María Fernanda Yepes


María Fernanda Yepes no teme ponerle el pecho a la vida y reconoce que con la actuación ha reforzado esa virtud. Gracias a ella, perdió el miedo a hacer el ridículo. De curvas impresionantes, esta colombiana, de mirada felina y sin cortapisas al hablar, se puso de moda por una palabra antes que por su figura impactante.

Bastó que ella dijera "espectacular" en alguna propaganda cervecera para quedarse en la memoria auditiva del público colombiano. Tenía que decir "rica", pero a María Fernanda no le pareció y lanzó en un marcado acento paisa la palabrita que la popularizó. Gustó tanto, que la firma cervecera la institucionalizó y esta modelo, que se sale del molde de las espigadas maniquíes, en pocos años ascendió a la cresta de la ola hasta convertirse en actriz, como la vemos ahora en 'Sin senos no hay paraíso'.

La joven de ojos claros y cabellera rojiza, vivió en carne propia la época difícil del narcotráfico en su país, como se cuenta en la historia de ‘Sin senos no hay paraíso’, pero esto nunca contagió los principios que le inculcaron sus padres. En confesión, María Fernanda nos revela lo que fue su vida en medio de ese flagelo que atemorizaba a su país, además de contarnos que pese a estar en contra de las cirugías, alguna vez tuvo que someterse a una.

Para la actriz colombiana el tema del narcotráfico no se le hizo ajeno cuando le pidieron interpretar a Yésica, en la versión estadounidense de la serie ‘Sin tetas no hay paraíso’; aunque ella asegura que, para conocer el paraíso, no es imperativo tener senos colosales.

-Mafe, ¿cómo fueron tus inicios en el mundo artístico?
Ha sido un proceso de mucho tiempo, yo llevo trabajando para los medios de comunicación por 15 años, primero comencé modelando en mi ciudad para campañas locales, luego pase a hacer comerciales de televisión para los canales nacionales, luego me fui dando a conocer poco a poco como modelo en todo el país representando marcas reconocidas que demandan prensa y, de allí, surgieron algunas portadas de revistas es por esto que fui elegida para participar en un reality (‘La isla de los famosos’) y es allí cuando decido dejar el modelaje para entrar a otra etapa en mi vida profesional y empezar a forjarme poco a poco una carrera como actriz y, como ya tenía algo de reconocimiento en los medios, toque puertas y me presente algunos castings para televisión y es allí como nace todo esto. Dos años llevo en la actuación y he tenido una carrera muy bonita. Los dos proyectos que he hecho han sido muy exitosos (Venus, en la novela 'Pura sangre', para el Canal RCN, y ‘Sin senos no hay paraíso’, de Telemundo-RTI).

-Eres una mujer exuberante y rompiste el molde de las modelos delgadas, y has tenido éxito con su físico, ¿crees que las mujeres sin senos no conocen el paraíso?
No. Ese culto exagerado al cuerpo es una secuela que tenemos del narcotráfico. No sé en qué momento tomaron fuerza las siliconas y las mujeres se empezaron a preocupar tanto por ser aceptadas físicamente por los hombres. La belleza sí ayuda a conseguir empleo, pero debe tener trasfondo. Bonitas hay muchas, pero no hay que ser del montón. Ahora, lo bello tampoco debe ser nocivo, por eso no estoy de acuerdo con sacrificar la salud y los principios morales para serlo.

-Aunque no quisiste ser actriz, en menos de dos años has alcanzado el reconocimiento como actriz, ¿cuáles eran tus aspiraciones?
Yo era una niña de campo a la que siempre le gustaron los animales, por eso creí que sería bióloga o psicóloga, porque en el colegio fui un desastre con las matemáticas pero me iba bien con las humanidades.

-Cuando intentaste incursionar en el periodismo, ¿cómo te veías en ese trabajo?

Iba a entrar por la fácil: ser presentadora de farándula. Creía que por mi prototipo sería fácil encontrar trabajo en esa sección, pero a mí me gusta la política y también el periodismo de opinión.

-Entonces no sería raro verla como política o periodista en algunos años...
Pues me gusta poner a pensar a la gente. Me gustaría hacer periodismo de opinión como Claudia Gurisatti, generar ideas y cuestionar qué está haciendo cada quien para cambiar el mundo.

-¿Y María Fernanda qué está haciendo para cambiar el mundo?
Tristemente uno se sumerge tanto en el trabajo que se le olvida que puede darle la mano al de al lado. Caridad no es hacer grandes obras sociales. Algunas personas me criticaron lo que hice con una revista para hombres, me desnudé para conseguir dinero a beneficio de una fundación de mujeres maltratadas, y no me arrepiento.

