Elluz Peraza


Elluz Coromoto Peraza González, su verdadero nombre, nacida en Caracas, Venezuela, el 26 de enero de 1958. La actriz se ha caracterizado por haber realizado muchos personajes de carácter durante su larga trayectoria, pero fue en la telenovela ‘Rebeca’, donde personificó a la malvada ama de llaves Sara, que llamó muchísimo la atención del público así como de los productores que no dudaron ni un momento en la versatilidad de esta guapa actriz.

La hermosa venezolana hizo historia en su país cuando renuncio a la corana del ‘Miss Venezuela’ por amor, esta noticia dio tanto de que hablar que la llamaron para trabajar como actriz en una película, carrera que ha llevado con gran profesionalismo, quien escuche su nombre en dicho país sabe inmediatamente quien es esta actriz, y desde Miami hizo su incursión en las telenovelas de Telemundo.

-¿Cómo iniciaste tu carrera como actriz?
Empecé en el medio atreves de mi renuncia a ‘Miss Venezuela’ en 1976, renuncie a las 36 horas, se hizo tanta publicidad a mí alrededor, que me llamaron de una película llamada ‘Los Tracaleros’, con Chelo Rodríguez, Orlando Urdaneta y Topo Gómez. Chelo quedó embarazada y me llamaron, el director Alfredo Lugo me hizo la prueba y, allí, conocí la actuación, a él le gustó la prueba y a mi también me gustó, eso fue lo primero que hice como actriz, de allí en adelante quise ser actriz, y en Venevisión me dieron la oportunidad junto con la actriz Yudid Castillo, quien fue la primera finalista del concurso Miss Venezuela en el que estuve. Lupita Ferrer se había ido de Venevisión y ellos estaban buscando la protagonista, ellos sintieron que yo lo debía hacer y yo les dije que estaban locos porque yo no era actriz, y empecé a estudiar y a trabajar al mismo tiempo, estuve en la escuela de teatro de Luis Columba de Nelson Ortega y me gradué en dos años.

-¿Qué sientes cuando actúas?
Siento que lo que está pasando es de verdad, me meto mucho en las escenas, estoy mirando a la persona con amor, estoy llorando con dolor, estoy sintiendo esa rabia infinita que siente ese personaje, muchas veces me ocurre cuando me ponen varias escenas de llanto durante el día, llego a la casa como deprimida porque realmente uno pasa por esos estados de ánimo y son bien fuertes y es bien agotador físicamente.

-¿Qué significa para ti tu profesión?
Un actor es una persona que es capaz de interpretar, muchas vidas de muchas personas, y ofrecer con esas interpretaciones una diversión para el público.

-¿Consideras que ya no estás en edad para ser protagonista?
Evidentemente no para hacer de niña engañada, pero hay muchas historias donde las protagonistas son mujeres adultas, divorciadas y con hijos, que siguen viviendo muchos años más y tienen muchas experiencias que contar. Lo que ocurre, es que si, tengo que reconocer que siempre hay una especie de clichés en nuestras novelas latinoamericanas y que lamentablemente, aparentemente comercialmente no resulta tan interesante una historia adulta. Yo, particularmente, sometería a encuesta ese "criterio".

-¿Con qué tipo de personajes te quedas, con las villanas o las buenas?
Me quedo con buenos personajes, sean buenas o malas, pero que sean llenos de vida, de trama dentro de la novela, con transiciones que me den la posibilidad de demostrar lo que he aprendido dentro de la actuación. Personajes interesantes en novelas interesantes.

