras telenovelas (también conocidos como remakes)?
A mi me parece bien las adaptaciones. Hay adaptaciones que han funcionado en algunos países de excelentes telenovelas, y es la posibilidad de contar la misma historia, con otra estética y otra manera, es muy válido y buenísimo, obviamente el país donde se produzca, como se cuente, hacia que público va dirigido, una cantidad de cosas que hacen que tenga éxito. Aunque ningún remake de ‘Las Juanas’ ha funcionado, bueno ‘Las Juanas’ que yo hice, tenía una energía muy especial, tenía magia, era un gran libreto, y no entiendo por qué no ha funcionado los remakes, por ejemplo ‘Yo soy Betty la Fea’ ha funcionado en todas las partes que la han hecho, ‘Café con aroma de mujer’ la hicieron en México y les funcionó muy bien, es dependiendo.

-¿Qué sueño te falta por cumplir?
Sueño con seguir teniendo la bendición de hacer proyectos que me gustan, de seguir haciendo mi trabajo, no soy de grandes sueños, voy el día a día, más que soñar, disfruto cada día lo que estoy haciendo, y me gozo cada segundo de día de grabación, cada escena, me divierto con el momento, más con lo que pueda llegar hacer, porque no sé si me muera esta noche (risas), para que soñar si lo que está pasando, está pasando ya y ahora.

-Amas tu profesión, pero, ¿te imaginas haciendo otra cosa?
La verdad, no creo. Me encanta lo que hago. Lo disfruto tanto que realmente no creo. Si tuviera que hacer otra cosa, si tuviera que volver a empezar me hubiera gustado ser como arquitecto, pero en este momento de mi vida no quisiera hacer una cosa diferente.

-¿Y qué planes tienes ahora que has terminado las grabaciones de ‘Dónde está Elisa’?
Me mudé a Colombia con Miguel. Él va a dirigir una nueva serie de Telemundo (‘La Diosa Coronada’) y va a protagonizar una telenovela (‘Ojo por Ojo’) que él ya después les estará contando. Y por ahora yo voy a estar como digo yo: “llenando la canasta nuevamente” porque ‘Dónde está Elisa’ fue un proyecto muy intenso en cuanto a trabajo, ya que éramos pocos personajes y eso hacía que trabajáramos mucho y mi personaje cada día que iba cobraba más fuerza. Quiero tomarme unos mesecitos para mí, quiero tomar algunos talleres de actuación para empezar a abordar nuevos personajes y sé que voy a estar aquí en Colombia algunos meses hasta que mi marido termine su novela. Esto es muy rico para mí porque desde que me fui de Colombia hace ya cinco años, es la primera vez que vengo con tiempo.


Catherine Siachoque fue Cecilia Altamira en ‘¿Dónde está Elisa?’:

Casada con Bruno Cáceres, madre de Eduardo y Flor, hermana de Mariano y Ana. La tía de Elisa. La mayor de los Altamira (que ya tiene 40 años) fue criada para el éxito. Entró a estudiar ingeniería comercial y obtuvo excelentes puntajes. Su padre dio una fiesta el día en que se graduó y, en un emocionado discurso, elogió su inteligencia y fortaleza de carácter, también dijo que Cecilia era su sucesora natural. Cecilia admiraba a su padre por sobre todas las cosas y desde ese día creyó firmemente que algún día se haría cargo de las empresas familiares con gran éxito.

Tenía planeada su vida desde los 16 años: quería casarse con un hombre serio, tener hijos y criarlos igual como la habían criado a ella, con todas las comodidades, pero con un alto sentido de responsabilidad y respeto a la familia.

La vida la sorprendió cuando puso en su camino a Bruno Cáceres, un talentoso arquitecto de personalidad explosiva y encantadora. Intelectual, intenso y muy inteligente, fascinó a Cecilia con su ingenio y el prestigio que gozaba a pesar de su juventud. Su padre no lo vio con buenos ojos, pero Cecilia estaba enamorada, sentía que junto a Bruno le esperaba un futuro brillante y exitoso, incluso mejor que el destino que ella misma había imaginado. Con mucho más glamour y chispa, eso era seguro. En 1995, cuando Cecilia tenía 25 años, se casaron con una gran fiesta. Ella estaba radiante, no le importó que una semana antes Bruno se había besado con una de sus mejores amigas en una fiesta. Ella los descubrió en el baño y, a pesar de la rabia que sentía, pudo entender que se trataba de un desliz de borrachos, aceptó las disculpas desesperadas de Bruno y su amiga y les hizo jurar que jamás le contarían esto a nadie. Siete días después, se presentó de blanco y con un ramo de claveles blancos en la iglesia, segura de que Bruno la amaba, a pesar de todo. La fiesta se comentó durante meses en los círculos sociales y la familia Altamira comenzó a aceptar al cuñado algo loco, pero encantador. Después vinieron los hijos, los grandes éxitos en la carrera de Bruno y también en la de Cecilia. Los Cáceres Altamira se transformaron en una familia exitosa, entretenida e ideal, el orgullo máximo de Cecilia.

A los cuarenta años, Cecilia se considera una mujer de éxito. Su carácter fuerte y gran capacidad de mando, sin dejar de lado su elegancia natural, la llevaron lejos en los negocios. Cecilia comenzó a trabajar con su padre desde muy joven y, desde su muerte, se dedicó completamente a la empresa emblemática de la familia, la Viña Altamira. Cecilia es la gerente de marketing y junto a su hermano han logrado elevar la calidad y el prestigio de la Viña a nivel internacional. Cecilia quiere mucho a su hermano Mariano, pero siempre está compitiendo con él en los negocios y en la vida familiar. La competencia es algo natural entre los hermanos Altamira. Con su hermana menor Viviana, la relación es diferente, Cecilia nunca soportó que su padre malcriara a Viviana y no fuera estricto y exigente como lo era con ella. Siempre la está cuestionando y juzgando su frivolidad y falta de ambición.

Cecilia dirige a su familia con la misma gracia y firmeza que utiliza en los negocios, es una madre contenedora y controladora, siempre preocupada de la estabilidad de la familia. Con su hijo Eduardo; Cecilia tiene una relación muy cercana, pero a menudo lo sobreprotege. Cecilia advierte que su hijo no es como los demás, que tiene una personalidad marcadamente retraída que podría traerle problemas en el futuro. Cecilia intenta ayudarlo con todas las herramientas posibles sin que Eduardo se dé cuenta. Madre e hijo tienen un mundo muy propio y hoy, en plena adolescencia, Eduardo está abandonando.

La casa ideal de Cecilia Altamira es algo que le ha costado esfuerzo, pero la tiene absolutamente satisfecha y no está dispuesta a arriesgarla por nada. Cecilia ha sabido adaptarse a la cada vez más ególatra personalidad de su marido, incluso ha ignorado muchas de sus aventuras, a cambio de una familia estable, con hijos ejemplares y quince años de matrimonio con un marido exitoso al que aún ama como el primer día en que lo conoció.

La fortaleza de Cecilia será un pilar fundamental para mantener unidos a los Altamira después de la desaparición de Elisa. Ella hará todo lo posible para que su familia no se desmorone.