Edith González


Desde muy pequeña tuvo contacto con el espectáculo, actuando en obras escolares y actos infantiles. Durante una visita al programa ‘Siempre en Domingo’ fue elegida entre el público para interpretar un papel junto al actor Rafael Baledón. A partir de entonces destacó como actriz infantil en películas de los años 70 como ‘El Rey de los Gorilas’ (1976), ‘Cyclone’ (1977), ‘Fabricantes de Pánico’ (1980), ‘Adiós Lagunilla’, ‘Adiós’ (1984), ‘Pero Sigo Siendo el Rey’ (1988), ‘Central Camionera’ (1988), ‘Trampa Infernal’ (1989), ‘Sentencia de Muerte’ (1990), ‘Atrapados’ (1990), ‘El Jugador’ (1991), ‘El Descuartizador’ (1991), ‘Los Cómplices del Infierno’ (1994) y ‘Salón México’ (1996), entre otras.

También ha participado en varias telenovelas, entre ellas: ‘Los Ricos También Lloran’ (1979), ‘Soledad’ (1981), ‘Bianca Vidal’ (1982), ‘Sí, Mi Amor’ (1984), ‘Rosa Salvaje’ (1987), ‘Monte Calvario’ (1988), ‘Flor y Canela’, (1989), ‘En Carne Propia’ (1991), ‘Corazón Salvaje’ (1993), ‘La Sombra del Otro’ (1996), ‘La Jaula de Oro’ (1997), ‘Las Noches de Aventurera’ (1998) y ‘Nunca te Olvidaré’ (1999), sólo por mencionar algunas.

Durante su juventud se dedicó a prepararse en cuerpo y alma a la actuación. Afirma que en su vida sólo existe amor tanto para su familia como para la vida. Dice que en ella han influido cuatro realidades y gusta de autores como Dostoyevski, León Tolstoi y Anton Chejov.

Reconoce que se le han cerrado algunas puertas en el extranjero, ya que la imagen de la mujer latina no corresponde a su físico, pero acepta que sí ha tenido algunas propuestas de trabajo para filmar películas en inglés.

Fue la primera Aventurera, de la producción que encabezó Carmen Salinas durante 1998, donde interpretó a una mujer de la vida fácil, seductora y posesiva. Participó como protagonista de la telenovela del productor Juan Osorio, ‘Salomé’, en 2001. En 2004 protagoniza el melodrama ‘Mujer de Madera’, del productor Emilio Larrosa, pero dejó las grabaciones debido a su embarazo, siendo sustituida por Ana Patricia Rojo. En agosto de ese mismo año dio a luz a su primogénita, Constanza, negándose a revelar el nombre del padre de la pequeña. El 26 de mayo de 2005 regresa a la obra ‘Aventurera’ con un éxito rotundo y es llamada para participar como miembro del jurado en el programa ‘Bailando por un Sueño’.

En 2006 tiene lugar su primer antagónico en la telenovela ‘Mundo de Fieras’, del productor Salvador Mejía, donde comparte créditos con César Évora. En 2007 protagoniza la telenovela ‘Palabra de mujer’, bajo la producción de José Alberto Castro.

Y 2008 es un año muy polémico para ella, ya que declara en exclusiva para una revista que el padre de su hija es el político Santiago Creel, lo cual causa un gran alboroto en los medios de comunicación. Más tarde, en el mismo año, es invitada por Telemudo a grabar la telenovela ‘Doña Bárbara’ en Colombia, proyecto que acepta y por el cual tiene que dejar la obra ‘Aventurera’, luego de tres años consecutivos de protagonizarla.