-El escándalo de tu salida de ‘Miss Venezuela’ en esa época, dio mucho de que hablar, ¿cómo una persona de 18 años pudo sobrellevar esta situación?
No me di cuenta de todo lo que había pasado a mi alrededor, porque puse la renuncia y me fui de una vez de luna de miel, realmente nunca estuve viendo televisión, nunca me di cuenta de todo lo que había pasado hasta mucho después, que mucha gente me dijo que había salido en el noticiero, con esa música de fondo cuando ponen un extra en el informador y me explicaron toda esa publicidad escandalosa que se había hecho en los medios de comunicación, pero honestamente no lo viví, si no hasta mucho después, y en realidad la gente fue muy sensible, cuando iba a cualquier lugar, la gente me enviaba champaña, brindaban conmigo, me decían que el amor había triunfado sobre la frivolidad que en este caso era el concurso, de hecho en esa época impuse el estilo de moda el peinado con las flores, y donde quiera que yo iba la gente estaba peinada así. A pesar de mis 18 años tenia mis pies bien puestos en la tierra, por el hecho de haber impuesto una moda y dejar marcada la historia en el país. Gracias a dios nunca me deje llevar por la fama, ni se me subió a la cabeza.

-‘La mujer del presidente’ fue una telenovela con mucho éxito en Colombia y, aunque tu personaje fue corto e importante, dejo el nombre del talento venezolano en alto, ¿qué recuerdas de esta experiencia?
Yo estaba haciendo una novela en Venezuela y me llamaron para hacer el casting en Colombia. Me fui hice el casting y afortunadamente quede. En Colombia trabaje con la productora Caracol, en ese momento estaba dirigiendo la novela ‘Magdalena Larrota’, ella me dirigió, le encanto mi trabajo, yo siempre llegaba puntual, con mi letra aprendida, fui muy paciente para una cantidad de efectos que hicieron, en los que yo tenía que estar mucho tiempo inmóvil, fue una experiencia maravillosa porque fue un personaje muy importante, a pesar que fue muy corto. Al final me dieron un regalo con una tarjeta que decía que yo era embajadora de mi país. Y luego la segunda vez que me contrataron allá, fue para una telenovela que no tuvo mucho éxito llamada ‘El amor es más fuerte’, también fue una experiencia muy bonita porque me daban dos semanas de plan de trabajo, estaban súper organizados, yo sabía de que tiempo podía disponer, podía viajar, hacer muchas cosas y tenía mucha libertad. Fue fabuloso trabajar en Colombia.

-¿Por qué estuviste durante un tiempo sin trabajar en las pantallas?
Cuando deje de trabajar fue cuando enviudé, más o menos en el 83, me vine a Estados Unidos con mis hijas pequeñitas, estuve como un año y cuatro meses. Tenía ganas de empezar una vida nueva, me sentía disgustada con la prensa por como habían hecho muchas cosas, como se habían metido en mi vida. Me fui a Estados Unidos en Maryland, un sitio cerca de Washington, donde vive mi hermana. Ella todavía está en Virginia, donde estuve un tiempo allí, pero no me adapté.

-¿Y por qué decidiste irte fuera de Venezuela?
Siempre he adorado a mi país, siempre me he sentido a gusto allí, a pensar de que tenía 4 hermanos que vivían en Estados Unidos. Nunca había querido venir, hasta que el gobierno de Venezuela cambió, la inseguridad estaba imposible y me salió la posibilidad de trabajar en Miami y tomé la decisión de venirme hace 10 años.

-El apuntador es una herramienta que se usa en algunos países, ¿qué le puede perjudicar o favorecer a un actor el uso del apuntador?
En la primera telenovela en la que trabaje en Miami no se usaba el apuntador, en la penúltima que hice hace poco, con Fonovideo y Televisa, ‘Bajo las riendas del amor’, me exigieron el apuntador, pero ya lo había usado hace muchos años en Venevisión, pero como yo soy muy estudiosa, me aprendo mi letra, no se me hace pesado usar el apuntador, pienso que es una herramienta bien utilizada, que puede servir muchísimo al actor, porque si uno tiene un parlamento muy largo o una escena muy difícil y sobre todo con la dinámica que se está grabando aquí, que muchas veces le entregan a uno el capítulo el día anterior de grabar o el mismo día, entoncés es una herramienta para no estar tan pendiente de la letra y se dedique más a la actuación. El problema con el apuntador es que lamentablemente hay actores que se ponen flojos, yo prefiero no usarlo a menos que tenga parlamentos muy largos o no haya tenido mucho tiempo de memorizar.