-¿Y volverías a desnudarte?
No, no me quiero repetir porque la vida es muy cortica para hacer lo mismo.

-Te iba muy bien en el modelaje, ¿por qué decidiste dar el giro a la actuación?

Sentía la necesidad de expresarme diferente, no ser solo la niña bonita en una carátula y ya. Me dije: “o me dedico a mi carrera, el periodismo, y a generar opinión, porque tengo cosas para decir, o qué”. Busqué trabajos en esa área y me salían propuestas en la actuación.

-Has tenido una larga e importante carrera como modelo, ahora te vemos actuando en producciones de alto nivel, ¿qué labor te gusta más?
No podría decir que la una o la otra, cualquiera en su momento ha sido gratificante para mi, el modelaje en su momento fue mi oficio durante un largo trayecto, pero luego decidí tener una carrera mas sólida y que perdurara más tiempo, también en la cual yo me pudiera expresar como ser humano donde mis emociones estuvieran más involucradas, pero de igual manera creo que la una va ligada con la otra, por ahora he decidido probarme y aprender de esta profesión y la verdad me siento satisfecha, es algo que realmente me apasiona.

-¿Cuál es tu mayor defecto?
Soy muy crítica y un poquito sindicalista, que en este trabajo eso es muy fuerte, porque a la gente a veces no le gusta que le digan la verdad. Si hubiera ejercido el periodismo, hubiera corrido peligro porque no me temblaría la mano ni la voz para expresarme.

-¿En tu tiempo libre, qué te gusta hacer?
La verdad, descansar y descansar. Este trabajo demanda mucho tiempo y desgaste físico, es por esto que cuando tengo un tiempo libre amo estar en mi casa, alquilar películas, leer, cocinar, estar con mi familia, ya que la veo poco, y hacer ejercicio que más que un pasatiempo es un deber. Soy bastante tranquila, me gusta disfrutar mi soledad, mis amigos y mi pareja.

-¿Hace cuánto te fuiste de tu casa a perseguir tu sueño de ser actriz?
Yo soy de Medellín, Colombia, y yo me fui a la capital (Bogotá) porque ahí están los canales de televisión y los medios de comunicación. En Bogotá solamente vive mi hermana y es como mi polo a tierra, es mi mejor amiga y mi soporte en todo momento. A mis padres los extraño mucho y voy y los visito mucho.

-¿Eres buena amiga en la vida real?
Sí, soy muy leal, creo en la amistad y nunca he traicionado una amiga mía. Cuando me interesa un chico que está comprometido me deja de interesar, porque simplemente yo no le quiero hacer a alguien lo que no quiero que me hagan a mí y no me gustaría que una amiga me traicionara.

-¿Y te ha ocurrido que tus amigas te hayan traicionado a ti?
Sí, me ha pasado, me han traicionado, me pasó siendo más pequeña, en la época de la adolescencia. Tuve una amiga que me quitó el novio y me dolió muchísimo y, por eso, dije que no quiero estar nunca involucrada en una situación de esas.

-¿Cómo viviste tu adolescencia en Medellín (Colombia)?
Yo soy de la tierra de Pablo Escobar, me crié en la época de los ochenta, una etapa muy dura en mi ciudad por el narcotráfico. Entonces me tocó ver matanzas, tener amigos que secuestraron y vivir la violencia casi que en carne propia. Sin embargo y, gracias a la educación que me dieron mis padres, nunca me interesó salir con una persona así. Lo que sí de pronto alguna vez fue que tuve amigos que estaban involucrados con eso porque era algo muy fácil por vivir en una ciudad en que el narcotráfico era algo cotidiano. Creo que si de repente alguna vez por mi físico me hubiera gustado llegar a triunfar por la vida fácil o tener comodidades materiales lo hubiera podido hacer, pero nunca lo hice.

-Tu carrera en la actuación apenas comienza, ¿no temes que te encasillen en el mismo rol?

No, porque son distintas. Aunque, Natalia y Venus, en 'Pura Sangre', tenían carácter y veneno, como Yésica, en 'Sin senos no hay paraíso'. Pero esta serie no se desarrolla en un punto fijo del globo terráqueo y se habla neutro.

-Hiciste el casting para interpretar a ‘La Diabla’ en la serie del Canal Caracol y, aunque no conseguiste el papel, después lo conseguiste en la versión estadounidense de Telemundo...
Antes no había hecho un casting y entonces entendí cómo era prepararse, porque en esa ocasión no quedé. Me dolió un poco por el éxito que tuvo después la serie en Colombia. Por eso, cuando me llamaron para hacer el casting para ese mismo personaje en Telemundo, no lo podía creer. Entonces supe que era para mí.