-Háblanos de Doña Bárbara, tu personaje...
A Doña Bárbara los hombres le pagaron mal y, por ese odio, se venga de todos ellos. En el camino encuentra a Santos Luzardo (Christian Meier) y también lo quiere dominar, pero no podrá. Mi personaje no tiene nada que ver conmigo, yo soy una mujer totalmente distinta. El personaje va teniendo momentos de mucha furia, donde me toca sacar mucha amargura, coraje, dolor, es un como un volcán en erupción todo el tiempo. A pesar de ser muy mala, doña Bárbara se siente que está por encima de la ley. Le tengo un gran afecto al personaje porque vivió cosas terribles. Como ella dice; “soy todas las mujeres que me sucedieron” y en algún momento uno se encuentra con una mujer violada y humillada. No es una villana común, sino una mujer que se volvió mala por sus circunstancias. Tiene momentos de ternura, porque cuando te saltas etapas y te arrancan tu inocencia existen momentos en que vuelves a ellas y te haces frágil, esas son las escenas donde se le ve la niñez. Pienso que no me hubiera gustado hacer la escena de la violación. El amor entre Bárbara y Santos Luzardo fue como una atracción entre opuestos, lo civilizado contra lo incivilizado, el remanso contra lo intempestuoso e impulsivo.

-¿Cómo te preparaste para interpretar a Bárbara?
Fue un personaje que requirió una buena condición física, ya que he tenido que aprender a manejar armas de fuego, entre ellas rifles y revólvers, que pesan hasta dos kilos, además de galopar a caballo, lazar animales y marcarlos. Y en cuanto a la preparación emocional, fue necesario comprender la profundidad del personaje, puesto que la obra literaria de Rómulo Gallegos puede considerarse como una denuncia. El personaje de Bárbara habla sobre la barbarie, y su apellido Guaimarán significa perro. Bárbara no es un personaje de melodrama, más bien de una tragedia, esa es la importancia que tiene en mí, y por eso es el placer de interpretarla y el reto de hacer un papel que roce la tragedia y que al mismo tiempo pueda tener matices.

-¿Se podría definir a Bárbara como la villana del melodrama?
No, si tú ves a Doña Bárbara con todos los acontecimientos que ha pasado no es una mujer mala, digo, hace maldades pero no es una mujer mala, es una mujer que sabe que quiere cambiar, pero hay cosas que se lo van impidiendo, vive con una sed de venganza por los cinco hombres que la violaron, es mala por un destino trágico que la orilla, y cada vez que hace algo bueno el pasado no se lo permite.

-¿Y te ha gustado dar vida a Bárbara?
Por su puesto. Amo el personaje, amo como está escrita la novela, amo la pluma de Valentina, la adaptadora.

-¿Recuerdas alguna anécdota de las grabaciones de la novela?
Sí, casi me estrellé manejando un tractor en Bogotá para una de las escenas finales de la telenovela. No sabía frenar y me asusté muchísimo. Yo iba aplastando todo, y faltó en verdad muy poco para que me estrellara contra un árbol. Era una escena en la que, en un ataque de ira, Doña Bárbara se sube a un tractor para destruir todo lo que se le ponga en el camino, incluyendo a Santos (Christian Meier). A pesar del susto, afortunadamente salí ilesa de la situación y se realizó una muy buena escena.

-En México se trabaja con el apuntador, en Colombia con libretos memorizados, ¿cómo ha sido el cambio en ese sentido?
Eso ha causado aquí mucha curiosidad cómo maneja uno el apuntador, cómo manejas tú la memoria, si hay una diferencia de técnicas. Yo creo que es importante cuando trabajas con un apuntador porque debes hacerlo tuyo, y no que sea una parte externa a ti. No tengo nada en contra de los que usan apuntador, yo lo uso, no le veo nada de pecaminoso, ni de malo; y si va a ser con texto tiene que ser tan leído y estudiado que no estés pensando en lo que sigue.

-¿Qué herramientas utilizas para preparar tus personajes?
Básicamente es como cuando tomas clases de baile. Tomas una técnica A, B, C y después haces tu propia técnica. Es importante tomar bases y después de allí tú actúas y que eso fluya dentro de ti, no pensar al hacerlo sino que salga desde el instinto, confiar mucho en tu instinto.

