Margarita Muñoz


Margarita Muñoz nació en septiembre de 1987, en Pitalito (Colombia), donde vivió durante varios años, en esta ciudad estudió su primaria en el Colegio de La Presentación y parte de su bachillerato en el Liceo Andaki. Su sueño de llegar a la televisión colombiana la hizo partir a los 13 años para la ciudad de Bogotá.

Estudió en la escuela de Julio César Luna. Inició su carrera en la televisión grabando comerciales, su manager es John Ceballos. Rápidamente ingresó en el 2003 a sus 16 años al elenco de la telenovela del Canal Caracol, ‘El auténtico Rodrigo Leal’, donde interpretó a Valentina Mansur, una joven traviesa que quiere llamar la atención sin importar las consecuencias, demostrando su sensualidad y dejando un suspiro en más de un hombre.

En el 2005, su popularidad subió bastante al ingresar al elenco de la exitosa novela del Canal RCN, ‘Los Reyes’, donde interpretó el papel de Pilar Valenzuela, más conocida como “La Pilarica” o “La Diosa Coronada”, dando vida a una estudiosa y seria jovencita de la alta clase social, quien termina enamorada de un simple mecánico de barrio, el cual es interpretado por Julián Román. En este año también fue escogida entre los más bellos de la televisión colombiana.

En el 2007, trabajó en el papel de Susana, para la novela del Canal Caracol, ‘Pocholo’ y, aunque su papel en esta novela es importante, no tuvo tanta trascendencia y reconocimiento como sí lo tuvo en su momento, como en ‘El auténtico Rodrigo Leal’ y ‘Los Reyes’. En este año también colaboró en el rodaje del vídeo musical ‘Silabas al Viento’, segundo sencillo del nuevo disco del cantante y actor colombiano Karoll Marquez.

‘Niños ricos, pobres padres’ (novela de Telemundo) supone, en el 2009, el lanzamiento internacional de Margarita Muñoz, donde dio vida a la malvada Isabela. Antes tuvo un importante papel en la telenovela de Canal Caracol: ‘La quiero a morir’.

Sobre sus personajes, que siempre se han destacado por la sensualidad que emanan, Margarita dice: “Actoralmente me encanta despertar el deseo; pues eso quiere decir que estoy haciendo bien mi personaje. Ahora sé que soy capaz de enamorar tanto a un chico de 13 como a un hombre de 40. Ser sexy es tener la capacidad de atraer a alguien con una mirada o un movimiento. Yo juego con mi mirada”.


Margarita Muñoz fue Isabela Domínguez en ‘Niños ricos, pobres padres’:

Para tener 17 años, Isabela ha disfrutado la vida más que cualquier otra persona que incluso, le doble la edad. Siendo la hija de uno de los hombres más rico del país, los deseos y caprichos de la joven durante toda su vida, han estado a una palabra de distancia. Para inflar su ego e ínfulas de nobleza, su riqueza está acompañada de una extraordinaria belleza: Isabela es una de las jóvenes más hermosas de su colegio y por qué no, de la ciudad.

De nuevo, para tener 17 años, Isabela ha experimentado más de lo que cualquiera pensaría. A temprana edad probó las drogas y conoce el secreto perfecto para mantenerse delgada: las anfetaminas. El licor no le es indiferente y como buena conocedora, es fanática de los Martinis, los cuales le sirven aún sin pedirlos en su bar preferido. Esta decadencia comenzó desde muy temprano en su vida, cuando su mamá aún estaba casada con su padre y lo veía a él (y algunas veces a su madre) experimentando con drogas que, con una sola dosis, le proporcionaban la locura suficiente para terminar en un tórrido encuentro con la asistente de turno en cualquier habitación de la casa. Era en esos momentos en que su mamá trataba de alejarla de ese mundo podrido en que vivían, pero que era tristemente inherente a su cotidianidad.

Siendo testigo de todos los excesos de su padre, Isabela creció caprichosa y rebelde y, desde muy pequeña, se acostumbró a callar sus pataletas y disgustos a cambio de carísimos regalos. Sin embargo, siempre pensó que a pesar de la locura de su vida, siempre iba a tener a sus padres a su lado. Por eso, cuando su mamá decidió que no iba a soportar más esa vida, Isabela montó en cólera. Rebeca, de cierta forma, era su polo a tierra, su más cercano contacto al remedo de una vida familiar. Jamás le perdonó a su mamá que los abandonara y, antes de que se fuera, le pidió que nunca volviera a pisar la casa, y menos sabiendo que la suma que recibió de Eduardo, le alcanzaba para que viviera tranquila lo que restaba de vida.

La aparición de Carina, la nueva novia de su padre, acrecentó su antipatía y desde que la mujer pisó su casa, se dedicó a hacerle la vida imposible. No podía soportar que su papá saliera con una bandida, una aspirante a actriz que seguramente, según decía ella, se acostó con el equipo entero de una telenovela para que le dieran un papel de extra, porque esa mujer definitivamente no conoce ni siquiera la palabra talento. Y lo peor, con quien se llevaba apenas seis años de diferencia en edad, si fueran hermanas, podrían incluso prestarse ropa y zapatos porque Carina tenía un cuerpo casi con las mismas medidas que las de ella.

El colegio, para ella, es un escape a su vida familiar. Ahí es conocida como la más popular, la más linda, la que mejor se viste y la que tiene el novio por el que todo el personal femenino del colegio literalmente delira. Con Esteban Sanmiguel lleva dos años y a pesar de las constantes rupturas, la parejita ha tratado de seguir unida. Esto a pesar de que Isabela se ha negado a acostarse con él pues para mantener su imagen de niña perfecta, la joven ha decidido que sólo tendrá relaciones sexuales el día que se case con Esteban. No se ve con otro, sólo él tiene el nivel y el status que una joven como ella se merece. Esta idea de mantener la virginidad no le es para nada atractiva a Esteban, quien ha hecho hasta lo imposible por llevarse a la cama a su novia con resultados nada favorables para su hombría. La llegada de Alejandra, la niña nueva, despertará en Isabela los peores sentimientos de envidia y celos, pues por un momento, su reconocido noviazgo se verá afectado por la presencia de la joven, quien se convierte en objeto de afecto de Esteban. Isabela por supuesto, afilará sus uñas para evitar que Alejandra le robe a su novio y con la ayuda de sus mejores amigas, Juliana y Amelia, hará padecer a Alejandra las peores humillaciones y ofensas.

Y con respecto a su virginidad, será Gabriel, el jardinero del colegio, quien tenga la exclusiva de llevarse a la cama a la difícil Isabela. Con él, la joven comienza a vivir su sexualidad de manera desenfrenada pero ante todos, ella sigue siendo la misma novia pura y casta del heredero Sanmiguel. Claro, nadie se puede enterar que una joven del nivel de ella se está involucrando con un sucio pobretón como Gabriel. Sin embargo, con Gabriel, la vida se encargará de cobrarle todas las equivocaciones en el momento en que se entere que éste es el padre del hijo que espera.