Gregorio Pernía


Nació en Cúcuta el 7 de mayo del 1970. Llegó a Bogotá a los siete años, a su corta edad ya manifestaba su afinidad por las cámaras y por la televisión, fue un niño inquieto hiperactivo y difícil de controlar. Su etapa de adolescencia la vivió al máximo, disfrutaba de las rumbas, los amigos, las mujeres, estudio en más de 23 colegios pero nunca se graduó y como él dice: tuvo una época “hebby”.

A los 19 años empezó los talleres de actuación, en la Escuela Nacional, en la Academia Charlot y en Estudio 21, durante siete años hizo teatro y recuerda que su primera vez en televisión fue como extra para una telenovela donde le pagaron 25 mil pesos. En 1997 con su acción de perseverancia y con convicción de lograr sus metas consiguió presentarse en casting del Canal RCN, donde desempeño varios personajes de telenovelas, que lo hicieron merecedor de premios como el Simón Bolívar, Shock, TV y Novelas y el Gran Águila de Venezuela.

Se alejó del medio por un tiempo, pues decidió viajar a México. Y regresó a Colombia a formar parte de la telenovela ‘Isabel me la veló’, donde interpretó a Pepe Grillo, con este papel también recibió varios reconocimientos en Houston, de ser un joven enamoradizo pasó a ser un sacerdote en ‘Milagros de amor’, luego Primitivo un pescador caribeño en ‘Las Noches de Luciana’.

Y después de darle vida a Manuel, más conocido como ‘El Coloso de Jalisco’, un mariachi con una voz envidiable, orgulloso, con pinta de galán y mujeriego en una de las novelas más exitosas del Canal RCN: ‘La hija del mariachi’, Gregorio Pernía regresó a RCN. También, él participó en la producción de Telemundo: ‘Sin senos no hay paraíso’, donde dio vida al narcotraficante Aurelio Jaramillo, alias ‘El Titi’. Ahora interpreta a Víctor García, un detective de origen humilde que se levanta todas las mañanas pensando que debe trabajar muy duro para poderle cumplir el sueño a su esposa Chabela (Paola Rey), de tener una casa propia y así sacar adelante a su familia.

Este cucuteño llegó a la capital colombiana hace 22 años entró al mundo de la actuación por accidente, pues un desafortunado hecho familiar en su ciudad natal lo llevó a hacer parte de este mundo. Sin embargo, hoy en día se siente orgulloso y feliz de decir que es un actor.

Gregorio se separó de la modelo Érika Rodríguez, después de cinco años de convivencia juntos y una hija en común de 2 años (Luna del Mar). Y anteriormente él estuvo con la también actriz Marcela Mar (la protagonista de ‘Pura Sangre’), con quien vivió casi 6 años y fruto de su gran amor nació su hijo, a quien bautizaron frente al mar, Emiliano Pernía. Para Gregorio, sus dos hijos son el motor de su vida.

-¿Cómo fueron tus comienzos en el mundo de la actuación?
Cuando yo tenía 19 años mi papá murió de cáncer, fue algo muy duro para mí, me volví indisciplinado y de todos los colegios me echaban, no sabía que hacer hasta que un día me senté, revisé las páginas amarillas me di cuenta que habían escuelas de actuación, de belleza, de arte y decidí vincularme a un taller de teatro, estudié siete años y medio de actuación.

-¿Cómo ha sido tu recorrido hasta ahora por lo profesional y por lo personal?
He pasado por momentos que forman parte de un proceso de vida, de carrera, donde he logrado probar muchas cosas como en ‘Mi única Verdad’, novela colombiana que fue lo primero que hice como extra de televisión, momento difícil la paga no era buena, la comida era poca, recuerdo momentos bellos como los montajes de las obras con mis compañeros de academia, todo lo compartíamos, hacíamos nuestros propios escenarios todos soñábamos con ser actores. Recuerdo un puesto de arepas rellenas que tenía a tres cuadras de la academia que me sirvió como forma de un sustento, salir de la academia para montar una obra con mi propio dinero (el de las arepas), dinero que se fue en el montaje de la obra y solo tuvimos la posibilidad de presentarla un solo día sin importar la quiebra, lo importante era que todos habíamos tenido la oportunidad de soñar. He tenido fracasos y triunfos como todo ser humano, he aprendido a jugar, a tener mas conciencia sobre cierto tipo de cosas que son importantes para mi desarrollo, este medio de la televisión en mi oficio me ha dado la oportunidad de conocer más de cerca las caras, paisajes, personas, personalidades, campesinos, he podido ver y sentir el dolor, la alegría, la pobreza, el humanismo, las playas, lo bello y lo más lindo que es la gente de mi país.

-¿Cuándo iniciaste tu carrera artística?
En 1997 en la televisión y en 1989 en el teatro. En teatro con ‘Prometeo encadenado’, una obra griega, y en televisión con la novela ‘La Madre’.

-¿Qué es lo que más te gusta de ser actor?
Que vendo productos mientras hago novelas, pero tengo una misión importante como actor al representar el presente, el pasado y el futuro de la humanidad, eso me parece bastante interesante.

-¿Cual es tu misión como actor?
Dejar un mensaje social en cada personaje.