-¿Es cierto que la primera vez que grabaste una escena con Christian Meier, en ‘Doña Bárbara’, era una escena de cama?
Sí, nunca nos habíamos visto antes. El productor nos presentó y sin mucho trámite nos dijo que teníamos que grabar una escena de amor con muy poca ropa. La verdad quedó muy bien, nunca me había pasado algo parecido.

-¿Cómo es Christian Meier como actor y como persona?
Es muy responsable a la hora del llamado (grabación), súper encantador, atento. No me cabe la menor duda que me tocó trabajar al lado de uno de los hombres más deseados del mundo. A mí me parece un buen actor y le admiro como profesional y como persona, es un ser humano muy bello. Además, Christian es como James Bond porque estabamos en el medio del llano, con un sol quemándonos y él no sudaba, no le picaban los mosquitos, no se despeinaba. Eso me daba mucha envidia. Es bastante humillante para mí como sexo femenino. Yo sí sudo y me despeino. Él siempre estaba impecable. Me desesperaba un poquito (risas).

-¿Y cómo te sientes del éxito de la telenovela en países como México, Puerto Rico, Estados Unidos y España, entre otros?
Pues muy contenta, que la estén viendo, con un personaje que es emblemático de la literatura latinoamericana, la verdad me tiene feliz, contentísima de poder hacer algo diferente, que no cuadra con el estereotipo de las telenovelas.

-¿Y has entablado una buena relación con los actores del melodrama?
Con todo lo que son los peones que son Gary, Andrés, el otro Andrés, Luchito, Paulo Quevedo y Lucy se ha logrado hacer una familia que para mi es muy importante, porque estar viviendo sola en un país extranjero, yo lo necesitaba porque el personaje necesita una demanda emocional.

-La mítica María Félix fue la primera que encarnó el papel de Doña Bárbara...
Así es, por eso para mí fue un reto haberlo asumido, es un personaje que marca; pero lo enfrenté con humildad y sinceridad. Vi la película en la que ella hizo el personaje, sólo para tener un marco de referencia. La Doña fue una actriz que nos marcó no sólo a los mexicanos, sino a todos los hispanoparlantes del mundo. Fue muy valiente porque desempeñó el estelar cuando era muy joven y casi de la misma edad que María Elena Marqués, quien realizó el papel de la hija en la historia.

-¿Temes que tu interpretación no supere a la de María Félix?
Estoy consciente de que soy una actriz que desde niña se ha preparado. Hice mi propia interpretación y estoy muy feliz porque es un personaje muy complejo psicológica y emocionalmente. Además físicamente también tiene exigencias. En cuanto al personaje en sí mismo y las comparaciones que pudieran surgir, entre esta nueva Doña Bárbara y la que inmortalizó María Félix, no tengo ningún tipo de temor porque vengo con la humildad y la seguridad de que soy una actriz muy capacitada.

-¿Tuviste la oportunidad de conocer a María Félix?
Sí. Conocí a María a través de unos amigos en común con los que me envió una nota una vez invitándome a almorzar. En aquel entonces protagonizaba la novela ‘Corazón salvaje’ (1993) y ella no se la perdía. Al principio pensé que me estaban gastando una broma. Cuando ‘La Doña’ me tuvo al frente me agarró el rostro con sus dos manos, y ella que tenía fama de no gustarle tocar a la gente, me dio un beso en la mejilla. Por eso estoy segura que de María Félix se viviera, me apoyaría. No pretendo ser como ella, una mujer que nos marcó a los hispanoparlantes, una mujer de una personalidad avasallante. Estoy consciente de que es un personaje que tengo que abrazar con amor, con sensibilidad, humildad y pasión.

