Gabriel Valenzuela


Gabriel Valenzuela es un actor colombiano, que al principio se llamaba Helmer Valenzuela y decidió cambiarse el nombre para que fuese más comercial y al actor le hemos podido ver en telenovelas como ‘Padres e hijos’, ‘La Saga’, ‘Los Reyes’, ‘Floricienta’, ‘La marca del deseo’ y, por último, en ‘Niños ricos, pobres padres’, donde conoció a la futura madre de su hija, la también actriz Aylín Mujica.

Tanto Aylín, como Gabriel, dijeron estar nerviosos por el nacimiento de su hija. Mújica por que otros le han comentado que es más difícil el parto de una niña porque según le han dicho, la posición de las niñas es más peligrosa, mientras que Valenzuela por no saber como relacionarse con una niña, porque no tiene experiencia en este ámbito a pesar de ya tener un hijo varón. Pese a esto, el actor colombiano dijo que por Aylín, está dispuesto a aprender como cuidar a su hija.

-¿Cómo definirías a tu personaje de ‘Niños ricos, pobres padres’, con el que compartes el mismo nombre?
Gabriel va a seguir intentando hacerse millonario de toda manera posible. Hacia el final empieza a descubrirse sus sentimientos, el afán de hacerse rico y mantener aflote a su familia.

-¿Cómo es Aylín en la intimidad?
Aylín es muy dulce, me da toda la confianza del mundo, la quiero muchísimo.

-¿Tenéis planes de matrimonio?
Por ahora, no. Pero, quiero que sea mi mujer. Quiero algo muy lindo. Me gustaría casarme con ella también por la bebé Violeta para que sienta lo que es un verdadero hogar.

-Mantuviste una relación con Katie Barberi, que se rompió por tu noviazgo con Aylín, ¿cómo sucedió esto?
Mi relación con Katie duró dos años y dos meses y la relación estaba desgastada, además teníamos muchas discusiones, nos celábamos muchísimo y, cuando ella viajó a Miami; decidimos romper la relación y, en ese momento, empecé mi relación con Aylín.


Gabriel Valenzuela fue Gabriel Granados en ‘Niños ricos, pobres padres’:

Gabriel trabaja como jardinero en el colegio. Hace tres años consiguió ese empleo, cuando su hermana mayor, Marta, se cansó de tener a un vago como él en la casa, haciendo nada, buscando problemas y gastándose el dinero que no tenían.

Con sus padres difuntos, Gabriel decidió, después de mucho evitarlo, cumplir las órdenes de Marta y darle ejemplo a Rocío, la menor de los Granados. Gracias a David, su mejor amigo y alumno del colegio, Gabriel fue puesto a prueba como jardinero y después de un mes, fue contratado oficialmente.

Una vez en el colegio comprendió las palabras de David cuando le decía que ellos pertenecían a otro mundo, uno muy lejano al de los jóvenes que estudiaban en ese colegio. Y eso lo entendió perfectamente cuando Mr. Donelly, el rector del colegio le dijo que, preferiblemente, evitara en lo posible el contacto con los estudiantes, “No querrá meterse en problemas ni con ellos, ni con sus familias”. Gabriel obedeció a la orden y durante casi un semestre fue invisible para los jóvenes quienes inmersos en sus mundos, ni siquiera sabían que existía. Para sorpresa de Gabriel, sí hubo alguien que lo hizo. Alguien notó que debajo del uniforme sucio y simple de jardinero había un joven tremendamente atractivo. Esa fue Isabela Domínguez, la misma que proclamó que sólo perdería su virginidad cuando se casara con Esteban Sanmiguel, la misma que mira con desprecio a quien no esté a su nivel.

Lo que comenzó con una atrevida aproximación de Gabriel a Isabela, cansado de ser ofendido e ignorado por ella, terminó después de varias escaramuzas en un tormentoso y clandestino romance marcado por encuentros sexuales de una intensidad inverosímil. La única condición de Isabela era silencio absoluto y sepulcral. Para asegurarse de eso, Gabriel comenzó a recibir pequeñas sumas a cambio de no decir nada, pero él no quería hacerlo, sencillamente porque le importaba más seguir acostándose con la deliciosa Isabela, quien pasó de ser virgen, a ser una experimentada joven en cuestiones sexuales. Los dos se divertían sabiendo que la famosa virginidad ya no existía y que, el arrogante y prepotente Esteban cada día añadía unos centímetros más a su ya formidable cornamenta.

Las cosas para Gabriel se complican cuando el secreto tan celosamente guardado es descubierto por uno de los compañeros de Isabela. Uno que no tendrá pudor para comenzar un abierto chantaje si Gabriel e Isabela se niegan a cumplir sus ridículas y malintencionadas exigencias. Pero de todos, ese es el menor de sus problemas pues, meses después que la pareja comienza su travesura, descubrirán con temor que Isabela está embarazada y una joven como ella, para salvar su reputación, estará dispuesta a decir cualquier cosa, incluso una mentira monstruosa. La señorita Dorotea será la única interesada en salvar a Gabriel, ella como profesora y confidente de sus alumnos sabe perfectamente de lo que son capaces de hacer y, aunque Gabriel sea un fantoche, no es una mala persona y jamás abusaría de una niña.

La venganza de Gabriel llegará cuando se entere de la violación de su hermana menor, Rocío, por parte de alguno de los “matones” del colegio. Esto desatará la furia de este pacífico y simpático muchacho.