Javier Delgiudice


Javier Delgiudice regresó a su natal Lima (Perú), después de las grabaciones de la telenovela ‘Niños ricos, pobres padres’, en Colombia, para estar al lado de sus hijos Stéfano (de 11 años) y Lorenzo (de 17 años), y para estar la lado de su novia Cenaida Uribe. El actor peruano nació el 24 de julio de 1963 en Lima (Perú).

Le conocimos en telenovelas peruanas, como en ‘Cosas del amor’, ‘Luz María’ y ‘María Emilia: Querida’, ‘María Rosa, búscame una esposa’, ‘Pobre diabla’ y ‘Milagros’, entre otras. Años más tarde, se mudó a Colombia y participó en varias telenovelas: ‘Merlina, mujer divina’, ‘Zorro: La Espada y La Rosa’. ‘Victoria’ y, por último, ‘Niños ricos, pobres padres’. También interpretó a Ramiro Mendoza en la telenovela de Venevisión: ‘Trópico’, grabada en Miami.

El intérprete de Guillermo en ‘Niños ricos, pobres padres’ inició un nuevo proyecto después de acabar con las grabaciones de la novela, siendo el conductor de un reality show de Perú. ‘La Beca’ es el nombre del reality que buscará cumplir los sueños de los estudiantes más destacados de Perú. Para ello, un grupo de jóvenes pre-universitarios deberán competir en diversas áreas como habilidad mental, destreza académica, liderazgo y carisma. El objetivo será obtener una beca universitaria con todos los gastos pagados, valorados en 50 mil dólares.

-¿Qué te ha dado este trabajo en ‘Niños ricos, pobres padres’?
Popularidad y mayor reconocimiento profesional.

-¿Cómo te describirías para los que no te conocen?
Tengo 46 años y considero que me encuentro en una edad estupenda. Estoy feliz con mis canas y ni las oculto ni las desmerezco. Mi madre y mi novia dicen que me dan un aire interesante.

-¿Tienes una manía confesable?
Hablar mucho.

-¿Qué olor echabas de menos en Colombia?
El de mi pareja y mis hijos.

-¿En qué te reencarnarías?
En mi mismo, pero mejorado.

-¿Qué querías ser de pequeño?
Actor.

-¿El mejor consejo que te han dado?
Ser como soy.

-¿Y el consejo que tú darías?
Amar la vida.

-Llevas siete años con la parlamentaria Cenaida Uribe, ¿tenéis planes de boda?
No, primero he de resolver lo de mi divorcio, con el que ya llevo tres años, a pesar de que hay consenso en ambas partes. Por desgracia hay que esperar a que los plazos se cumplan.

-Pero, ¿estás feliz con tu chica?
Vivimos una relación muy linda. Mi novia es una mujer alegre y tengo la suerte de que los dos somos personas populares y entendemos la fama. Ella es una líder de opinión. Cuando salimos juntos, es gracioso, pues mientras Cenaida firma autógrafos, yo me quedo mirando.

-Ahora conduces un concurso de pre-universitarios, ¿en qué consiste el reality?
Los jóvenes concursantes son de diferentes niveles sociales. Ellos tendrán que pasar una serie de pruebas, además de convivir en una casa para evaluar su comportamiento.

-¿Rechazaste alguna propuesta por regresar a tu natal Perú?
Sí. Rechacé participar en la serie ‘Operación Jaque Mate’, basada en el rescate de Ingrid Betancourt, donde interpretaría al presidente colombiano Álvaro Uribe. Querían que interpretase a Uribe, era una producción basada en el rescate de Ingrid Betancourt, pero este proyecto (‘La Beca’) me convenció mucho, de lo contrario jamás hubiera arriesgado mi carrera. Mi cabeza ahora está 100 por ciento en este programa, pero terminando la primera temporada regresaré a Colombia para analizar algunas propuesta por la cadena RTI.


Javier Delgiudice fue Guillermo Sanmiguel en ‘Niños ricos, pobres padres’:

Guillermo tenía perfectamente claro cuando se casó con Mónica, que no estaba enamorado de ella. Para él, el amor era algo de lo que debía olvidarse para lograr ascender en su vida, tanto laboral como socialmente. Y eso fue precisamente lo que encontró en la “perfecta” Mónica, hija, nada menos, que de uno de los hombres más poderosos del país.

Se puede decir que Guillermo llegó gracias a su trabajo y contactos a las altas esferas de la sociedad. Su familia no era pobre pero tampoco tan adinerada como las personas que él solía frecuentar, de manera que, sabiendo esto, el hombre se dedicó a escalar solo, ofreciéndose para todo cuanto solicitaran sus conocidos. Cuando menos lo pensó, estaba trabajando para el padre de Mónica y su hija lo estaba mirando con los ojos de quien desea algo para toda la vida.

De esta forma, Guillermo se olvidó de su pasado y le puso la cara a un presente promisorio, al lado de su nueva esposa, la multimillonaria Mónica Fernández y con un excelente puesto en la reciente empresa de publicidad que acababa de montar gracias a los contactos de su suegro. Muy rápido se dio cuenta de que las cosas no eran como se las había imaginado. La vida de lujos y comodidad que creyó tener al lado de Mónica se redujo a un golpe seco con la realidad: él no valía nada en su familia política y su esposa lo trataba como si fuera perrito faldero que debía estar a órdenes de cualquier capricho que a ella se le antojara. Pronto se vio convertido en el bufón de la familia de su esposa y en el hazmerreír de su mujer.

En poco tiempo Guillermo se convirtió en un hombre amargado, embebido en su trabajo y con poco interés por lo que pudiera pasar en su familia. Tan poco, que ni siquiera el nacimiento de su hijo, Esteban, lo hizo recapacitar. La suerte del niño estaba escrita en los designios de su abuelo de manera que Guillermo, resignado, aceptó su puesto de príncipe consorte, sin voz ni voto en las decisiones de la familia, pero cultivando una frustración que lo haría inmensamente infeliz.

Sin embargo, Guillermo (cuando tenía 42 años) no se imagina que una mujer, la única que ha amado en la vida, volverá para devolverle los sentimientos que creía olvidados. Lucía Ríos, su novia de juventud, aparecerá de nuevo en su vida para recordarle que el amor aún existe y para hacerlo consciente de que la vida que lleva es una vida triste, vacía y alejada de todas las cosas que algún día, ellos en su juventud, se propusieron.