-Sabemos que eres madre soltera, ¿cómo haces para balancear tu vida familiar y el trabajo?
No quiero ser descortés, pero de mi vida privada no hablo. Puedo decirte que soy feliz, tengo una hija bella y lo importante es que estoy contenta con los resultados de esta telenovela.

-Grabaste la telenovela en Colombia, ¿cómo llevaste la separación de tu hija Constanza, que se encontraba al principio en México, los primeros meses que te mudaste a Colombia?
Eso si me reventó el esquema, fue muy difícil, la verdad, aunque gracias a la tecnología hablábamos por skype y me mostraba algunos dibujos y chocábamos los cinco.

-¿Cómo cambia la vida de una niña cuando empieza a trabajar en el medio artístico, teniendo en cuenta que comenzaste cuando eras una niña?
Cambia y no. Cambia en el sentido que los niños de por sí son el centro de atención y un niño actor es un foco de atención, eso es un hecho. Te da ser un poquito más consentido, pero a la vez te da más obligaciones y eso siempre es duro; y al mismo tiempo es una vida muy interesante para cualquier niño porque si tienes muchas obligaciones todo el mundo te consiente aún más y de pronto tienes acceso a lecturas que como un niño normal no tendrías. Yo sé que era una niña actriz, una niña que trabajaba, esa era mi gran ventaja. Nunca fui famosa siendo niña, entonces digamos que tenía todas las ventajas y casi ninguna de las desventajas.

-¿Cómo empezaste tu carrera artística a tan corta edad?
Por casualidad estaba jugando con unas muñecas de una amiga de mamá y se le ocurrió que yo podía ser actriz, porque hacía tonos de voz distintos y decía cosas con cada una. Así que, una amiga de mi mamá decidió que a lo mejor yo podía ser actriz, porque hacía personajes y así fue como empecé.

-Estudiaste en la Escuela de Lee Strasberg y en el Actors Studio, ¿qué diferencia considera que hay entre estudiar en una academia común de cualquier ciudad y estudiar en estas escuelas?
Yo no encuentro gran diferencia. Creo que la escuela real es el empeño en el aparato interno del actor y la constancia que una persona, cualquier ser humano, en cualquier escuela del mundo, tenga por salir adelante. Por supuesto, hay mejores escuelas que otras, pero insisto la verdadera diferencia entre una academia y otra es el deseo verdadero de salir adelante, y la diferencia la hace cada individuo. Realmente, la gran ventaja con la actuación y otras disciplinas, es que todo te sirve, si vas al parque y te pones a observar niños, si te quedas en soledad y lloras, eso te sirve. Además, puedes ser actor a cualquier edad, en cualquier momento puedes hacer una buena carrera, a lo mejor nunca tuviste éxito y en el último instante de tu vida vas a tener un gran éxito. Esta es una carrera muy noble y demandante, pero retribuye cosas que otros oficios no. No puedes intentar ser bailarina a los 30 años porque ya se fue el tren. Sin embargo, como hombre o mujer, puedes empezar a actuar a los 60 años y lograrlo.

-Después de tener una carrera tan sólida como la que has tenido, ¿con qué sueñas ahora?
Profesionalmente sueño poder hacer más cine y bueno. No solo hacer cine, sino que sea de calidad; poder tener una carrera que empate lo comercial con lo artístico y eso es bien difícil. Tener una carrera con credibilidad, asertiva y con riesgos porque de pronto cuando te sientes cómodo en una situación ya no los tomas. Por eso quiero no perder esa parte de aventura dentro de mi profesión, jugármela. La idea es tener una carrera de joven, no de vieja. Cuando eres joven juegas, subes y bajas, y conforme vas teniendo cierto nombre con el público, pues es más difícil tomar riesgos.

