Miguel Varoni


Miguel Varoni da vida al jefe de una poderosa red criminal, es Martín Acero (alias “El Hierro”) en la telenovela ‘Más sabe el Diablo’. Varoni tiene en su haber una carrera muy prolífica, y logró un gran éxito con su protagónico en ‘Pedro, El Escamoso’. Viene de ser el director de ‘Sin senos no hay paraíso’ y como actor se ha convertido en un embajador de las telenovelas siendo reconocido internacionalmente.

Sin embargo, esta no es la primera vez que el actor colombiano interpreta a personajes antagónicos, como sucedió en ‘Las Juanas’ y ‘Gallito Ramírez’. Y el argentino de nacimiento pero colombiano de crianza, añadió que la esencia de su actual personaje fue lo que lo motivó a regresar a las telenovelas.

Varoni, aunque pocas personas lo saben, es director creativo y ejecutivo de Telemundo. En el pasado dirigió telenovelas en Colombia como ‘Manuela, no juegues con mi vida’ y ‘Momposina’, así como la serie dramática ‘Decisiones’, en Miami.

-¿Qué nos puedes contar de tu participación en ‘Más sabe el Diablo’?
Fui el malo de la novela, Martín Acero. Es un personaje bellísimo, muy especial, con muchos matices; me parece un personaje muy lindo.

-¿Cómo te sientes con esta nueva caracterización?
Ha sido una experiencia muy agradable, y no es una respuesta típica, sino que lo digo de todo corazón. Hacía muchos años no hacía un personaje como éste, un malo de verdad. Es muy agradable hacerlo después de haber dirigido ‘Sin senos no hay paraíso’, pues como actor es divertido ser este tipo que es cero confiable, que juega a ser el más divertido, el mejor ejecutivo, que parece rico de conocer y que, en verdad, es un peligro porque nunca se sabe lo que hay detrás de él.

-¿Y cómo has encarnado el personaje de mafioso para darle esa credibilidad al mismo?
Realmente no ha sido tan difícil porque el libreto está muy bien escrito, está claro desde la primera hoja que lo lees y lo va a uno como atrapando. El personaje de Martín Acero tiene gran cantidad de matices, de formas de relacionarse con la gente, y eso le da a uno la posibilidad como actor de jugar más con él. Ha sido fácil en el buen sentido de la palabra y cuando lo digo así es porque muchas veces uno tiene en la mano un libreto que no tiene buena estructuración, pero éste sí que lo está y eso ha sido una bendición de Dios para nosotros los actores.

-¿Cómo definirías la maldad?
La maldad es algo que todos tenemos adentro, pero que sabemos controlar.

-La novela fue filmada en locaciones de Florida, Nueva York y México, ¿cómo lográis adaptaros a cada set de grabación y qué es lo que mas extrañas de tu casa?
El trabajo como tal es el mismo en cualquier parte. Hay que levantarse temprano, aprenderse el libreto y estar concentrado. En mi caso personal, de mi corazón y de mi cuerpo, lo que mas extraño cuando viajo es a mi esposa, cuando no puedo viajar con ella. Estando en la casa, “arrunchado”, viendo la televisión abrazadito, en la mañana el desayuno, es rico. Catherine me tiene bien acostumbrado, me cocina, me consiente, me… de todo (risas).

-¿Qué tiene la novela ‘Más sabe el Diablo’ para enganchar a los televidentes?
Pienso que es una novela espectacularmente rica y cuando yo dije que tiene todos los espacios, es que están llenos. Es una historia de amor preciosa protagonizada por estos seres humanos que son bellos por fuera y por dentro. También hay la parte de la maldad, que modestia aparte es la que me toca a mí y está muy bien armada por la escritora, así como la parte del humor, la de la dulzura y la del cariño. De verdad que es una novela muy bonita, además siempre aquí en Telemundo queremos hacer cosas distintas, diferentes, algo que nos ha llevado a ser tan naturales para que el televidente se vea reflejado en la actuaciones cotidianas.

-Si pudieras tomarte unas cervezas con Martín o con Pedro, El Escamoso, ¿con quién te irías?
Definitivamente con Pedro, no lo dudo, porque es un tipo cándido, alegre y muy amable. Martín es un tipo con el que no quieres cruzarte, no te interesa, no te conviene. No puedes sentarte en una mesa con alguien en quien no puedes confiar y, lo peor, es que el tipo es tan falso que te vas pensando que estás con un gran amigo. No tiene límites morales y eso se va a ir viendo más en el transcurso de la telenovela.

-¿Y qué tal un encuentro entre Martín Acero y una de las famosas villanas que ha hecho tu esposa?
Dios mío, eso sería una mezcla explosiva, pero muy chévere de hacer, una experiencia bonita y chévere de contar, pero eso sólo puede ocurrir en la pantalla porque en la vida real no hay forma de que Catherine sea villana nunca. Ella es lo más hermoso que hay, es un alma maravillosa, además de ser una gran actriz que no tiene límite, es espectacular, es como un Mercedes Benz o un Rolls Royce, es maravillosa.

