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En el verano de 2009 comenzó ‘Niños ricos, pobres padres’, una telenovela donde los jóvenes guardan secretos de adultos. Protagonizada por Aylín Mujica, Fabiola Campomanes y la estrella de ‘Sin senos no hay paraíso’, Carmen Villalobos, la novela se estrenó el pasado martes 7 de julio, por Telemundo, a las 9:30pm/8:30c.

Al elenco de actrices Carmen Villalobos, Aylín Mujica y Fabiola Campomanes, les acompañan un gran elenco conformado por Aldemar Correa, Sebastián Caicedo, Margarita Muñoz, Juan Pablo Shuk, Geraldine Zivic, Javier Delguidice, Marcelo Cezan, Ángela Vergara, Didier Van der Hove, Johanna Bahamon, Mónika Pardo, Gabriel Valenzuela, Majida Issa, Millie Ruperto, Conrado Osorio, Andrés Fierro, Paula Barreto, Javier Jattin, Carlos Arturo Buelvas, Tatiana Rentaría, Juan David Agudelo, Margarita Vega, Mónica Chávez, Alexander Gil, Álvaro García, Sebastián Eslava, Camilo Perdomo, Maleja Restrepo y Juliana Gómez.

Producida por RTI Colombia para Telemundo, escrita por Luis Felipe Salamanca, y bajo la dirección de Rodolfo Hoyos y Santiago Vargas. La producción ejecutiva está a cargo de Hugo León Ferrer.

Con un total de 125 capítulos, esta historia de Telemundo llega a la Revista “Gaceta, Dulce Paraíso”, en la séptima edición especial que lanza nuestra publicación para que podáis disfrutar y revivir los momentos de cada episodio, con entrevistas y biografías a los actores y actrices, perfiles de cada personaje, resumen detallado de cada uno de los episodios (dividido en cinco partes), pósters y un cuestionario para que demuestres que no te has perdido ni un solo capítulo.


SINOPSIS:

El sueño americano de Alejandra Paz terminó justo el día en que en su escuela fue reconocida como la mejor alumna y elegida como la encargada del discurso de graduación con el que seis meses después daría por terminados sus estudios secundarios. De regreso a su casa, Alejandra encontró a su madre rodeada de policías y de funcionarios de migración, quienes realizaban una redada en el vecindario para capturar inmigrantes ilegales, entre ellos la madre de la muchacha, Lucía Ríos viuda de Paz, mujer que hacía veinte años había llegado a los Estados Unidos pero nunca había legalizado su situación. Después de una breve pero intensa batalla legal, Alejandra se ve ante la terrible disyuntiva de seguir viviendo en los Estados Unidos como la ciudadana legal que es o acompañar a su madre a su forzado exilio al país de donde huyó hace veinte años. La respuesta para Alejandra es obvia y, pocos días después, llega al país de sus orígenes sin sospechar que el destino le tiene preparada la más dura prueba de su vida.

Acogida en la casa de una tía desconocida, Verónica, quien las recibe a regañadientes en su lujosa residencia, gracias a los buenos oficios de su tío político, Roberto, y de su primo, Santiago; Alejandra comienza a conocer el asombroso mundo que dejó su madre atrás cuando, huyendo de la presión familiar, lo abandonó todo por alejarse de un amor imposible y por seguir al hombre que sería el padre de Alejandra. Y ésta no puede creer el lujo, el derroche y la opulencia que encuentra al llegar. La enorme mansión, el cuerpo de servidumbre, la flota de automóviles y el sofisticado refinamiento de sus parientes, parece sacado de la más extravagante película de Hollywood, pero esta vez en el tercer mundo.

A su llegada, Alejandra accidentalmente conoce a los dos muchachos que serán en adelante los enconados rivales que lucharan por el amor de la muchacha desde dos realidades distintas: David Castro, el joven taxista que será su primer contacto con el país, y Esteban Sanmiguel, el hijo único de una de las más poderosas familias locales. La sorprendente coincidencia es que ambos estudian en la misma escuela a la que asistirá Alejandra, David en calidad de becario y Esteban como el dueño y señor del lugar. La tragedia de Alejandra comienza al mismo día de su llegada cuando Esteban la invita a una fiesta con la cual se despide la temporada de vacaciones. A su llegada, la muchacha queda perpleja ante el lujo de la casa, el derroche de licores y viandas, pero sobre todo por el comportamiento verdaderamente salvaje de quienes serán sus nuevos compañeros. Fabulosos automóviles a la llegada, bellísimas jovencitas vestidas a la última moda, apuestos jóvenes que parecen sacados de una agencia de modelos. Todo es absolutamente nuevo e increíble para Alejandra, quien desprevenidamente recibe una copa mientras sus nuevos amigos le enseñan la suntuosa mansión. Y Alejandra despierta en una habitación desconocida semidesnuda y siendo auxiliada por su primo y quienes se convertirán en sus ángeles guardianes: David y Anaís. La muchacha ha sido violada, pero tarda algunas horas en comprender el horror de su tragedia. Impotente e incapaz de darle a su mamá más problemas, Alejandra guarda el terrible secreto sólo para ella y las personas que la auxiliaron.