-¿Cómo ha sido tu experiencia en Colombia?
Los colombianos son muy cariñosos con los mexicanos, aunque les digo que yo no me despego de mi país, de mi familia y de proyectos laborales como ‘Aventurera’, sino también de una compañía televisiva para la cual trabajo desde los cinco años, Televisa. Desde los técnicos, las maquilladoras, es duro. Es difícil de pronto encontrarte con nuevas personas a quienes realmente no conoces; de eso hay ejemplos tan simples como a lo que nosotros llamamos jefe de producción, y en Colombia le llaman productor de campo. Me ha tocado aprender todo el organigrama, no solo el nombre y el cargo, sino el equivalente a lo que esa persona haría en México. No ha sido fácil, pero cuento con la ventaja de que el colombiano de cierta forma es cercano al mexicano, se saben mejor las rancheras que nosotros, te abren las puertas, y yo en mi caso he tenido la oportunidad de encontrar gente como Luchito Velásquez, Andrés Martínez, que me han abierto el corazón. Y como trabajo con puros hombres es muy divertido, haciendo una novela de acción, me ayudan, y se divierten de alguna forma conmigo, ha sido lindo.

-¿Y por qué decidiste mudarte a Telemundo y dejar Televisa, empresa que te formó como actriz?
Fue una transición muy cordial. Mi contrato fue directamente negociado entre Televisa y Telemundo. Estoy fuera, pero no he dejado de tener la mano amiga de Televisa.

-Después de ‘Doña Bárbara’, ¿qué nuevos proyectos tienes?
Haré el papel de Clara, “Fantasiosa", en la serie ‘Mujeres asesinas’, de Televisa. Es una mujer enferma de celos. Es un trabajo muy intenso y ahora con Clara lo compruebo. Es para toda actriz que quiere vivir una historia intensa. Cada día el reto es hacer cosas que sorprendan, que sean diferentes y que enganchen a la gente. Es no repetir mi trabajo actoral, lo de ‘Aventurera’ ya quedó atrás, cada día el cambio debe ser más fuerte como lo que hice en ‘Doña Bárbara’, que me enseñó mucho.

-¿Cómo se presentó la idea de regresar a trabajar tan pronto en tu país?
Mi regreso a México se dio porque amo a mi país, además, quería vivir una historia intensa, laboralmente hablando. Estaba muy celosa con el productor Pedro Torres, porque ya había invitado a todas las actrices, menos a mí.

-Háblanos de tu papel en ‘Mujeres Asesinas’...
Las fantasías de Clara tienen que ver con los aromas, con las sensaciones, con la vista y la imaginación, pero sobre todo con los presentimientos que la llevan a torturar a su marido por los celos enfermizos que padece. Todos somos celosos y todos tenemos un granito de inseguridad, yo tengo mis dosis de inseguridad, el problema es cuando se catapulta el desequilibrio y los químicos cerebrales no inhiben los impulsos; estamos entre la cordura y la locura.

-¿Cómo fue la preparación del personaje?
Para encontrar el equilibrio en esos casos de locura se necesita indagar en las raíces de cada quien y autoanalizarse para encontrar el punto medio. Además, buscar a la gente que te quiere para que te diga dónde estás mal y atreverte a ir al psiquiatra. Las épocas están cambiando, las mujeres están en otra realidad y la sumisión ya no forma parte de su vida, y ‘Mujeres asesinas’ está en ese camino de la libertad, pues se está reescribiendo la historia de géneros. La nueva mujer es arrojada, maneja motocicleta, lo que en algunos años era imposible pensar que lo hiciéramos. Antes era extraordinario que una mujer hiciera ejercicio fuerte, ahora es box, karate y otras artes violentas. Creo que llegaremos a un justo medio en el que se reacomoden los papeles femenino y masculino.

-¿Y volverías a integrarte en la obra ‘Aventurera’?
No. El público está contento de ver a Maribel Guardia en el papel principal. Y tengo ganas de ver el musical como espectadora. Fueron muchos años de mi vida que invertí en la obra, como para no ver lo que hacía yo, pero ahora lo haré con otra persona.