Silvana Arias


Silvana Arias vuelve a las telenovelas. Ni bien terminó de grabar la postergada telenovela de la cadena Venevisión, ‘Pecadora’, y Silvana Arias aceptó integrarse al elenco de ‘Perro Amor’.

Como Verónica, su personaje en la telenovela ‘Perro Amor’, de Telemundo, Silvana Arias cree en “las energías divinas del universo”. En el desarrollo de su propia carrera, la actriz peruana tiene muchas pruebas de que si algún rol está destinado a ella, no hay obstáculo que pueda impedirle asumirlo.

Silvana Arias, siempre tuvo inclinaciones hacia el arte y la moda por lo que decidió estudiar diseño de modas y paralelamente Administración de Empresas en la Universidad del Pacifico en su natal Perú. A finales de los años 90, Silvana comenzó a hacer papeles de extra para juntar dinero y así poco a poco el destino la llevó a Miami a cumplir su sueño de convertirse en actriz. Desde entonces, Silvana maneja muy bien su incursión tanto en producciones anglosajonas como en la televisión hispana.

En 1999, cuando a su casa en Lima (Perú) entró una llamada de la productora de telenovelas América Producciones para ofrecerle un papel como protagonista juvenil en ‘María Emilia, querida’, su mamá contestó: “Están equivocados, mi hija no es actriz”.

Arias siempre había contado con el apoyo de su papá, el actor Nelson Arias, figura del teatro y de las radionovelas en su país, sin embargo, no lo había recibido de su madre, que no quería que se dedicara a la actuación. Pero la llamada llegó, Arias firmó el contrato y comenzó oficialmente su carrera de actriz. Más tarde se trasladó a Miami y ganó un papel en ‘Gata salvaje’, como la hermana de los personajes que interpretaban Mario Cimarro y Mara Croatto. Después de un paso por Telemundo en ‘Amor descarado’, se mudó a Los Ángeles y trabajó en la televisión norteamericana.

Su experiencia previa en la comedia fue en inglés, en un piloto para un sitcom estelarizado por el cómico norteamericano Bernie Mac, que no llegó a materializarse por la repentina muerte del actor. Silvana Arias se convenció de representar el papel cuando supo que en la versión anterior de Colombia, Ana María Orozco ganó varios premios por este rol.

Por eso, ahora aprovecha al máximo la oportunidad de interpretar a la optimista Vero, una joven que tiene la cualidad de producir las sonrisas que logran un balance en el drama de ‘Perro Amor’. Ella es la amiga de Sofía (Ana Lucía Domínguez), quien se convierte en el amor del protagonista, Antonio (Carlos Ponce). La Vero también divide su corazón entre dos hombres, Benny (Carlos Ferro) y el maduro Pedro Brando (Víctor Cámara).

Fue su propio acento en inglés el que permitió que en el 2004 la eligieran entre 200 aspirantes para el papel de Paloma López-Fitzgerald en la soap opera de NBC Passions, un rol que interpretó durante cuatro años. En el avión hacia Los Ángeles, Arias entabló amistad con William Levy, quien había pasado un año de entrenamiento con NBC para trabajar en soap operas. “El destino finalmente lo llevó a México a hacer protagónicos. Ya ves que Dios tiene un plan. Mi acento no era fingido, era perfecto para esta muchacha que había crecido en México”, recuerda Arias, que entonces había acabado de filmar con Telemundo, ‘Amor descarado’, y se benefició de la unión de esta empresa con NBC.

-Silvana, ¿cómo es tu personaje de Verónica Jessica Murillo?
Es la primera vez que le pongo muchas cosas mías a un personaje. Como se trata de una comedia, se tiene más libertad con el libreto. Bueno, La Vero es un personaje muy inocente, muy leal, sin malicia, positivo, y muchas veces mete la pata. En un momento terminará con su novio y se sentió atraída por Pedro Brando (Víctor Cámara), quien es mucho mayor que ella. Tuve como dos historias de amor, una con Víctor Cámara y la otra con Carlos Ferro. Ambos muy buenos actores.

-¿Cómo te encuentras ahora que regresas a Telemundo?
Muy bien. Regreso a Telemundo después de la novela ‘Amor descarado’ (2003). Estaba terminando ‘Pecadora’, que protagoniza Eduardo Capetillo, y al día siguiente me llamaron para trabajar en ‘Perro Amor’ en el personaje de La Vero, la estrafalaria secretaria que hizo Ana María Orozco antes de protagonizar la popularísima ‘Yo soy Betty la fea’, lo cual me encanta porque es la parte cómica de la novela. Estoy feliz de haber trabajado con Carlos Ponce y Ana Lucía Domínguez. La Vero, mi personaje, tiene problemas con su novio y encuentra refugio en don Pedro.

-¿Te gustó dar vida a un personaje tan cómico como Verónica (en ‘Perro Amor’)?
Sí. Siempre quise hacer comedia en mi idioma y creo que el Universo me oyó. Si piensas positivo y llamas las cosas con la mente, tarde o temprano te van a llegar en el momento correcto.

-¿Y qué reto supuso ‘Perro Amor’ en tu carrera profesional?
El reto es hacer comedia sin exagerar, porque a veces nuestra comedia es exagerada. Yo quería llevarlo a un punto que no fuera caricatura, y a la vez que no perdiera la chispa de La Vero.

-Te oímos en esta novela con un acento muy mexicano, a pesar de que tú eres peruana...
Normalmente te piden un acento neutro, pero en la novela mi familia es mexicana. Tiene un restaurante de tacos. Además, es la cuarta vez que interpreto a una mexicana.