Haciendo de tripas corazón, al día siguiente, tiene que asistir a su primer día en la escuela y no es más que llegar para sentir todas las miradas clavadas en ella. Isabela, la novia de Esteban, quien desde el comienzo comprende el peligro que representa la nueva alumna para su eterno novio, es quien la pone al tanto de que no sólo fue ultrajada, sino que además alguien le tomó fotos desnuda, fotos que ahora aparecen en la página Web que los traviesos muchachos tienen para alardear de sus aventuras sexuales. Alejandra es incapaz de comprender tanta maldad pero no está dispuesta a rendirse tan fácilmente por lo que, callando su secreto, decide emprender la búsqueda del culpable a la vez que finge una tranquilidad que no siente pues por dentro está destrozada. Enteradas sus compañeras de la escuela, le restan importancia al asunto y explican que todas han sido víctimas del mismo tratamiento, pero para Alejandra es una cuestión de honor y justicia. El trauma que ha sufrido tendrá efectos devastadores para ella, pero por lo menos encontrar al culpable puede ser un alivio.

Como puede, Alejandra reasume su vida normal y comienza a descubrir la realidad que se mueve al interior del colegio más prestigioso de la ciudad, donde estudian los hijos de las familias más prestantes del país. Muchachos sin Dios, sin ley, hacen lo que les viene en gana. Son los dueños y señores del lugar y lo usan para cometer toda suerte de fechorías. En realidad la escuela sólo es un punto de encuentro en donde los muchachos pasan el tiempo que no están en discotecas, clubes, de compras en Miami, jugando golf o polo, o corriendo en sus automóviles deportivos y motocicletas. El sexo y algunas sustancias prohibidas están a la orden del día. La violencia, el chantaje y los negocios extraños completan el menú de actividades de la escuela en donde lo académico tiene poca o ninguna importancia. En este mundo extremo, sin embargo, Alejandra encuentra gente buena, estudiantes que quieren romper con el círculo vicioso y, poco a poco, con la llegada de la muchacha, comprenden que existe la posibilidad de salvación. Pero no será fácil. La misma Alejandra se acercará peligrosamente al vacío, llevada de la mano por Esteban de quien se enamora perdidamente.

Paralelamente a la vida de los muchachos, girará la vida de sus padres, algunos tan perversos e inmorales como ellos y otros en cambio luchadores incansables por sacar a sus hijos adelante. Las traiciones de sus mayores serán el ejemplo a seguir. Los negocios multimillonarios, a veces realizados de manera poco ortodoxa, serán la cotidianidad para gente que tiene que alquilar un ejército de asistentes que vivan sus vidas pues sus ocupaciones se lo impiden.

En este medio crecerán y entraran a la edad adulta los jóvenes del colegio con sus historias de amor y dolor, con su sentido de la soledad y abandono, con las difíciles definiciones acerca de la sexualidad y el futuro, pero siempre encontrando en el último momento la respuesta que les permitirá salir del engañoso mundo en el que viven.

Por su parte David, el hijo de un modesto taxista quien, gracias a una beca, estudia en la escuela, se convierte en el silencioso enamorado de Alejandra y en su clandestino protector. Vive pendiente de ella y a pesar de los múltiples problemas personales y económicos que tiene, es capaz de sacrificar el último minuto y el escaso dinero que tiene con tal de ayudarla. Su rival, Esteban, en cambio todos los días encuentra un recurso nuevo para impresionar a la muchacha. Cuando sus demostraciones de poder ya no son lo suficientemente atractivas, Esteban es capaz de inventar un personaje sensible y lleno de detalles encantadores y de gestos aún más conmovedores que llegan directo al corazón de su víctima. Entre los tres aparece la más bella, caprichosa, veleidosa y perversa de las mujeres: Isabela Domínguez. Viendo comprometido no sólo su liderazgo en el colegio, sino su futuro matrimonio, pactado desde la cuna por sus padres con los de Esteban, emprende una feroz persecución contra Alejandra, esta vez ayudada por Mónica, la madre de Esteban, quien no solamente la odia por ser hija de su más temida rival, Lucía, la madre de Alejandra, sino porque ve en peligro la fusión de dos de las más grandes fortunas del país.

En este ambiente sofisticado y lleno de lujos, pero no por eso menos enrarecido e inmoral, Alejandra librará su batalla final para encontrar en el lugar menos esperado al verdadero amor y después de muchos engaños y mentiras, al responsable de la violación y de muchas de sus desgracias.