Catherine Siachoque


Catherine Siachoque, nacida el 21 de enero de 1972, una gran actriz colombiana. Está casada desde hace 10 años con el también actor Miguel Varoni, con quien además a compartido varios escenarios en las telenovelas ‘Las Juanas’, ‘La sombra del arco iris’ y en ‘Te voy a enseñar a querer’.

Inició su carrera en comedias musicales: ‘La casita del placer’, ‘Peter Pan’, ‘La Invencible Molly’, ‘La Jaula de las locas’ y ‘Sugar’. Su participación en televisión empezó con ‘Sobrevivir’ (en 1995). Y acto seguido, ha tenido papeles muy importantes como en las telenovelas ‘La sombra del deseo’ (1995/96), ‘Higuita: Sangre, sudor y lágrimas’ (1996), ‘Hechizo’ (1997), ‘Las Juanas’ (1997), ‘Tan cerca y tan lejos’ (1998/99), ‘La sombra del arco iris’ (1999), ‘La Guerra de las Rosas’ (1999/2000) ‘Amantes del desierto’ (2001), ‘La Venganza’ (2002/03), ‘Te voy a enseñar a querer’ (2004/05), ‘Tierra de Pasiones’ (2006) y ‘Pecados Ajenos’ (2007/08). Cuando concluyeron las grabaciones de la telenovela ‘Pecados Ajenos’, en Miami, Catherine Siachoque iba rumbo a su natal Colombia, pero no de vacaciones; sino para integrarse a un nuevo proyecto, ‘Sin senos no hay paraíso’, asumiendo la caracterización de Doña Hilda, madre de dos adolescentes quien termina enamorada del novio de su hija menor.

Después de casi 10 años de interpretar solamente a villanas, Catherine Siachoque dejó atrás la maldad, el glamour y la frivolidad para encarnar a Hilda, una madre que sufre por sus hijos en la nueva telenovela ‘ Sin senos no hay paraíso’, bajo la dirección de su esposo, Miguel Varoni, protagonista de la telenovela ‘Pedro el escamoso’.

-¿Cómo lograste pasar de ser la perversa a ser la buena de la telenovela?
Pienso que todos los personajes hay que darles esa credibilidad para que la gente se identifique y en este particularmente, como Doña Hilda, fue mucho mayor. Esto porque llevaba tantos años haciendo de villana y era todo lo opuesto, pero cuando buscas esa parte de uno que puede ser dulce, tierna o maternal, se logra dar vida a ese papel. Doña Hilda es tan bonita, le pasan tantas cosas, ella es tan económica hasta en sus sentimientos. Cada vez que me llega un libreto, me sorprendo.

-¿Por qué decidiste cambiar tu rol de villana, personificando a la buena de Doña Hilda?
Yo había hecho de buena al principio de mi carrera, pero me di a conocer internacionalmente por mis villanas. Ahora me pareció un buen momento para hacer una pausa, cambiar un poco y volver a ser una buena. Los libretos y la historia son tan reales y tan verdaderos, que con un buen libreto y una buena dirección uno no necesita gran preparación, sólo se deja sentir y llevar, así funciona más que cualquier otro método. Para mí era un reto este personaje después de tener tantas villanas exitosas, considerando que mi imagen estaba tan fuerte en la mente de muchas personas en las demás telenovelas. Era bien difícil que la gente lo creyera. Sobre todo, porque Doña Hilda no es una buena normal. Es una mujer humilde, de clase baja, pero que trata de estar lo mejor que puede. Es una mujer muy ingenua. Le cree todo a los hijos. Sabe pero no quiere ver la realidad y todo eso lo hace un personaje bastante complejo.

-Háblanos de tu personaje en ‘Sin senos no hay paraíso’...
Doña Hilda es la mamá de la protagonista. Es una mujer buena. La novela es basada en el mismo libro con puntos de unión con ‘Sin tetas no hay paraíso’. Es escrito por el mismo libretista pero cuenta con más capítulos. Cada uno de los personajes cuenta con un universo y cuenta con una historia.

-¿Cómo ha sido la experiencia de estar en esta novela?
La verdad todo ha sido muy rico porque la historia es espectacular y cuando uno tiene una buena historia, el resto viene por añadidura. Grabamos entre las ciudades de Bogotá y Girardot, y para mí, siendo colombiana, es muy rico volver otra vez a grabar en mi país un tema que es bien fuerte y controversial.