-Viviste un romance con Víctor Cámara en la novela. ¿Él es un buen compañero?
Es un amor, me emocioné cuando supe que iba a tenerle de pareja. Para mí, trabajar con él es lo máximo, me lo pasé muy bien y, curiosamente, me relajaba. Al principio, no podía creer que estuviese trabajando con Víctor Cámara. Siempre lo veía en la tele. Mi madre moría por él. Me dio nervios cuando me dijeron que él iba a ser mi pareja en la telenovela. Pero en cuanto empezamos a grabar juntos descubrí que Víctor es muy divertido. Con él todo ha sido muy fácil.

-¿Alguna vez te has sentido atraída por un hombre mayor que tú?
Nunca, pero entiendo ese amor. Todos los hombres tienen algo interesante, con independencia de su edad.

-¿En qué te fijas tú?
Me encanta el sentido del humor, me atraen los hombres que cuentan chistes, bromean…

-¿Tienes quien te haga sonreír?
Sí, un chico con gran corazón y entregado a su trabajo. Vivo una relación nuevecita con un camarógrafo de Venevisión. Se llama José Carlos Ortega. Él es cubano criado en Estados Unidos. Ya nos conocíamos, pero el romance es reciente. Estamos en la misma industria y entendemos el trabajo uno del otro. Su abuelo fue mi director en ‘Gata salvaje’. Es relajante estar con alguien como él.

-Tu currículum es muy extenso, pero aún no te ha llegado un papel protagonista. ¿Lo anhelas?
No. En las telenovelas latinas, las protagonistas deben tener un físico casi de Miss Universo y yo soy baja, mido 1,54. Una ha de aceptar que no da para el papel principal.

-¿A qué personaje te gustaría dar vida?
Me quedo con un personaje del teatro clásico, quisiera interpretar a Julieta. El final es súper trágico, pero siempre me ha gustado que los dos estén dispuestos a hacer cualquier cosa para estar juntos. Yo soy muy romántica.

-¿Qué te llevó a dejar Perú para desarrollar tu carrera en Estados Unidos?
Había grabado cinco novelas y me apetecía hacer algo diferente.

-¿Cómo trabajas en otro idioma?
Ahora bien, pero me costó muchísimo. Pasé los primeros seis meses llorando porque apenas hablaba inglés.

-¿De qué novela guardas mejor recuerdo?
De Jimena, de ‘Gata salvaje’, porque fue un reto dar vida a una alcohólica. Y también de Susana, de ‘María Emilia, querida’.

-¿Y con qué galán repetirías?
Con Rodrigo Sánchez Patiño, mi primera pareja; lo pasamos muy bien.

-Fuera de las novelas, ¿qué otros sueños persigues?
Quiero sacar mi propia línea de ropa. Además, con mi hermana Paola voy a montar una empresa para organizar bodas de bajo presupuesto.

-¿En qué aprovechas tu tiempo libre?
En ir al cine, a la playa y cocinar, sobre todo platos de Arequipa (una ciudad de Perú).

-¿Qué planes tienes luego de ‘Perro Amor’?
En realidad, no sé bien qué pasará en ese tiempo. Me encantaría actuar en Perú otra vez. Si sale una novela o película, sería genial. Cada vez que termino un proyecto voy a Lima para visitar a mi familia. En octubre también estaré en Lima para ir a la procesión del Señor de los Milagros porque le tengo mucha fe.


Silvana Arias fue Verónica en ‘Perro Amor’:

Edad: 24 años. Profesión: estudiante de modelaje y asistente personal de Pedro Brando. Verónica es la mejor amiga de Sofía. La quiere, la respeta, la admira y sueña con verla feliz. Es ingenua y soñadora, piensa que el mundo es un jardín de rosas y que la gente, por principio es buena. Es una mujer atractiva, pero se viste y se arregla de una manera tan poco común que no podríamos definir su estilo. Es honesta y buena. Nunca tiene una segunda intención, ni quiere dañar a nadie.

Su ingenuidad e incapacidad para medir las consecuencias de sus actos, la llevan a meterse en todo tipo de problemas: desde creerle a Antonio y meterse en su relación con Sofía, hasta enamorar a Don Pedro, sin ni siquiera darse cuenta de que lo está haciendo. Vero tiene un discurso sobre la vida, en el cual las leyes del amor universal y el cosmos conspiran creando un orden perfecto. Con esta explicación justifica cualquier suceso por más doloroso que sea.

Enamorada de Benny, es la novia perfecta. Lo consiente, lo cuida y lo llena de palabras de amor. Después empezará a conversar con Don Pedro, que le ofrece trabajo en Brando Constructores cuando su papá le quita el apoyo y ella lo enamora con su manera transparente de ver la vida. Hasta que la conoce, Pedro no conocía la honestidad, el desinterés, el humor y la inocencia.

De corazón noble, soporta los desplantes de su suegra con entereza, y hace todos los esfuerzos posibles para que ella la acepte. Aunque a veces se avergüenza de su papá y su hermano, los quiere y respeta. Su sueño es convertirse en modelo, y por esa razón se retiró de la carrera a la que su papá a inscribió. A raíz de esto, pierde el apoyo de su padre y tiene que buscar trabajo. Finalmente Pedro Brando le da esa mano y la lleva a trabajar a su empresa, para luego caer locamente enamorado de ella. Vero encuentra en Pedro, un hombre bueno y cariñoso, que le ofrece un tipo de amor que ella no conoce y es por eso que en medio de su confusión termina enredándose con él, sin saber realmente si lo que siente es lo correcto o no. Nunca va detrás del poder, del dinero ni nada de Pedro. Ella sinceramente se interesa por la conversación con él, por el mundo que él le muestra.