-¿Y como ser humano?
Muchas. Pero no lo llamaría misiones, acciones que hace uno en buena fe para la gente que me rodea, la familia, los amigos, los espectadores. He tenido varias acciones en el transcurso de mi vida, algunas las he cumplido, otras no se han podido, en otras se está trabajando, por ejemplo la de hace dos años hasta el día de hoy es llevar el mensaje que hay mucho futuro en el campo.

-¿Cómo es tu personaje de ‘Sin senos no hay paraíso’?
‘El Titi’ sólo quiere poder, sin importar el riesgo se que se tome. Y en Catalina encuentra su inocencia que ve en su inicio de pubertad, lo que hace que se enamore de ella.

-El papel que realizaste en ‘La hija del mariachi’ te dio la fama a nivel internacional, del que fuiste premiado como mejor actor antagónico, ¿qué sentiste al personificar a ‘El Coloso’?
Una oportunidad más, pero poder trascender y evolucionar con el personaje, también El Coloso tuvo su parte humana y eso me gustó mucho. He creído siempre que el proceso es más importante que el resultado porque, si funciona, el éxito viene por añadidura. Y los premios son buenos recibirlos y disfrutarlos, celebrarlos la noche que se reciben y ya.

-Al interpretar a un mariachi, ¿te quedó algo de ‘El Coloso’ en Gregorio?
Yo pienso que de todos los personajes que uno hace queda algo y viceversa, de todos los personajes que uno interpreta hay algo de uno para no terminar haciendo una caricatura, si no darle vida y convertirlo en un personaje de carne y hueso.

-¿Te quedaron gustando las rancheras o ya te gustaban?
La verdad es que yo me crié con este género, mi familia escuchaba muchas rancheras y, aunque al principio no las entendía, luego le saqué gusto porque traen un mensaje muy bonito y aún las escucho.

-¿En la vida real también eres tan expresivo como lo son tus personajes?
Sí, soy pasional, yo tengo que todos los personajes tienen que llevar algo de uno, y así soy yo hago las cosas con amor.

-¿Cuál ha sido la escena que has tenido que interpretar más complicada?
Una escena con Margarita Rosa de Francisco en ‘La Madre’, que era mi primera novela, donde tenía que llorar casi dentro de su vientre.

-¿Y cuál es el personaje que has interpretado que recordaras siempre?
Federico Suárez, en la novela ‘La Madre’.

-Si no hubieses sido actor, ¿a qué te hubiese gustado dedicarte?
Sería un ladrón descarado que reparte su botín a los pobres (risas). Un ladrón justo y no un injusto corporativo.

-¿Cuál es tu motor de vida?
Mis hijos.

-¿Tienes algún talento negado?
Sí, cantar. La música es lo máximo desafortunadamente no tengo voz.

-¿Y cambiarías algo de tu personalidad?
Mi hiperactividad e impulsividad.

-¿Cuál fue el momento más difícil de tu vida?
La muerte de mi héroe: mi padre.

-¿Eres supersticioso, tienes algún amuleto?
Sí. Tengo un collar elaborado por mi, que tengo como amuleto hace ocho años.

-¿A qué te dedicas en tu tiempo libre?
Hago mucho deporte, comparto con mis hijos, que son mi polo a tierra, cocino porque me fascina, y como todos, duermo, hago el amor, bebo.

-¿Cómo mide Gregorio Pernía su trabajo?
Yo creo que es más importante el proceso que el resultado. El raiting, el reconocimiento de la novela vienen por añadidura. Lo importante es un excelente proceso para llegar a un muy buen resultado. La verdad a mi el raiting no me desvela.

-Ahora protagonizas ‘Las Detectivas y El Víctor’, junto a Paola Rey, ¿cómo te preparaste para interpretar a Víctor García, tu personaje?
Con mucho entrenamiento físico, boxeando, me llevaron a hacer polígono con los jefes de seguridad del Canal RCN, estuve en entrevistas con varios detectives y yo estuve también haciendo averiguaciones y me vinculé con gente que estaba en esta atmósfera, en este ámbito y tomé cositas de ellos.

-¿Recuerdas alguna travesura de pequeño?
Bueno mi primer drama, que recuerde fue a la edad de los siete años, estaba jugando fútbol con un amigo en el garaje de mi casa. Y un balonazo pego en una lámpara que estaba en el techo, cayó, hizo un ruido tremendo y, pensando que me iban a castigar, le dije a mi amigo que corriera y, cuando llego mi madre yo ya tenía el ojo aguado y le dije : “No fui yo, fue mi amigo; igual me castigo”.

-¿Qué admiras de tus padres?
A mi padre siempre lo vi como un gran humanista, y mi madre es una mujer fuerte y decidida.

-¿Qué te gustaría que heredasen de ti tus hijos (Emiliano y Luna)?
Quisiera que fueran ellos mismos, con su propia personalidad, carácter, ideología y que obraran bien.

-¿Cómo son tus hijos?
Emiliano es mucho más aplacado, más serio. Y Luna es un tornado.

-¿Cuál crees que es la diferencia entre la niñez y juventud de ahora con los de tu época?
Había mas concepto de familia, y eso lo recuerdo mucho. Hoy se ha perdido eso. Y la familia es la base de todo, al menos para mi.