-¿Cómo fue ese casting en el que obtuviste el personaje de Yésica, ‘La Diabla’?
Fue un casting difícil, con muchos actores porque la serie había tenido mucho éxito. Creo que conozco muchas diablas, al ser de Medellín (Colombia), además, me tocó vivir la época del narcotráfico pesado de Colombia a finales de la década de los 80 y 90, la época de Pablo Escobar y los carteles. Crecí con toda esa información en mi disco duro. Simplemente me volví a leer el libro porque no quise basarme en la serie.

-¿Y cómo ha sido esa experiencia de trabajar en la telenovela ‘Sin senos no hay paraíso’?
La verdad ha sido una experiencia inolvidable, cuando estuvimos de gira por Estados Unidos, la aceptación del público fue increíble, la verdad estoy asombrada y muy feliz, ‘La Diabla’ tiene mucha recordación porque es malvada.

-¿Cómo definirías a tu personaje de ‘Sin senos no hay paraíso’?
Es un personaje muy dual, una mujer muy inteligente, la cabeza de la organización y de sus amigas, muy líder, súper viva que las coge en el aire y es muy perspicaz. Es un personaje bellísimo, tiene su lado oscuro de la ambición pero, en el momento que ve a Catalina (Carmen Villalobos), muestra su debilidad de ser humano. La madre de Yésica la prostituyó de muy pequeña, está así por lo que ella le enseñó y llega el momento que quiere velar por su bienestar.

-¿Qué tienes de ‘La Diabla’ en la vida real?
Que yo soy una mujer de carácter, soy decidida, soy como guerrera, muy independiente de todo, en especial para tomar mis decisiones. Me fui como muy pequeña de mi casa y en eso creo que me parezco mucho a ‘La Diabla’, porque no se asusta por nada ni de ningún problema de la vida.

-¿Y eres ambiciosa, como tu personaje?
Yo tengo ambiciones en la vida, pero no soy supremamente ambiciosa hasta el punto de sacrificar mi moral o de pisotear a las personas.

-El personaje de ‘La Diabla’ crea en el público cierta rabia por todas las cosas malas que hace, ¿has sido víctima de alguna agresión por esto?
Por el contrario, el personaje ha sido muy agradecido por todo lo que hace, pero la gente ha sabido separar lo que es el personaje y mi talento y eso me tiene muy contenta, la verdad estoy muy feliz, tiene una proyección internacional increíble.

-¿Pero, de vez en cuando haces tus diabluritas?
(Risas) Claro que sí, pero la verdad, soy una diabla con alma de pollo. Soy diabla cuando me pongo a hacer chistes con la gente. Me encanta hacerles bromas y maldades, pero maldades buenas. Mi personalidad es así, pues soy cero seria y soy medio alocada un poquito. Me gusta tomarle el pelo a la vida y reírme todo el tiempo y soy muy noble, muy sencilla y muy tranquila. Soy una diabla bacana.

-¿Qué significa el personaje de Yésica en tu carrera artística como actriz?
Estoy inmensamente agradecida con la vida por haberme puesto en este proyecto. Es mi primer antagónico, el que más éxito ha tenido y qué rico que me esté dando a conocer en el extranjero. Para mí, como actriz, es más fuerte porque la televisión es una lotería. Eso me da un poco de temor porque será un reto lo que viene, porque ahora hay que ser muy certeros con los próximos proyectos.

-¿Por qué decir “senos” en esta versión estadounidense y no “tetas”, como en la versión original?
Porque estamos trabajando para latinos en Estados Unidos, un mercado internacional y que también atrae audiencia americana. Y la diferencia de términos creería que se debe a que a veces los norteamericanos manejan una doble moral y muchas reglas, entonces como la serie es fuerte y con tintes violentos, se prohíbe usar palabras que podrían sonarles obscenas.

-¿En qué más se diferencia la telenovela de la versión colombiana?
La historia es la misma, pero puesta en un contexto internacional. En su realización nos exigen vocalizar muy bien y no usar modismos colombianos, para que cualquier latino la entienda. También ha cambiado es que hay otras historias paralelas al libro, que se hizo como en 30 capítulos, como la del narcotráfico en México, pero el final puede ser muy parecido al de la serie porque es la esencia del libro.