-¿Y qué fue lo más difícil de ‘Sin senos no hay paraíso’?
Bueno, nosotros hicimos una versión para que fuese entendida en cualquier país de Latinoamérica y por cualquiera que hable español, por eso, hemos tenido que quitar una cantidad de modismos y quizá acostumbrarnos a eso ha sido un poquito complicado, pues por ejemplo, en vez decir 'hey, pase pues el billete', como diríamos los colombianos, y como se manejaba el lenguaje en la historia original, tenemos que decir 'entrégueme el dinero'.

-¿Qué piensas de la historia que se cuenta en ‘Sin senos no hay paraíso’?
Es un tema polémico y no es la historia de una heroína típica. Hay gente que le molesta, pero son cosas que pasan. Los italianos hicieron el padrino y no se sienten menos. Soy colombiana y soy mujer y no creo que me agreda. Lo que pasa es que tenemos una cultura de narcotráfico, de muchos años que ha afectado el prototipo de la mujer y nos ha marcado durante muchos años. Es la adaptación de un libro basado en hechos de la vida real y están contados de forma tan buena que me conmueve. Me ha pasado en un par de escenas algo que pocas veces me pasa. Terminando de grabar momentos de llanto, no paro de llorar porque me llega hasta lo más profundo de mi alma. Es un drama y una problemática que duele y que existe.

-¿Está conciente que la gente, en especial las mujeres, hacen lo que sea por ponerse tetas?
Tristemente, como que todos los medios y lo que nos rodea, lleva a creer que la belleza está en los senos. Como cuando venden gaseosas con chicas y sus grandes senos.

-¿Y qué piensas de las cirugías plásticas?
No estoy en desacuerdo de que se realicen, pero sólo cuando se requieran y que no sean en contra de la salud. Lo estético no cuenta, la verdad es que sin alma no hay paraíso. La belleza es pasajera, lo que llevas dentro es lo que cuenta.

-¿Es difícil eso en la sociedad colombiana?
Eso es cierto, es muy difícil.

-¿Te sirvió de algo la interpretación original que hicieron en Colombia sobre Hilda?
Bendito sea Dios que no la había visto. Los CD's llegaron a mis manos y gracias a Dios no los pude ver, no porque me parezca mala o buena sino porque a veces cuando uno mira algo se condiciona a hacer lo mismo y yo quería hacer algo mío, algo propio. El trabajo que tuvieron los directores con algunos de los actores fue que, como habían visto la novela tendían un poco a imitar, eso es algo muy natural en los humanos. Pero yo no vi la novela porque estaba trabajando.

-En este nuevo rol de Doña Hilda, no ha podido mantener el personaje de villana al que nos tienes acostumbrados...
Este es más dramático, menos glamoroso, mucho más denso; pero me gusta. Tal vez esta historia tiene menos diversión pues hay escenas tan cargadas que a veces salgo muy afectada, pero las malas se divierten más.

-Muchas escenas de ‘Sin senos no hay paraíso’ se han grabado en Girardot (Colombia), ¿como se ha comportado la gente con vosotros?
Grabamos en un barrio llamado ‘Las Quintas’. La gente es espectacular, son tan amables, colaboradores y nos dan mucho cariño, todos nos saludan con mucha emoción.

-En ‘Pecados ajenos’ como en ‘Sin senos no hay paraíso’, los papeles que encarna terminan iniciando una relación sentimental con hombres menores que usted...
Para mí, la gente puede estar con quien quiera, siempre y cuando estén felices. El libreto de ‘Sin senos no hay paraíso’ está tan bien hecho, tan bien escrito y además como los personajes están basados en la vida real y están tan bien delineados, no necesitas de grandes cosas.

-¿Y fue difícil pasar de la despiadada Inés de ‘Pecados Ajenos’ a personificar a Doña Hilda?
Fue más difícil para los otros pensar que iba a poder hacer ese cambio tan rápido, pero como los libretos son tan claros y tan diferentes, no hubo problema. Fue dejar de lado el glamour, los tacones y el cabello rubio de Inés para ponerme el delantal y agarrar la escoba con Hilda. A las dos mujeres las mueven cosas muy distintas, pero ha sido muy rico diferenciarlas. Lo único que sí es evidente es que las malas se divierten más, mientras que las madres sufren, pero con Hilda saqué una parte de mi que tenía guardada actoralmente. Tengo otra forma de moverme, lavo la ropa, trapeo, y ya tenía como diez años que no interpretaba a ninguna buena. Lo mejor de las villanas es que no hacen oficio (risas).

