Zully Montero


Zully Montero es una de las actrices más importantes y respetadas de la televisión hispana, siendo una pionera de las telenovelas en Estados Unidos.

Nació en la Habana, Cuba y desde niña quiso ser actriz. Su amplia trayectoria, de más de cuatro décadas, la han llevado a trabajar en diferentes mercados de los Estados Unidos y América Latina. Comenzó su carrera en su natal Cuba donde trabajó en radio, teatro y cine, incluyendo las películas ‘Memorias del Subdesarrollo’ y ‘Lucía’.

Su partida de Cuba la llevó hasta la ciudad de Nueva York y posteriormente a Miami, siempre acompañada de sus tres hijas Martha, Elaine y Jezabel.

Entre las producciones más importantes en las que ha participado, se encuentran: ‘Marianela’, ‘Guadalupe’, ‘El Magnate’, ‘Agua Marina’, ‘Alborada’, ‘Prisionera’, ‘La Viuda de Blanco’, ‘Amor Comprado’ y ‘El Rostro de Analía’, por mencionar algunas.

En el teatro, se ha destacado en más de 40 puestas en escena incluyendo: ‘Aire Frío’, ‘Bodas de Sangre’, ‘La Casa de Bernarda Alba’ y ‘El Dulce Pájaro de la Juventud’.

Esta actriz cubana también ha dejado su huella en el cine con cu participación en películas como: ‘El Súper’, ‘Cabo de miedo’ y ‘Full Grown Men’.

-¿Cómo te sientes de trabajar en producciones de Miami?
Antes lo que nos llegaba eran productos muy enlatados y, aunque no es fácil filmar en Estados Unidos, en términos de costo, lo que se está haciendo en Miami es fantástico. Lo que se produce aquí tiene mucho alcance mundial. Pero después de más de 15 años de producciones, aún es un bebé en pañales en comparación con los demás países hispanos que son grandes productores hace décadas.

-¿Qué te ha aportado trabajar en la telenovela ‘El Rostro de Analía’?
Personalmente, la sabiduría de poder reconocer los errores, porque las personas somos tercas y nos cuesta reconocer que fallamos. Interpretar a Carmen me ha enseñado cómo lidiar con ciertas cosas que te suceden en la vida.

-Será difícil identificarse con una mujer así, como Carmen, tu personaje de ‘El Rostro de Analía’...
No, yo tengo un gran cariño por la familia, porque a mí me gusta estar con mis hijas y mis nietos. Y no me identifico con ella con la manera de actuar de Doña Carmen. Yo no soy tan posesiva.

-¿Y vistes como ella en la vida real?
Para nada, yo soy mucho más moderna y sexy que ella. Me gusta la moda e intento estar en la onda de lo que se lleva.

-En la pequeña pantalla vemos que eres una mujer de armas tomar, ¿y en la vida real?
Soy tímida, aunque la gente no se lo crea. Por ejemplo, en las cosas del amor, donde ahora las mujeres son más lanzadas, yo no, yo estoy chapada a la antigua. A mí me tienen que conquistar.

-Y al dar vida a tantas villanas, ¿cómo te acoge la gente en la calle?
En las calles de Miami ya no me pasa tanto porque la gente me conoce bien, pero cuando viajo a Latinoamérica, todavía la gente me grita cosas negativas. Me preguntan cómo es posible que sea así de mala. Que si no tengo corazón. Yo lo disfruto (risas).

-¿Cuál es tu mejor virtud y tu peor defecto?
Soy buena amiga y un defecto que no olvido fácilmente las cosas malas que me hacen.

-¿Eres maniática?
Mucho y muy meticulosa.

-¿Qué es lo que más y lo que menos te gusta de tu cuerpo?
Lo que más los ojos y lo que menos la celulitis.

-¿Qué te saca de quicio?
La gente mentirosa.

-¿Has hecho muchas locuras por amor cuando eras joven?
Sí, una vez me fui de casa, y pasé dos noches con mi novio. Y mi mamá... imagínate.

-Además de trabajar, ¿qué es lo que te gusta hacer?
Me encanta viajar y sueño con dar la vuelta al mundo. Me da mucha pena no conocer la idiosincrasia de cada pueblo, saber cómo piensan, cómo se expresan. Veremos si tengo la suficiente energía para hacerlo algún día.

-Si haces balance de tu carrera, ¿te consideras una privilegiada?
Totalmente, llevar viviendo 30 años de la interpretación es un privilegio, aunque he de decir que los comienzos no fueron nada fáciles.

-¿Qué consejos le darías a la gente joven que quiera dedicarse a esto?
Les diría que hay que estudiar mucho y que no todo es magia y ‘glamour’. Hay jóvenes que se piensa que tienen un guión delante y ya lo pueden hacer. No, eso requiere una preparación, incluso psicológica, para poder aceptar el rechazo del público, para admitir los errores, para ir mejorando y para ser autocrítico.

-¿Y cómo te sientes estando al lado de actores con diferentes nacionalidades y acentos?
Segura que el público no se da cuenta a menos de que sea un acento que no tiene nada que ver con el personaje. Este país es multicultural y así tienen que ser las novelas. Además así se vende mejor el producto internacionalmente. Somos los más importantes al ser quienes presentamos los conflictos que complican la trama y la hacen interesante.

-A nivel profesional, ¿qué sueño te queda por cumplir?
Me gustaría hacer cine de calidad, no comercial. He participado en películas como ‘El cabo del miedo’ con Robert de Niro, pero al final he acabado dedicándome más a las telenovelas, al teatro y a mi familia.