-¿En que crees que ha cambiado la televisión venezolana?
Hace tiempo que no veo televisión venezolana, pero las ultimas que he visto, como por ejemplo por estas calles, lamentablemente de las novelas fueron más localistas, veo que ahora se están haciendo novelas mas universales, que son situaciones que le pueden ocurrir a cualquier persona del mundo, que era lo que vendía en las novelas venezolanas, pero el otro problema que veo allí es que están hablando con el léxico demasiado venezolano. Nosotros antes tratábamos de ser muy naturales, siempre marcando la buena dicción pronunciando todas las letras, se supone que un actor, así como los locutores, teníamos que tener buena dicción y si uno está interpretando una persona muy fina, muy educada, se supone que tienen que hablar como tal, no como una caraqueña o una persona muy natural dentro de Venezuela. Creo que estas cosas han mermado las ventas de telenovelas que se hacen en mi país, si es cierto que las siguen vendiendo pero no tienen el éxito que tenían antes por estas situaciones, uno por los temas muy localistas, la segunda es por el acento neutro, aquí la gente se queja mucho porque se les exige el acento neutro porque en realidad aquí en Miami muchas veces te exigen el acento muy parecido al mexicano, pero esa no es la idea, un acento neutro es cuando un actor pronuncia muy bien y la gente no logra descifrar de que país es este actor.

-¿Por qué aceptaste dar vida a Olga, en ‘El Rostro de Analía’?
Cuando me llamaron para este papel y leí el guión, me gustó por el mensaje que da. Me encanta ese personaje, a pesar de que siempre hago de mala, esta es una señora que quiere a su familia y defenderá la dignidad de su hija fallecida.

-¿Qué herramientas utilizas para preparar tus personajes?
Siempre le hago una historia a mis personajes, observo mucho, de hecho a las personas que les he dado un poco de clases de actuación, les digo unas de las mejores escuelas de actuación es la vida misma, porque no necesariamente tienes que vivir todas las cosas que vas a interpretar en un personaje; pero viendo, mirando, observando, viendo televisión, viendo cine, viendo a la gente en la calle como reacciona, es la mejor escuela que un actor puede tener. Si voy a interpretar a una esquizofrénica, pues voy a investigar, me meto en Internet, me voy a un instituto donde hay gente así, pregunto, veo, observo; pero cuando es un personaje normal de la vida diaria, como es el personaje que interpreté recientemente en ‘El Rostro de Analía’, simplemente me voy al ser humano, el cómo se siente esa mujer que ha tenido que luchar toda la vida, luchar por su hijo, que es una mujer orgullosa, y me voy alimentando de muchas cosas, ella adora a su hijo, tuvo una pérdida de una hija que creyó que estaba muerta, ella tiene ese dolor por dentro, es una mujer hachada para adelante. Entonces hay muchas formas con las que se adorna un personaje.

-¿Cómo ves el nuevo talento que incursiona en la actuación?
Hay mucha gente que se está preparando muy bien y se están tomando esta carrera muy en serio, y esos son los que al final salen adelante y los que triunfan, hubo una época en que todos creían que por la carita bonita iban a llegar a todas partes, pero se han dado cuenta que no es así, evidentemente ayuda una buena presencia porque los productores y todas las personas que están encargadas del casting de todas las novelas, siempre están buscando gente que sea agradable a la vista, pero también saben que hay personajes que tienen que ser no tan agradables y están buscando gente que sea responsable, gente que sepa actuar y no que los vaya hacer perder el tiempo, sin aprenderse la letra, llegar tarde o se pongan divos porque tienen un poquito de fama.