-¿Cuál es la clave para mantener una relación como la de ustedes?
Muy simple, sexo cochino (risas)… no, no, mentiras. Creo que lo más importante para mantener una relación no es casarse frente a un sacerdote musulmán, indio o católico y prometer amor eterno, que es una mentira. Uno no sabe ni siquiera lo que va a pasar pasado mañana, sino construir la relación día a día. Yo llevo trece años con Cathy y estoy tan enamorado de ella que, si mañana me dice que se va a vivir con otro tipo, le digo que entonces al apartamento nos vamos los tres porque ella para mí ya es como un brazo, una pierna, algo que es indispensable.

-Muchas mujeres te ven como un hombre muy sexy, ¿te crees ese cuento?
Pues no lo voy a negar, claro que sí. Estoy muy agradecido con las mujeres que opinan eso y trabajo mucho pa’ que lo sigan opinando (risas). Me cuido mucho, hago dieta y hago mis ejercicios porque no hay nada más triste que un día le digan a uno "quítese la camisa para grabar una escena y uno tenga que decir: 'no, es que no me la puedo quitar porque he comido mucho'".

-Has dicho que tu nariz grande es un arma de conquista, ¿en verdad lo crees?
Claro que sí, defiendo mi nariz porque con mi cara grande ¿qué tal que yo tuviera una nariz espigada? No, no, no. Voy a confesar algo: desde que tengo uso de razón tengo un problema de tabique grave. Muchos días al año sólo respiro por una fosa nasal y, si no me he operado, es porque no me imagino con otra nariz. Me encanta mi nariz y me aterra pensar que me la cambien algún día.

-Eres actor, director y ejecutivo de Telemundo, ¿cómo te sientes en tu trabajo?
Disfruto mi trabajo; nunca pienso en el medio. Para mí es lo mismo trabajar en cine, en televisión o trabajar en teatro, todos son exigentes. El teatro es exigente, pero tienes dos meses de ensayo. La televisión es un medio donde tienes que hacer de 20 a 25 escenas en un día y tienes un solo ensayo.

-¿Cómo te sientes en las telenovelas?
La telenovela es del latinoamericano, es un medio inventado por nosotros y tenemos que sentirnos muy orgullosos de haberla inventado. Yo soy un trabajador. No me como el cuento, no creo en el estrellato, no creo en la fama, no creo en la idiotez que encierra este mundo. Creo en el trabajar, creo en hacerlo bien, creo en respetar al público, creo en trabajar, en hacer un trabajo intenso, de disciplina y ser disciplinado en todos los sentidos.


Miguel Varoni fue Martín Acero en ‘Más sabe el Diablo’:

Un diablo de apariencia y corazón de hierro. Desde niño fue perezoso e irresponsable, el típico hijo consentido de su mamá, quien creció bajo protección excesiva al punto de la mala crianza. Miguel siempre se consideró “demasiado” como para tener que rebajarse a acatar órdenes de profesores o figuras de autoridad, sin imaginarse que su padre moriría y el apoyo incondicional que le daba para hacer su voluntad, ya no lo encontraría. El mundo de fantasía y lujos en que creyó viviría siempre, se desplomó por las deudas interminables que su padre dejó sin pagar.

Graciela, su madre, tuvo que recurrir al primo lejano de su marido y padrino de su hijo para no renunciar a la vida de lujos, por eso Aníbal termina ayudándolos a salir adelante. Su apoyo le da la oportunidad a Miguel de viajar a los Estados Unidos a estudiar y unido a su astucia por escalar posiciones dentro de la empresa que maneja el padre de Manuela, hace todo por ganarse su confianza y demostrarle que él debe ser el sucesor como presidente de la empresa. Como una manera de sellar su suerte, se compromete con Manuela, la hija de Aníbal.

Tras la fachada de gran ejecutivo de Martín, Aníbal desconoce que el verdadero mundo de su futuro yerno es oscuro e ilícito, pues su empresa de consolidación de Carga del conglomerado “Davila Enterprises, Inc”, es en realidad la fachada para la exportación de mercancía, electrodomésticos y aparatos electrónicos a Latinoamérica. Miguel recibe todo esto de los robos que hacen ladrones expertos de su banda delictiva, donde él se conoce como “El Hierro”.

El encantador Miguel es un ladrón de cuello blanco, que logra todo lo que quiere con su falsa amabilidad y simpatía. Desde que era adolescente convencía a cualquier mujer para llevarla a la cama, incluyendo a Esperanza, la humilde empleada doméstica de su casa que le da un hijo a quien conoce muchos años después.

Miguel nunca se ha enamorado y usa a las mujeres para sus propósitos y deseos sexuales o financieros, historia que repite con Manuela, a quien ve como símbolo de la riqueza y el poder de su familia. Pero la vida jugará con sus pasiones y le atraviesa a la mujer que le hace perder la cabeza, Marina. Lo que no imagina Miguel es que sus pecados del pasado y del presente se unen para destruirlo y llevarlo a punto del suicidio.