-¿Cómo has conseguido ganarte el cariño de los medios de comunicación y del público, a pesar de ser una gran villana de telenovela?
Es mi manera de ser, esa Catherine que conocen, que no le niega un autógrafo ni una foto a nadie o a los periodistas, a quienes les debo que mi trabajo sea reconocido y que pueda llegarle a la gente de otra forma diferente, a la que llevo con mis personajes. Entonces como no voy a ser amable, si lo único que me dan son cosas bonitas y esto me hace feliz y más comprometida a hacer las cosas bien. Pienso que ser humilde te hace mas grande.

-¿Qué personaje te gusta interpretar más de los que ha personificado?
Soy actriz y me gusta contar historias. Me gusta hacer personajes de buena o mala, lo importante es que sean historias con peso o muy divertidas de hacer como ‘Tierra de pasiones’ o ‘Pecados ajenos’.

-Y en la vida real, ¿eres un poquito mala como Inés o tan buena como Hilda?
No, para suerte de los que me rodean, yo no soy así de mala, pero de ellas se me ha pegado por ejemplo el gusto por los zapatos, por las pulseras y esas cosas de vanidad que tienen, y de Hilda tengo más cosas, pues el personaje se parece más a mí en la forma de ser, especialmente en el amor que siente por su familia. Yo siempre trato a mis hermanos como si fueran mis hijos.

-Miguel Varoni, tu esposo, es el director de ‘Sin senos no hay paraíso’, ¿cómo ha sido la experiencia de trabajar a sus órdenes?
Es muy exigente, más exigente y más fuerte conmigo que con los demás. Al principio fue fuerte, pero me acabe acostumbrando. El asunto fue más complicado al principio porque es una línea más fina. Al ser más estricto conmigo que con otra gente, quizá, en algún momento me afectó un poquito porque normalmente tengo una relación excelente con mis directores y soy como la favorita, pero con Miguel yo sentía que hacía algo y no me tomaba en cuenta y a las otras sí y mi ego se sentía lastimado, pero esa fue una pataleta de niña que ya se me pasó y ahora todo es perfecto.

-¿Cuál es tu secreto y el de Miguel para mantener un matrimonio tan estable en un medio tan difícil como es el del espectáculo?
Creo que encomendarse a mi Dios y ser honesto con los sentimientos. Yo con mi marido nunca trato de parecer algo que no está pasando, ni aparento que algo no me moleste, ni menos hago esos juego de decir, “me voy a quedar callada a ver si Migue se acuerda de tal cosa”. Como para probar si a uno lo quieren, no lo hago pues si no se acuerda eso no quiere decir que no me quiera. Trato de ser consecuente, decirle lo que pienso y lo que hago, y no solamente es para el amor, lo aplico también en mi trabajo y con mis amigos. Migue es la persona que necesitaba en mi vida, por eso siempre he puesto nuestra relación por encima de todo.

-¿Y es verdad que eres buena cocinera?
Muy buena. Amo cocinar, no tengo el tiempo que quisiera pero si busco ese momento y a Migue le encanta todo lo que hago. Mi Bandeja Paisa es maravillosa, me queda deliciosa, con los frijoles, el chicharrón, yo cocino la carne con sus adobos, la corto y luego la muelo en la maquina, es que todo lo hago con amor.

-¿Qué haces para mantenerte tan guapa y con ese gran cuerpo?
Yo no hago nada. Creo que la genética y haber bailado desde niña ballet. Eso hace que uno tenga una forma de cuerpo bonito. No soy adicta al gimnasio, yo pasé la lucha por la comida cuando era bailarina. Era muy voluptuosa para bailar y me maté tantos años de mi vida para tener una delgadez latina. Mi físico es de una mujer totalmente latina.

-¿Qué nuevos proyectos te esperan?
Quiero tomarme ocho meses por lo menos de vacaciones para tener vida, tomar clases para renovarme y empezar otro proyecto. Quiero irme de luna de miel con mi marido, irme a mi casa en Miami con mis perros y hacer lo que hace una típica mujer de la casa. Fue tan duro pegar dos telenovelas a la vez. Terminé 'Pecados Ajenos' un mes antes que todo el elenco porque me tenían que llevar a Colombia y llegué un mes después de que se había empezado la filmación. O sea que estaba atrasado mi trabajo. No tuve ni 24 horas para ir de un personaje al otro.