-La telenovela antes de llegar a la pantalla chica tuvo varios altibajos, por el título de la misma y el tema social que trataba...
Creo que fue un proyecto difícil de sacar adelante, porque un día nos decían será de 120 capítulos y luego se redujo a la mitad y después quedó como en un principio, pero hubo mucho expectativa. Y finalmente, se alargó a 30 capítulos más.

-Eres una mujer hermosa, ¿cómo te mantienes en forma?
En esta profesión es un poco difícil, no tenemos tiempo para nada, se llama novela, porque no ve la familia, no ve la casa, no ve el gimnasio y no tenemos mucho tiempo. Llevo poco tiempo en esto y en este momento no me he podido poner en forma porque no tengo tiempo, pero sí me gusta hacer ejercicio, he sido siempre como una mujer muy sana y me gusta el ejercicio y me hace falta. Me gusta ir al gimnasio, caminar por las montañas, me gusta escalar y soy bien deportista.

-¿Qué piensas de las cirugías?
Creo que una cirugía se debe hacer cuando es estrictamente necesario, sin embargo, no estoy de acuerdo con las cirugías estéticas, ni con las mujeres que se llenan de cirugías estéticas y esconden su belleza natural detrás de siliconas, o de un montón de cosas que ha creado hoy en día la estética moderna.

-¿Crees que en verdad sin senos no hay paraíso?
No, para nada. Es una tristeza que se tenga esa idea. Cuando las mujeres se las agrandan por ocio, sin necesidad y solo por el afán de seguir un estándar de mujer perfecta y deforman su cuerpo y su cara, ahí no estoy de acuerdo.

-¿Pero, alguna vez te has hecho una cirugía?
Sí yo tengo la cirugía de los senos, pero en realidad no me la hice por tamaño si no por levantamiento de busto porque siempre tuve, la naturaleza me dotó. Nunca me he visto en la necesidad de hacerme más operaciones porque me parece que la belleza natural es más bonita y uno debe aceptarse como es. Pero, antes tenía mucho busto y me acomplejaba, pues por el peso, la gravedad hizo algo en ellas y me la hice, sí, lo acepto y lo hice porque me dije a mí misma que no era justo que a los 20 años tuviera las tetas afectadas por el efecto de la gravedad. Pero ahora me parecería buenísimo tener menos busto. Me parece más elegante y más natural y te voy a contar algo: me quiero hacer una reducción de senos. Me gustaría hacérmela por comodidad, me sentiría más libre, podría usar un tipo de prendas diferentes y me parecería chévere poder interpretar personajes donde no prime la sensualidad. Cuando no las tenga te llamo y te cuento si estoy o no en el paraíso, pero lo que si creo con seguridad en este momento, es que definitivamente sin senos también hay paraíso.

-¿Qué te falta para sentirte realizada?
Quiero ser mamá. ¿Cuándo? Se lo dejo a la vida. Yo antes pensaba: quiero ser no sé quién o dedicarme a tal oficio. Ahora tengo la maternidad a flor de piel porque estoy llegando a los 30, estoy envejeciendo.

-¿Eres complicada para elegir pareja?
Sí, bastante. Cuantos más años tienes, más mañosa eres, porque te vuelves más importante para ti misma.

-¿Y cómo les prefieres: como Marcial o como El Titi?
Como ninguno de los que están en la novela. No tengo prototipo de hombre, pero yo necesito un hombre inteligente que tenga sentido del humor. Me conquistan con eso y con la sencillez. No me gustan ni los vulgares ni los ordinarios, pero tampoco los pretenciosos que se ven ahí. Prefiero a los que usan el humor como su mayor arma de seducción (suspira).

-Con esos suspiros cualquiera diría que Cupido te tiene enamorada…
Completamente. Estoy súper enamorada. Él tiene todo eso, es mi otro yo en versión hombre. Es mexicano, es el complemento perfecto, es mi mejor amigo y ustedes lo conocen, es Arap Bethke, el actor de Telemundo que trabaja en la telenovela ‘Doña Bárbara’. Ya tenemos como un año larguito y desde que nos conocimos el flechazo fue inmediato. Me cautivó su sencillez y su sonrisa.

-¿Qué harás después de haber acabado las grabaciones de ‘Sin senos no hay paraíso’?
Cuando termine de grabar descansé un tiempito porque no he parado y necesitaba unas vacaciones, quiero ir al mar y quiero estar con mi familia. Luego salí seleccionada para protagonizar la serie ‘Rosario Tijeras’, además, hay muchos proyectos sobre la mesa, ahorita en Colombia se están haciendo muchas series, cine y hay mucho trabajo. Seguiré estudiando y preparándome porque esta es una carrera que uno no termina de conocer y aprender.